Pregunta.- ¿No te pareció estando ahí un acontecimiento demasiado mediático, sobre todo sabiendo ahora que para muchos de los mineros fue casi un infierno su experiencia?
Respuesta.- Creo que en términos generales la relación de los periodistas con los familiares fue muy respetuosa. Al cabo de tantos días, todo el mundo se conocía. Otra cosa bien distinta es que, tras el rescate, algunos mineros pidieran dinero por las entrevistas y algunos medios las pagasen.
P.- ¿No piensa que estos hombres, después del calvario que pasaron, están condenados ahora a morir de éxito?
R.- Muy pocos de ellos continúan dando conferencias y viajando por el mundo. El resto, han probado las mieles de la fama y ahora conviven con la amargura del olvido.
P.- Hola Francisco. ¿Cree que tiene interés un libro sobre los mineros? Se ha hablado tanto del tema, que creo que la gente puede estar sobresaturada
R.- No creo que se haya hablado mucho en el último año. Los medios desaparecieron de Copiapó tras el rescate y la mayoría no volvieron. Decía Walter Benjamin que, aunque cada mañana nos instruye con muchas noticias, somos pobres en historias memorables. Yo creo que aquel rescate, los 17 días que sobrevivieron incomunicados con el resto del mundo, los 70 días que pasaron a 700 metros bajo tierra… todo lo que se vivió allá abajo y en la superficie, hacen de ese acontecimiento una historia memorable de la que se hablará durante mucho tiempo.
P.- Lo lamentable es que las condiciones laborales de los mineros no han cambiado en nada, de hecho hace poco murió un minero en Chile por el mismo tema. ¿Qué te pareció el proceder del presidente chileno exponiendo tanto el caso en su gira europea? Hasta su esposa le pidió que no mostrara más el papelito.
R.- El presidente Piñera trató de sacar rentabilidad de una gestión eficiente por parte de su Gobierno y, como suele suceder tantas veces en política, se excedió. Efectivamente, sacaba el papelito del “Estamos bien en el refugio los 33” cada vez que podía. Y un micrófono captó cómo su esposa le decía en Reino Unido que no lo sacara. Pero fue mayor su deseo de rentabilizar el rescate.
P.- Me imagino que conoció parte de la transcendencia de estos mineros, y las muchas oportunidades que les han dado gracias a este penoso acontecimiento. ¿Sabe si ha habido efectos negativos como trastornos en este año en algún minero? ¿Se le cumplieron las miles de promesas a estos mineros? Al margen de Mario Sepúlveda que ha sido muy bien asesorado y al parecer es el único que esta como bien, los otros fueron preparados para tanta sobre exposición?
R.- Antes de salir ya les prepararon para lo que se les vendría encima. Pero una cosa es que te lo digan y otra es cómo gestionas tú toda esa avalancha de invitaciones a países extranjeros y entrevistas. Uno de ellos ha dicho que se les hizo creer que eran héroes y ahora venden cacahuetes en las calles. En efecto, Mario Sepúlveda ha sabido cacar provecho de la situación. El jefe de turno, Luis Urzúa, también. Pero para la mayoría de ellos, el retorno a la vida cotidiana ha sido duro.
P.- El entonces ministro de Minería Golborne logró gran popularidad tras el rescate. ¿Cree que va a mantenerla o, al ver que no ha mejorado la situación en las minas chilenas, puede producirse un efecto rebote?
R.- Creo que en política todo es muy voluble. La popularidad de Piñera antes del rescate era baja, subió durante la operación de salvamento y ahora está por los suelos. Golborne era el ministro menos conocido en Chile. Ahora ya todo el mundo sabe en su país quien es. Lo que consiga o deje de conseguir a partir de ahora va a depender de él mismo.
P.- Después del accidente de los mineros ¿Algo ha cambiado en la legislación chilena que permita evitar este tipo de accidentes? ¿Ha bajado la siniestrabilidad en la mina? y por último ¿por qué no está presente el Presidente en este aniversario?
R.- Antes del accidente había 18 inspectores en Chile para inspeccionar casi 5.000 yacimientos. Y después ascendieron a 45. Sigue pareciendo un número insuficiente. La relación entre Piñera y los 33 mineros no es idílica en estos momentos.
P.- ¿Siguen recibiendo la ayuda psicología por parte del gobierno?, ¿cómo enfrenta su vida?
R.- Varios de ellos reciben ayuda psicológica por parte de la compañía aseguradora. La vida de la mayoría de ellos era muy dura antes de quedar atrapados y ahora sigue siéndolo. Algunos han caído en la adicción a las drogas y el alcohol.
P.- El Estado chileno asumió el coste del rescate (los medios en su momento calcularon que pudo superar los 20 millones de dólares). ¿Ha devuelto la empresa algo de esta cantidad o, como de costumbre, los empresarios se llevan los beneficios y los contribyentes pagan las pérdidas?
R.- El coste del rescate fue de 27 millones de dólares, de los cuales el Estado pagó el 70%. El resto, lo cubrieron as grandes mineras privadas del país. En efecto, al final fueron los contribuyentes quienes han corrido con la mayor parte de los gastos.
P.- Recuerdo que, tras el rescate, los psicólogos y psiquiatras que iban a tratar a los mineros advirtieron a sus parejas sobre los cambios que iban a encontrar en sus maridos, que difícilmente volverían a ser los mismos compañeros con los que convivieron. Posiblemente un año sea poco tiempo para confirmar este pronóstico, pero ¿tiene datos al respecto? ¿alguna separación o ruptura? ¿alguna confidencia de las esposas o novias a las que conoció durante su estancia en Chile?
R.- Varias mujeres se han quejado de que tantos viajes no ha benefiado nada a sus familias. Angélica Álvarez, la esposa de Edison Peña, el minero que cantaba las canciones de Elvis y corría bajo la mina, declaró: “Mi marido está mal psicológicamente y yo también. Enfermamos juntos a lo largo de este año. La fama y los viajes al extranjero, donde era considerado como un dios, le hicieron confundir la realidad con la ficción. Lejos de hacerle un favor, le hicieron un tremendo daño, porque ni él ni el resto estaban preparados para toda esta parafernalia. La vida era mejor para nosotros antes del 5 de agosto de 2010”.
P.- Un año después del rescate ¿cuántos de los 33 mineros siguen siendo mineros?
R.- Creo que no llegan a cinco los que han bajado a una mina. Alguno lo intentó y sufrió un ataque de pánico. La mayoría o se encuentra en el paro o intenta sobrevivir con trabajos esporádicos.
P.- El libro está editado por una nueva editorial, dedicada al reportaje, un género periodistico olvidado. ¿Que piensa un reportero como usted de la situación del reportaje?
R.- La editorial se llama Libros del K.O. y pretende, como usted ha dicho, impulsar la publicación de grandes reportajes en España. A mí me sorprende, señor Gremlin, que una editorial así haya tardado tantísimo tiempo en aparecer en España. Ojalá que triunfe. Creo que hay muchos periodistas encantados de escribir historias de largo aliento. Solo necesitan que alguien confíe en ellos, que los traten con la profesionalidad con que Libros del K.O. trata a sus autores y que haya lectores con una capacidad de concentración más amplia que la que exigen los 160 caracteres de Twitter. Mientras haya una editorial como Libros del K.O estaremos salvados, siempre habrá razones para no ver la televisión y zambullirnos en una buena historia.
P.- ¿Hoy en día podría repetirse algo así en Chile? ¿Y en otro país de la región?
R.- Me temo que podría suceder una desgracia similar. En China, cada año mueren más de dos mil mineros. Se dice pronto, ¿verdad? Dos mil personas, con nombres, apellidos y familias.
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