Pregunta.- ¿Cuáles son para usted la mejores películas mexicanas de la historia?
Respuesta.- Amores perros. Más atrás, me parece, viene el resto.
P.- ¿Es la novela una forma de exorcizar los demonios, evitando que vuelvan a consumirte?
R.- Antes del exorcismo, es preciso ceder al endorcismo. Que entren todos los diablos, que trabajen, que desquiten lo que comen, que se vayan cansados.
P.- Escribiste de tu infancia, de tu adolescencia, de tus aventuras en bares, del rock y otros affairs. ¿Qué sigue ahora, en qué estás trabajando?
R.- Ahora mismo escribo una novela que nada tiene ver con lo anterior. Iba a ser un libro sobre tenis y en el camino se me metió una trama…
P.- Usted también cree que “la lengua es la patria”? Se considera a si mismo esencialmente como un autor mexicano, latinoamericano o hispanohablante? Se sitúa a si mismo en alguna corriente literaria?
R.- Para el caso, prefiero pensar que la lengua es un hogar: el lugar donde somos como realmente somos. Soy mexicano, norteamericano, latinoamericano, hispanoamericano y otros agravantes más. No estoy en una corriente porque no me gusta que el río me arrastre.
P.- Buenas tardes, Xavier. ¿No cree usted que antes (años 20-40) la literatura era más accesible al público mediante la existencia de las dime-novels y las revistas de relatos, que en la actualidad? ¿Cuál cree que es el motivo por el cual esas novelitas y revistas han desaparecido? Gracias y suerte en su nueva publicación.
R.- Todo viene y va, nada se queda, pero dudo que la literatura haya alguna vez sido tan accesible como aquí y ahora. El problema es que hoy tiene mucha competencia.
P.- Su literatura es considerada una de las mejores en el renglón “light”. ¿Está de acuerdo o tiene otra opinión? Si fuera el caso, ¿podría explicar por qué no está de acuerdo en que es un autor “light”? ¿Es malo hacer literatura “light”, aún cuando ésta haya existido siempre y tenga ejemplos notables?
R.- No me interesa lo “light”, y menos la literatura. Escribo tan heavy como puedo y nada me gusta más que la palabra que indigesta. Al que me llame “light” le dedico una enorme trompetilla.
P.- Hola Xavier, buenas tardes. Las noticias que nos llegan de México suelen estar relacionadas todas ellas con el narcotráfico. Es de agradecer q tb nos lleguen otras de caracter literario como es la publicación de tu última novela “La edad de la punzada”. Estamos ansiosos por leerla. ¿Q vamos a encontranos en ella? Saludos.
R.- “La edad de la punzada” es una suerte de viaje a los años en que no somos niños ni adultos y parece que el mundo entero está en contra nuestra, y no obstante la risa siempre nos acompaña y el amor, chocarrero, repta detrás. Quiero pensar que es una máquina del tiempo de papel…
P.- ¿Existe actualmente una identidad en la literatura de Latinoamérica? ¿Cómo podría construirse esta identidad en España?
R.- Supongo que algo así existía entre los 60s y los 70s, cuando el realismo mágico y el boom. Hoy día, los temas y autores son tan diversos que no imagino esa posibilidad, y de hecho tampoco me atrae. Me suena un poco a camisa de fuerza. Si esta identidad existiera, el desafío sería contradecirla.
P.- Además de escribir, ¿cuál es la mejor forma de que un novelista se vuelva cada vez mejor?
R.- Hace bien leer con gula, vivir a tope, observarlo todo y vivir en la luna el día entero. Eso ayuda.
P.- ¿Qué necesita uno para ser novelista?
R.- No sé que sea preciso para ser novelista. En el fondo, creo que es algo así como una maldición a la postre bienvenida. Una especie de virus que se mete y lo lleva a uno a buscar su camino (ninguno es igual) para conseguirlo. Eso sí, cuando lo eres, no hay forma de evitarlo.
P.- Cada día hay más libros y menos escritores. Los lectores podemos perder el tiempo con autores menores a Joyce, Musil, Dostoievski… Pavic.. O conformarnos con la medianía…
R.- No creo que se pierda el tiempo si se lee algo más que clásicos y consagrados. Al contrario, el placer está igual en descubrir lo nuevo, y ello incluye toparse con mucha medianía. Pero esa es la aventura del lector. Es lo que a uno le gusta, y yo leo porque me gusta, no porque quiera capitalizar el tiempo.
P.- ¿Qué recomendaría usted a un joven de 16 años que desea ser escritor? Un saludo.
R.- Primero, que devore libros, películas y todo cuanto le cause curiosidad. Que se enamore como un idiota y mande veinte veces la escritura al diablo, que si es lo suyo regresará igual. En suma, que lo intente y lo resista. Si el vicio sobrevive, terminará escribiendo de todos modos.
P.- ¿Fue también usted el peor alumno de todos los tiempos, como su personaje?
R.- Lo que cuento en “La edad de la punzada” me sucedió, tal cual. Sobreviví al Instiputo Simón Bolívar con la certeza de que tenía una historia y algún día la iba a contar.
P.- según su experiencia, ¿cuando se puede decir, “sobreviví a la edad de la punzada”?
R.- Cuando se va el candor y uno sigue ahí.
P.- En primer lugar, cordiales saludos desde Miami. Querido Xavier, en su opinión, cual es el mayor reto que enfrentan los jóvenes escritores latinoamericanos. Que consejo le falto a Usted que hoy quisiera compartir con ello.
R.- Hola, Miami. Lo de menos es la procedencia y la edad, el reto que enfrenta uno como novelista es siempre el mismo: escapar de la escena sin ser visto, hacer que el engaño triunfe y no obstante decir toda la verdad. ¿Qué consejo me faltó? “Hazle caso al instinto, sólo él sabe el camino.”
P.- ¿Qué tú piensas de la literatura de mi conterráneo Paulo Coelho? A mí no me gusta…
R.- Muito chato! Coelho es una mezcla de fábula y autoayuda que poco o nada tiene que ver con la literatura, pero estoy seguro que tiene millones de lectores satisfechos. Si tuviera yo 14 años, probablemente lo leería.
P.- En la edad de la punzada describes la mirada de tu mamá, me quede con las ganas de saber… ¿Cómo es la de tu papá, de qué color son sus ojos?
R.- Alguna vez, ya con 22 años, alguien me preguntó de qué color tiene los ojos mi papá, y no supe responderle. Ya en la casa, comprobé que tenían un tono entre verde y café. Ojos fans de los de mi madre.
P.- ¿Quièn es su mayor influencia literaria?
R.- No lo sé, y ni siquiera estoy seguro de que sea un escritor. A ver… ¿Wilde, Dostoievski, Kundera, Fuentes, Vargas Llosa? Sí, pero también Werner Herzog, Roman Polanski, David Bowie… Cantidad de gente lo influye a uno.
P.- Xavier, dada la situación política de México, por qué no escribir un libro relatando como vive el ciudadano mexicano promedio la influencia de los factores reales y efectivos del poder, que describe Fernando Lassalle.
R.- No elige uno lo que ha de escribir. Mandan las obsesiones, lo demás no existe.
P.- Antes que nada, un saludo desde Zaragoza, España. Mi pregunta es si planeas hacer una continuación a Luna llena en las rocas. No te imaginas lo que me reí con ese libro. Un saludo
R.- Si escribiera otra Luna llena en las rocas terminaría ingresado en un hospital. Sobreviví a la hechura de ese libro, dudo que lo lograra dos veces.
P.- ¿Alguna vez se le hizo justicia al director del reclusorio por sus abusos de poder?, duele pensar que no haya pasado nada.
R.- Gran pregunta. El director de aquella cárcel trabajaba hasta hace un par de años en la Procuraduría, es la primera vez que alguien me pregunta por ese asesino.
P.- ¿ De las últimas fechorías de Xavier ya como narrador de aquellas de la infancia, cuál sería la fechoría por excelencia por la cual Alice hubiera entonado tan característico regaño para ti?
R.- “Ay, hijo, yo no sé cómo escribes todas esas majaderías. ¿Qué te cuesta escribir sin ser grosero, caramba?”
P.- Di tu opinión, por favor, acerca de la obra y el legado de Carlos Fuentes
R.- Va a pasar mucho tiempo antes de que podamos aquilatar el legado de Fuentes. Desde muy joven lo adopté como héroe, y ahora sé que jamás dejará de serlo. Los próceres del boom nos pusieron en el mapa, viviré agradeciéndolo hasta la muerte.
P.- Sáqueme de duda ¿La edad de la punzada es un relato de su vida, si o no? Muchas gracias
R.- La edad de la punzada es una novela, pero su contenido es 99.5 % autobiográfico.
P.- Querido Xavier, ¿américa o chivas?
R.- Te diría que Chivas, pero no veo fútbol y me gusta hacer rabiar a los que sí lo ven. Así que América.
P.- Hola paisano. Supongo que no soy el único pero para mí eres de esos escritores imprescindibles. Tu novela “Puedo explicarlo todo” es simplemente absoluta. Los diálogos que le adhieres a tus protagonistas son, cuando no exquisitos, incisivos y agudos, o los tres al mismo tiempo. Bueno, del halago a la pregunta: ¿quiénes son tus escritores imprescindibles?, ¿escritores o novelas que veas como universos donde oxigenarte? Gracias por ayudar a hacernos la vida más deliciosa.
R.- Gracias por el comentario, Puedo explicarlo todo es la novela que más me ha exigido y le tengo un cariño especial. Venero a Wilde y Dostoievski; mis maestros son Fuentes, Kundera, Vargas Llosa y Mishima, entre otros.
P.- ¿Qué opinas de gente como Sergio Pitol o Roberto Bolaño?
R.- No me gusta Bolaño, ni entiendo la Bolaño Fever, pero Pitol me ha dado grandes momentos de lectura.
P.- ¿Quién es tu escritor preferido?
R.- No sé decirte, eso tiende a cambiar. Pero si me preguntas quién está en lo más alto de mi firmamento, sólo hay una respuesta: Oscar Wilde.
P.- ¿Qué sería lo más importante al momento de ligar un personaje con otro? ¿esto viene todo el tiempo como imagenes a la cabeza?, lo vez así, o es siempre pura coinidencia.
R.- No hay un método para lograr esas filigranas. Lo que hago es entregarme a la obsesión y meditarlo por días y noches, como hacen los ladrones y los enamorado para encontrar el modo de salirse con la suya. El factor coincidencia suele ser mágico, pero no puede uno esperar nada de él. Luchas contigo mismo, le das vueltas, maldices, te rindes, te contradices, y un día cualquiera encuentras que esos dos personajes son tal para cual. Y respiras de nuevo.
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