Pregunta.- Luis, hola. ¿Me podrías decir con cuál de todos los escritores claves del boom, fue con el que más te reiste? Muchísimas gracias.
Respuesta.- Creo que con quien más me reí y con quien más me entendí fue con Cortázar. Me asombró ver que en una generación más que la mía la Argentina no había cambiado tanto. Compartíamos sentido del humor, y nos entendimos muy bien. Un saludo, amigo.
P.- Pocas mujeres escritoras del boom latinoamericano, resultado de la inequidad en el acceso a publicar?
R.- Es un tema bastante complicado… Cuando escribí el libro no busqué ni hombres ni mujeres, simplemente libros. En esa época había excelentes poetas y también mujeres que escribían muy buenos cuentos, pero yo no conocí ninguna mujer novelista que estuviese al nivel de los autores del boom. Personalemte soy un gran amante de las escritoras novelistas, y creo que es más una cuestión social que personal.
P.- ¿Fue ese boom, una cercanía con la realidad latinoamericana o una postura intelectual que los protegió del desastre posterior?
R.- Fue una acticud vital de época, un acercamiento mucho más íntimo a la realidad, un descubrimiento de la intelectualidad latinoamericana. No sé a qué refiere con el desastre posterior, lo siento. La postura intelectual viene después, cuando aparece la crítica y el ensayo.
P.- ¿De verdad fue decisiva la actuación de Carmen Balcells en el Boom?
R.- Fue muy decisiva, desde el primer momento ella manejó a buena cantidad de estos escritores, los promovió… Incluso hace poco leí que a Vargas Llosa le hizo un préstamo para que pudiera seguir escribiendo. Luego hubo una especie de monopolio donde ella decidía quién era y quién no era, y eso no me gustó tanto…
P.- Una vez escuché a Jorge Volpi decir que el Nobel a García Márquez fue muy temprano y a Vargas Llosa muy tardío. ¿Está de acuerdo?
R.- No, para mí eso no tiene sentido. Los dos empezaron a publicar muy jóvenes. En cuanto a fama, es cierto que García Márquez, cuando publicó Cien años… se convirtió en un inmortal. Vargas Llosa es posible que tardase más en ser reconocido, pero igual da el momento, ¿no?
P.- Buenas tardes, señor Harss. ¿Es cierto que no le congenió con Alejo Carpentier, que era muy seco? Mójese, por favor, y dígame quién es su favorito. Un saludo y gracias.
R.- Se puede decir que Carpentier pertenecía a esa raza de escritores que se consideraban a sí mismos como eminencias por su posición política y social. Esa época terminó, y los escritores más jóvenes son más escritores, más humildes. Yo congenié relativamente con varios. Pero personalmente, el que más me animó fue Cortázar, quizás por las cosas en común que teníamos como porteños a pèsar de la diferencia de generaciones. E más simpático, contador de historias, chistes, fue García Márquez.
P.- Con qué obra comienza y con cual termina el boom?
R.- Es una pregunta que realmente no se puede contestar. Hay una confusión entre el boom y la nueva novela. El boom es, en parte literario y en parte una especie de toma de conciencia de que Latinoamérica estaba haciendo algo importante. Pero el momento culminante fue hacia el año 66, cuando una serie de escritores habían alcanzado un punto crítico. No puedo dar fecha de cuándo comienza, porque no comienza con obras, sino con un sentimiento sociocultural.
P.- Buenos días Luis, De chileno a chileno, ¿quién le parece es el mejor novelista chileno?? Un saludo cordial.
R.- No estoy demasiado al día, pero diría que probablemente es Roberto Bolaño. Fue un escritor muy curioso, que en realidad escribió poesía en prosa. Y es un descendiente de Cortázar en su sentido del humor, de los absurdo. Pero en el momento del boom, siempre se citaba a José Donoso, aunque personalmente no era mi favorito.
P.- En algunos sitios del ciberespacio se dice que usted es argentino, y en otros que nació en Vaparaíso, Chile. ¿Cuál es la verdad?
R.- Las dos cosas son ciertas, nacía en Valparaíso, Chile, crecí en Argentina, y ahora vivo en EE UU y soy norteamericano también. Además mi madre era Nicaragua, y también tuve pasaporte nicaragüense. Pero realmente nunca me he considerado chileno, porque no me crié ahí ni tuve nunca documentos chilenos (salvo la partida de nacimiento). Una cosa rara, ¿verdad?
P.- ¿Por qué José Donoso no se le considera un autor vital en el Boom?
R.- Él escribió un libro que creo que se llamaba Historia personal del boom, y desde que lo publicó se le empezó a incluir. Quienes yo escogí eran escritores que respondían a un criterio: que fueran renovadores del lenguaje, y para mí Donoso no entraba en esa categoría. Pero eso son cuestiones personales…
P.- Qué cambios son notables en las novelas hispanoamericanas actuales con respecto a las publicadas en la década del 60.
R.- No estoy demasiado actualizado. Después de los 60 hubo una gran proliferación de escritores Latinoamericanos. Donde antes había muchos escritores mediocres, aparecieron muchos escritores de muy buen ver. Personalmente puede haber dos o tres escritores que me hayan llamado la atención, pero hay demasiada gente para mencionar, cada uno con su camino y su personalidad literaria.
P.- ¿No ha pensado en actualizar Los Nuestros que fue guía y norte de nuestra exploración de los autores del boum?
R.- No, porque Los nuestros fue, no solo un momento cultural Iberoamericano, sino también un momento intelectual mío en que yo estaba disponible para hacer esa selección. Es curioso que en ese momento del llamado boom los escritores, las editoriales, y en mi caso una disponibilidad que coincidió con todos esos factores. Pero yo no me identifico con ese libro ni con esos escritores. Es algo que hice en ese momento puntual.
P.- Buenas tardes señor Harss. ¿Cree usted que la influencia de Faulkner ha sido realmente aceptada por los ecritores del boom? Gracias.
R.- Creo que sí. Faulkner fue una influencia que se sintió en todo el mundo, fue muy inspirador, no solo por los temas “tropicales”, sino también por su técnica. Digamos que Faulkner trajo al escritor y al lector, en una forma más accesible, mucho de los instrumentos de Joyce, que eran tan inaccesibles a veces. Onetti dijo una vez que su mejor obra era la traducción de un cuento de Faulkner.
P.- ¿No cree que mucha de la novela latinoamericana está escrita desde la perspectiva de la clase privilegiada? ¿Es imposible en Latinoamérica una novela de la clase media, al estilo anglosajón?
R.- A mí no me gusta lo de “clase privilegiada”, porque conlleva un matiz político. Pero es cierto que esas novelas casi siempre son escritas por una gente que tiene una clase más acomodada, que puede permitirse el lujo de dedicarse a escribir. Aunque la generalización no es valida, y a medida que pasa el tiempo los escritores tienen más recursos (la docencia, el periodismo) que permiten a cualquiera acceder a la literatura.
P.- Cual cree usted es el escritor que se ha dejado de lado en el boom siendo opacado por las grandes figuras literarias que se mantienen con el pasar del tiempo?.
R.- Se podría citar a Juan José Sáez, un escritor argentino que ha vivido toda la vida en Europa. Es muy leído y muy conocido, pero el esa época pasó desapercibido. Salvador Garmendia, venezolano, también fue muy leído en esos años y después no sé qué pasó. Siempre hay mucha gente que por una razón o por otra no amanece en el momento exacto. Una de las particularidades del boom es que los escritores crean sus precursores y también crean, de algún modo, sus contemporáneos.
P.- Sr. Harss: Mi formación universitaria estuvo determinada por el auge del Boom en Europa: cátedras de los mismos autores, seminarios pluridisciplinarios, tesis doctorales, etc. Podría enriquecer esta perspectiva y el papel de los universitarios de entonces en el fenómeno del Boom?
R.- El papel de las universidades fue muy elegante porque creó una nueva serie de oportunidades para profesores y cátedras, que hasta entonces no existías. El mantenimiento del boom se hizo en las universidades. Estamops en una época en la que la cultura de café, de la vida cotidiana, se mantiene hoy en día gracias a los catedráticos, la gente educada, culta e intelectual. En el caso de mi libro, no hubiera repercutido nada si no hubiera sido por que en las universidades se utililzaba como libro de texto. Fue un libro que se covirtió en una especie de chuleta para universitarios.
P.- Estimado señor Harss, ¿Qué autores, a su juicio y con la perspectiva de los años, han soportado mejor el paso del tiempo? ¿Hay algún autor latinoamericano que, al no pertenecer al boom, ha sido infravalorado? Reciba un saludo cordial desde Córdoba.
R.- Saltan inmediatamente a la vista Borges, que es el gran oráculo de todo y se ha traducido a todos los idiomas; el segundo lugar yo diría García Márquez, que alcanza esa magia curiosa entre realidad y fantasía. Esos dos son para mí quenes más influencia han tenido para los lectores de todo el mundo.
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