Pregunta.- Al leer sus libros y sus artículos siempre he tenido un duda. ¿Cuánto hay de realidad y de ficción en lo que cuenta?. Gracias Leila
Respuesta.- Hola, Marcos, lo que hago es periodismo y, por tanto, la ficción está excluída. Este tipo de periodismo, que hemos dado en llamar periodismo narrativo, toma, de la ficción, recursos formales. Pero no el recurso de la invención.
P.- ¿Cuál es la historia que ha contado que más le ha impactado? ¿Ha habido alguna que le ha afectado personalmente?
R.- Es una pregunta que suele hacerse, y para la que nunca tengo respuesta, en parte porque no creo que el rol de un periodista tenga que ser el de estar allí para dejarse afectar personalmente por una historia. Yo intento que la emoción, si cabe, quede en el lector.
P.- Muy buenos días, mi pregunta es la siguiente ¿Cree que su siguiente libro seguirá siendo en formato papel? ¿Estamos predestinados a los libros electrónicos y a la inmediatez?. Muchas gracias.
R.- Querida Magdalena: creo que el libro electrónico, de hecho, será viejo dentro de dos años. Me parece que nunca, como ahora, hemos tenido un concepto más perimido y anquilosado de lo que es el futuro. En los años 80 o 90 éramos tanto más imaginativos respecto de nuestras ideas de, con perdón de la palabra, porvenir. Vivimos cosas como el e-book o internet o lo digital como si fuera el no va más del avance tecnológico. Como si estuviéramos convencidos de que, después de esto, nada. Y, la verdad, leer sigue siendo leer, escribir sigue siendo ordenar palabras una detrás de otra, y tomar fotos sigue siendo congelar cosas y gente en un tiempo y un espacio determinados. Yo tiendo a pensar que, en el futuro, convivirán durante un tiempo el libro de papel, el e -book y, supongo, muchos otros dispositivos más que vendrán a demostrarnos que la discusión entre el papel y lo digital era vieja como el hambre.
P.- ¿Qué historia, como periodista, no ha contado y le gustaría contar? y ya de paso le hago la pregunta opuesta ¿Qué historia que ha contado, preferiría no haberlo hecho?. Admiro mucho su trabajo.
R.- Querida Celia: como soy muy curiosa, tengo muchas historias que me gustaría contar y que todavía no he contado, pero nunca digo cuáles son esas historias. En cuanto a qué historia he contado y preferiría no haberlo hecho, no era una historia, sino una de esas notas de tendencias que cada tanto se nos ocurren tontamente a los periodistas. Fue en los años 90 y era una nota sobre mujeres en el rock: mujeres cantantes, bateristas, guitarristas, etcéteras. Yo era demasiado joven y torpe, y sólo después de publicarla caí en la cuenta de que ese tipo de notas, de mujeres haciendo oficios que, se supone, son oficios de hombres, sólo reproducen al infinito esas miradas antipáticamente zoológicas de las que yo huyo como de la peste.
P.- Hola Leila, gracias por contestar nuestras preguntas….supongo que esta se la habrán hecho mucho pero… ¿A qué se debe el nombre del libro?. Muchas gracias.
R.- Hola, Uli, sí, me la han hecho, pero la verdad es que es curioso que el libro no le deba el título a aquello a lo que todo el mundo piensa que se lo debe. Quiero decir que, si bien mucha gente me ha preguntado si le debe el título a la canción de Billie Holliday, Frutos extraños, la verdad es que, cuando se lo puse, yo no conocía esa canción. El título se debe a un cuadro muy bello de un pintor argentino que me gusta mucho, Guillermo Kuitca. El cuadro se llama Frutos extraños, y me gustó porque la idea de un fruto remite a algo nutritivo, jugoso, y la palabra extraño, ahí, pegadita, matiza esa idea puramente buena del fruto. COmo ya sabemos que nadie es totalmente malo ni totalmente bueno, creo que el título refleja un poco la idea de las historias que contiene el libro.
P.- Si no tengo entendido mal su próximo libro es una antología de lo mejor que ha publicado ¿Cómo ha sido ese proceso de selección? Gracias.
R.- Hola, MIguel Ángel: estás muy informado, por lo que veo. De todos modos, si bien mi próximo libro -que saldrá en la editorial de la Universidad Diego Portales, de Chile- es una antología, recogerá perfiles -sólo perfiles-, de gente relacionada con alguna forma de la creación: fotógrafos, pintores, escritores, diseñadores, etcétera. El proceso de selección es más sencillo que el de Frutos extraños, puesto que la temática -sólo gente relacionada con cosas creativas- impone un límite, una frontera.
P.- ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Algún rinconcito en tu casa o eres de las que puedes ponerte a teclear en cualquier lugar?
R.- Querido Javier: tantas manías tengo a la hora de escribir que ahora mismo, que estoy rodeada de conversaciones ajenas, siento que la cabeza me funciona muy mal y que, casi, no puedo escribir estas respuestas con cierta coherencia. Escribo siempre en mi estudio, que está en mi casa. Salvo que tenga la escritura muy avanzada, y tenga qeu dedicarme sólo a revisar algunas cosas menores, no puedo escribir en otro sitio que no sea ese, rodeada de mis papeles, mis libros, la documentación que necesito para escribir la crónica. Tampoco puedo escribir con ruido, música, conversaciones, gente rondando y mirándome. Definitivamente no puedo escribir en bares, ni a mano, ni durante un día en el que tengo compromisos fuera de casa. INsistencia, aislamiento, paciencia, resistencia al a frustración (para cuando las cosas no salen). Esa es mi receta, pero no recomendaría que la aplicaran en sus casas.
P.- Sigo desde hace años tu trayectoria como periodista, pero mi pregunta es más personal ¿por qué tienes el nombre de Leila? Me parece un nombre muy bonito.
R.- Querido Mario: muchas gracias, y me alegra que te guste mi nombre. Como sabrás, es un nombre árabe, que significa noche. Como muchos argentinos, yo tengo sangre de varias procedencias: mis abuelos son italianos, alemanes y árabes. Mi padre -de la rama italo alemana- se casó con mi madre -de la rama árabe- y a ambos Leila les pareció un nombre bonito. Y como por suerte en esa época ya podían anotarse niños con nombres que sonaban raros, pues así quedó.
P.- ¿Qué te llevo a elegir ser periodista? ¿Te arrepientes? Un beso muy fuerte
R.- Hola, Kuna, varias veces he contado que yo llegué al periodismo de forma un poco extravagante. Dejé un texto de ficción -yo escribía desde chica- en un periódico argentino, Página/12, y el director, sin conocerme, decidió publicarlo. Unos meses más tarde, me ofreció empleo en la revista mensual del periódico. Eso fue en 1991 y, desde ese momento, empecé a ser periodista y ya no quise ser otra cosa. Fue un raro caso de una vocación que salió a buscarme a mí, un movimiento más bien contrario al usual. Y no me he arrepentido jamás, ni me arrepiento, ni me arrepentiré.
P.- Buenos dias Leila.En tu opinión, ¿que grado de culpa o responsabilidad crees que tienen los propios periodistas de su propia crisis sectorial? Gracias, un saludo
R.- Hola, David, yo creo que la crisis del periodismo se vive aquí de forma distinta a como se vive en latinoamérica. los periodistas latinoamericanos estamos habituados a trabajar desde la precariedad. NI yo, ni ninguno de los periodistas latinoamericanos que conozco, tiene, por ejemplo, nada más que un empleo. Todos hacemos diez, quince, doce cosas a la vez: tareas de edición, talleres, reportajes, clases, etcétera. Me parece que, en ese sentido, los periodistas españoles están más bien habituados a tener un solo empleo. Si se pierde ese empleo, como es natural, se pierde todo. Te digo esto porque a mí, como latinoamericana, me resulta muy difícil evaluar cuál es el grado de responsabilidad de los periodistas en una estructura tan distinta a la del continente en que yo vivo.
P.- Teniendo el cuenta la labor de difusión que realizas… ¿Qué serías si no fueras periodista?
R.- Hola, Fede, no tengo la menor idea de qué sería si no fuera periodista. Seguramente, tendría que hacer algo relacionado con la escritura. Si paso dos semanas sin escribir, siento que el mundo empieza a licuarse. Dejo de entender. ME vuelvo más torpe y lenta. También he pensado, alguna vez, que sería buena haciendo alguna disciplina deportiva. Algo solitario: correr, saltar, cosas así.
P.- ¿Has tenido que renunciar a algo por tu profesión?. Un beso.
R.- No. En absoluto. A horas de sueño, en todo caso. Pero todo lo que he tenido, y tengo, que dejar de lado -algunas salidas con amigos, algunas idas al cine, algunos fines de semana en el campo- jamás lo he sentido como una renuncia. A mí me gusta mucho mi trabajo, y no hago ninguna distinción entre eso que hago para vivir, y mi vida.
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