Pregunta.- ¿Hay muchos demonios y dictadores en el mundo actual?
Respuesta.- Sí, hay muchos. Aunque quizás para algunos no es la época de los dictadores. Tenemos una tendencia hacia el autoritarismo en muchos países que ostentan ser democráticos. No hay que mirar en Europa más allá de Rusia. En África hay más democracia pero sigue habiendo dictaduras. En Medio Oriente todo son dictaduras bajo la etiqueta de monarquías o teocracias como en el caso de Irán. En América Latina, tenemos una tendencia hacia el autoritarismo también. Obviamente, la gente se imaginará que me refiero a Cuba o Chávez, pero también tenemos tendencia de “mando por referendum” en otros países no necesariamente de izquierdas como el caso de Colombia. Vemos en Uribe autoritarismo y la presencia de una potente institución armada en el país, donde también vemos el instinto o la inclinación hacia el continuismo. Parece un lastre peculiarmente latinoamericano. Es como si el corto periodo democrático no cuajase con arraigo en su cultura política. Son susceptibles todavía a la figura del caudillo. Sí, creo que hay dictadores todavía. Los demonios son alegóricos. Tiene que ver con lo que decía un cura brasileño de los traficantes de Río. Es un fenómeno inquietante. En América Latina se da la criminalización de la sociedad, la minan y también a los estados con la violencia y su corrupción.
P.- ¿Ha aprendido algo nuevo sobre el Che Guevara desde la publicación de la biografía?
R.- Algunos detalles, sí. Pequeñas aclaraciones de, en pocos casos, de personas que cité en tercera persona, ahora los he conocido de primera mano. En la nueva edición añadí estas voces, pero no hay nada significativo del resultado de mis cinco años de investigación.
P.- ¿Cómo valora usted la ceguera de la Administración Obama hacia América Latina?
R.- En la pregunta presupone una ceguera. Prefiero asumir mis propios calificativos, pero no tomar los de otros como es este caso. Dicho esto, diría que el comportamiento de la administración Obama entorno a América Latina ha sido mediocre, carente de visión y no muy táctico. Creo que manejó mal el golpe de Estado en Honduras, por una falta de condena clara y absoluta, rápido. No se habría puesto en tela de juicio el comportamiento de Estados Unidos con la democracia hondureña. Como resultado de esta lentitud sí lo ha puesto. Yo hubiera estado, en lo personal, a favor de una política de más vigor y valentía frente al embargo norteamericano con Cuba, para cambiar esa vieja diferencia de una vez por todas. Tendrían que haber hecho un gesto de buena fe y buena voluntad hacia Cuba y América Latina levantando el embargo de forma unilateral. Lo habría agradecido todo el continente.
P.- ¿Cree usted que Brasil es ahora mismo el país líder de Latinoamérica? Si no, ¿qué otro país puede tener esta función? ¿Es importante que haya un país fuerte en la región?
R.- Creo que sí. Brasil emerge como líder. Es un papel que asume todavía con cierta tentatividad frente al papel del líder regional mucho más grande que todavía ostenta Estados Unidos. Ante el vacío creado durante los años de Bush y ante la relativa política gris de Obama hasta ahora, Brasil va llenando ese espacio. Creo que Estados Unidos está prescindiendo de alguno de sus papeles del pasado. Dando un callado reconocimiento de sus nuevas limitaciones y la necesidad política de hacerlo. Hace falta un país de influencia que sea latino y con conducta responsable. Cada vez su estado de derecho es más concreto y realizado. La presencia de un país fuerte parece que sigue siendo necesaria, por lo que vemos en la continuada tendencia de polarizaciones entre estados como pasa con Venezuela y Colombia. Hay un posible enfrentamiento futuro y los actores intermediarios que hagan de mediadores. Estados Unidos no puede intervenir en ese caso porque tiene clara preferencia e inversión en la seguridad nacional de Colombia. Ahí Brasil puede ser clave. Hay que remarcar su rol en Honduras ante la dejadez estadounidense. El desenlace no fue feliz pero intentó un papel en aras de la causa democrática.
P.- Hola Jon, me gustaría saber tu opinión sobre la reciente Ley de Medios de Comunicación dictada en Argentina. Soy Jorge, tu dentista de Salobreña, un fuerte abrazo para ti y toda la familia.
R.- Hola Jorge, gracias por el mensaje y por salvarnos los dientes. En cuanto a la ley, la posibilidad de su uso político tendencioso, me preocupa. Aunque formalmente forma parte de un paquete de leyes evolutiva en la Argentina moderna post-dictadura. Pero me preocupa que tiene que haber una serie de leyes abiertas a la democracia e interpretación. Una clausula en una ley bastaría. “Libertad de expresión”, así de claro, eso no deja nada abierto a la interpretación. Sin embargo, si eso no aparece, hace que otros decidan qué se puede decir. Lo veo si no es así como una forma de censura soterrada.
P.- ¿Cuál es su relación con la web 2.0? ¿Crees que Facebook o Twitter pueden servir de fuente periodística?
R.- Con limitaciones. Twitter podría funcionar como una especia de “telex” pero no te ayuda a ahondar en la realidad. Te puede alertar de lo que pasa en un lugar. Puedes saber dónde hay una manifestación pero no te da elementos de juicios o argumentos para una reflexión mayor. Facebook tiene gran potencial para más uso político que periodístico. Como se hace con firmas a favor o en contra de algo, para reunir personas, manifestaciones. En Facebook hay obvias posibilidades para movilización pública. Twitter sería sus palomas mensajeras una vez que están en un sitio. No sé si es algo que pueda suplantar o que deba ir en lugar de una crónica que resume el acontecimiento. Esto no ha hecho más que empezar. Tiendo a pensar que a la larga estas herramientas serán más positivas que negativas. Lo que ayuda a comunicar o cambia el paradigma, me suele gustar. A la larga son potenciales elementos para usar periodísticamente.
P.- Sr. Anderson, aparte de El País, ¿qué periódicos lee usted?. Gracias por su tiempo.
R.- El New York Times, The Guardian de Londres, a veces el Weekend del Financial Times, esto es lo habitual. Además, sitios web y revistas. Leo la BBC y Google News con diferentes fuentes según los temas que me interesan. Si estoy cubriendo una zona o un país, tiendo a leer los diarios de ese lugar durante el tiempo que estoy metido en el tema.
P.- ¿Ve posible una transición pacífica en Cuba? ¿por qué cree que están ignorando la mano que Obama les tiende?
R.- Por el momento, lo que tenemos es sucesión y continuismo. No transición. Que Cuba sea capaz de una transición eventual, claro, según las circunstancias. Si vemos recelos en Cuba hay como dicen “la mano extendida de Obama” creo que es por un reflejo de la inseguridad económica en que está Cuba, la penumbra que pende sobre la salud de Fidel, que todavía hace de hermano mayor del presidente Raúl, es casi una co-presidencia, y quizás por la incapacidad para interpretar los gestos de Obama. Ojo, ha habido algunos pero han sido parcos. Siempre es difícil si estás en un juego y tu contrincante arregla las cosas de tal manera que tienes que dar el siguiente paso con todo el mundo mirando. Es difícil que Fidel y Raúl den el paso. Los Estados Unidos no han sido del todo claros. Hay gente a favor y en contra de la apertura; es una política poco clara. En Cuba están algo aislados y es lógico que no lo vean del todo claro tampoco.
P.- ¿Cree que ha cambiado la percepción de la crónica periodística por parte del “establishment” literario? ¿A qué se debe?
R.- Creo que ahora, como siempre, la literatura, sea ficción o no, es reconocida por los literarios cuando está bien lograda. Pero no creo que haya un esquema exacto en el que se defina estos como un proceso. Al menos, en Estados Unidos, ha habido respeto y admiración del mundo de la cultura hacia las crónicas literarias desde hace décadas. Sólo hay que remitirse a Hemingway o Mark Twain, periodistas que sobresalieron en su época y crearon una especie de culto hacia la crónica. Después llegaron los Wolf, Capote y demás, que con su prosa bien lograda y estructura tan genial sirvieron de inspiración también a escritores de ficción y periodistas.
P.- Hola Jon, le admiro desde hace tiempo y me gustaría que usted me aconsejara uno o dos ensayos políticos actuales. ¿Qué le parece “la doctrina del shock” de Naomi Klein?. Gracias por su generosidad.
R.- Naomi Klein es un referente a tener en cuenta, ha demostrado ser muy consecuente de sus percepciones de las cuestiones relevantes de nuestro tiempo. Se me ocurre algo de Adam Davidson y su colega del NPR (radio pública de USA), ha hecho una serie de series investigando y explicando aspectos de la globalización. No hay que olvidarse de otros géneros como la radio. Es de lo mejor de hoy. Lo venden en DVD, también por internet, con una explicación del colapso económico, con reconocimiento en amplios sectores por su forma sencilla, rápida y honesta para explicar qué ha sucedido con la crisis, sin entrar en ideologías, tampoco totalmente neutral. Creo que vale la pena.
P.- ¿Quiénes serían para usted los mejores periodistas en activo? Gracias y un saludo.
R.- ¿En activo? Hay montones, demasiados como para citar. Si digo a mansalva obviaría a otros por lo que preferiría no dar nombres.
P.- Recién leía una nota en El País sobre un caso de plagio en The New York Times alertado por The Wall Street Journal, lo que nos hace recordar que eso pasa aún en las mejores familias. ¿Cuál sería su consejo para los periodistas en ejercicio y los que están en formación? Muchísimas gracias.
R.- Esto suele ocurrir cada cierto tiempo. Ningún medio está a salvo de esto. Obviamente, hay deshonestos en todas las profesiones. Muchas veces los periodistas no son deliberadamente deshonestos, sino que están siempre levantando información y material de sustento a su información propia, como trasfondo. Van a wikipedia, citas de otros, y medios, para ensamblarlo en su artículo. A veces se olvidan de citar, si es un olvido es un crimen menor. A veces, los periodistas piensan haber escrito algo y se olvidan de que lo tomaron prestado. Con internet, se les escapa. Pudieron pegar días atrás y parece ser el lenguaje de uno, cuando no lo es, cortó y pegó lo de otro. Es cada vez más frecuente. El periodismo se nutre de párrafos prestados, pero por eso mismo es importante que uno esté al tanto de los viejos e intente fiscalizarse a uno mismo, con lenguaje propio. Con un periodista que no presta atención a su propia prosa, puede pasar. Con un lenguaje propio, no se da. Una segunda garantía es tener un trabajo cercano con editores, discutiendo, con comentarios en la redacción. En la práctica, siempre se trabaja con presión y apuros. Hay plagio accidental, es de lo que hablo, pero es obvio que hay también plagio “patológico”, no sé si es el caso del que hablamos, pero sería otro síndrome.
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