Pregunta.- Hola Joan. ¿Hay recambio para Pavarotti, es decir, cómo ves a las nuevas generaciones de tenores?
Respuesta.- Antes de contestar la pregunta hay que dejar claro lo irremplazable que será Pavarotti. No solo el cantante sino también su personalidad. Pero seguro que habrá otros tenores excepcionales. De hecho, los hay. Y además Pavarotti era muy generoso con ellos y les dedicaba elogios sin ningún complejo. Solo hay que escuchar lo que ha dicho de Juan Diego Florez.
P.- ¿Cuál es el recital que mejor recuerda de Luciano Pavarotti?
R.- He disfrutado de muchos recitales de Pavarotti, pero me parece que ha sido mucho más apasionante verlo en una ópera que en un recital. Si acaso, en los recitales se podía disfrutar de su personalidad magnética, de su comunicatividad, de ese gesto maravilloso en el que abría sus brazos como si quisiera abrazar al público, esa expresión de niño ingénuo a la que era imposible resistirse. Pero la grandeza de Pavarotti como cantante se apreciaba ante una representación de Boheme o de Tosca.
P.- ¿Qué supone la muerte de Pavarotti para el mundo de la ópera? ¿Se nos ha ido el más grande?
R.- La personalidad de Pavarotti trascendía el ámbito propio de los teatros de ópera. Era una voz excepcional, de una belleza singular, de una brillantez extraordinaria, con un timbre de una claridad irrepetible, una gran calidad en el registro agudo, etc. pero era sobre todo una personalidad que trascendía el ambito de la ópera porque sabía conectar con el público. Y no hacía ninguna falta que fuera un público de expertos porque el arte de Pavarotti era la sencillez, la intuición. Es decir, lo más difícil.
P.- Joan, antes de nada me gustaría felicitarle por su labor en el Liceu. Querría preguntarle qué le parece a usted personalmente esa figura del cantante de ópera popular, conocido como las estrellas de rock y que incluso canta temas conjuntamente con ellos (como era el caso del difunto Luciano)? Muchas gracias
R.- Te contesto con palabras del mismo Pavarotti. Él sostenía que los detractores de estos actos multitudinarios en los que participaba se creían más inteligentes que los demás y con derechos especiales a escuchar música. Defendía que estos actos servían para divulgar la música y precisaba que no pretendía engañar a nadie confundiendo estos conciertos con una representación de ópera. Me parece que tenía todo el derecho a hacer lo que hizo.
P.- ¿ Es Luciano el tenor más grande que ha habido en el siglo xx?
R.- Lo de calificar a alguien como “el más grande” es muy relativo a no ser que hablemos de una categoría en la que tengan cabida unos cuantos a los que se pueda calificar como “más grandes”. En este caso sin duda que Pavarotti es uno de ellos. Lo demás son opiniones personales en las que entran factores no objetivos. A mi no me gusta “casarme” con un único tenor. Me gustan algunos y desde luego que uno de ellos es Pavarotti.
P.- Actualmente, quién cree que puede llegar a ocupar el hueco de Pavarotti?
R.- Existen cantantes que pueden ocupar el puesto de Pavarotti en lo que se refiere a la interpretación de algunos títulos a un máximo nivel, pero si de lo que hablamos es de ocupar el hueco de Pavarotti como personalidad mediática, la respuesta es mucho menos clara si nos circunscribimos a la generación de cantantes jovenes. En parte porque cada día son más infrecuentes las carreras de 40 años. Actualmente asistimos a carreras que comienzan mucho antes y terminan en pocos años. Artistas fácilmente sustituibles por otros. En esto sí que Pavarotti y los cantantes de su generación parecen irrepetibles.
P.- ¿Cree usted que el torrente de voz que tenía Pavarotti se debía a un don especial?
R.- La voz de Pavarotti era un don especial pero no tanto porque fuera “un torrente” como por la calidad del sonido, la claridad del timbre, la generosidad del agudo, la facilidad de la emisión. Hay otros tenores con voces más torrenciales que no han hecho una carrera comparable a la de Pavarotti. Un volumen de voz generoso puede ser una cualidad, pero dista mucho de ser lo más importante.
P.- Buenas tardes, conoció usted a Pavaroti? Por qué era tan bueno? Muchas gracias
R.- Además de lo excepcional de la materia prima (la voz) y de su fraseo y dicción clarísima, Pavarotti era un comunicador nato y su canto espontáneo y natural era sencillamente irresistible. Llegaba al público sin intermediarios. Y eso lo hacía próximo y al mismo tiempo admirable. No hay nada más difícil que ser natural sobre un escenario. Y él lo era. Le gustaba comer y vivir. Y cantaba con esa misma naturalidad. Además de poseer una técnica y una disciplina admirables que le permitieron parecer un autodidacta durante más de cuarenta años!
P.- Enhorabuena por su labor al frente del Liceu. ¿Se queda huérfano el mundo de la ópera tras el fallecimiento de Luciano?
R.- Desde luego. Como cantante y como personalidad mediática, el mundo ha perdido a un personaje entrañable, además de un artista extraordinario. No solo por su canto. Pavarotti se fue convirtiendo en un fenómeno mediático de primera magnitud. Y fue generoso con el público, con sus colegas, con sus profesores y con sus sucesores.
P.- Bona tarda desde Barcelona. Existe la posibilidad que tanto el Liceu como otras operas europeas dediquen en próximos meses una jornada de homenaje a Pavarotti con precios módicos para todos los públicos? Gracias a él, la opera se acercó a la plebe, y sería un buen homenaje un Liceu completo en una jornada memorable. Gracias.
R.- Desde luego que Pavarotti merece todos los homenajes del mundo. En el Liceo no cantó tanto como nos hubiera gustado pero algunos de sus éxitos fueron impresionantes. No tanto por la Traviata de 1963, que no acabó de cuajar, como por la excepcional Boheme (con Montserrat Caballé) y Lucia (con Christine Deutekom) de 1971. Y sobre todo por el poteósico recital de 1989, que fue un auténtico acontecimiento ciudadano. Ya no era solo un cantante de ópera excepcional sino una leyenda. Habrá que pensar en un homenaje de acuerdo con los teatros en los que cantó más asíduamente.
P.- ¿Era tan bueno Pavarotti? ¿No cree que fue muy mediático?
R.- No es incompatible ser bueno con ser mediático. Era ciertamente muy mediático, pero también era un tenor excepcional. Hizo una carrera ejemplar en los grandes teatros de ópera del mundo y sus aportaciones a la historia de la música están ahí: además de tantas funciones inolvidables, una colección de grabaciones con Joan Sutherland y Richard Bonynge que contribuyeron de manera importante a dar a concer el gran repertorio belcantista romántico italiano. Algunas de las obras que ellos dieron a conocer se han convertido en títulos de repertorio en los teatros. Además, tenía una personalidad muy comunicativa que seguramente había de culminar en una carrera mediática. ¿Por qué no?
P.- Hola Joan ¿Teneís pensado celebrar algún acto en el Liceu en homenaje a Pavarotti?
R.- La función de esta noche va a estar dedicada a la memoria de Luciano Pavarotti, pero además a mi personalmente me agradaría mucho que se coordinara un homenaje entre teatros con los que tuvo una relación especial. En el Liceo no cantó demasiado, pero la relación fue ciertamente especial.
P.- Buenas tardes: ¿conoció usted personalmente a Luciano? ¿Qué puede decirnos sobre su personalidad? Gracias.
R.- Lo conocí los días antes de ponerse a ensayar Lelisir damore en el Liceu, funciones que por cierto tuvo que cancelar por culpa de una faringitis. Al llegar al Liceu recordó la época en la que cantaba Lucia con Christine Deutekom. Comentó que asistió a un ensayo de Faust con Mirella Freni (muy amiga suya) y Michele Molese y que alguien le dijo que le iban a presentar al intérprete de Siebel. Parece que se quedó de pieda cuando resultó que no se trataba de una mezzosoprano (como es habitual) sino de un tenor. Y parece que aún se quedó más parado cuando lo escuchó: se llamaba José Carreras. Era uno de sus primeros papeles…
P.- Toda una pena la muerte de Luciano. Respecto al Liceu, ¿Cree que la orquesta está a la altura de lo que se le exige a un teatro como éste? ¿Tiene ideas para mejorar su calidad musical? Gracias y un saludo.
R.- No estoy seguro de que éste sea el tema del día, pero desde luego que hay que mejorar la calidad de los colectivos del teatro. Este debe ser siempre uno de los objetivos prioritarios de la institución. Y estoy seguro de que nadie discutirá que la calidfad de la orquesta y el coro del Liceu ha mejorado (y mucho) en los últimos diez años. Si lo que me pregunta es si ya nos encontramos donde nos gustaría, pues desde luego que no. Seguiremos trabajando.
P.- Buenas Sr. Matabosch. ¿Cómo se presenta el otoño en el Liceu?
R.- Pues se presenta muy interesante, como no puede ser menos ante un estreno de una ópera tan popular como Andrea Chenier (con José Cura, Deborah Voigt, Carlos Alvarez, etc.) y ante la maravillosa puesta en escena de La Fura dels Baus de “El castillo de Barbazul” de Bartok, que será sin duda un gran acontecimiento. Nos hace mucha ilusión contar con Josep Pons y Pinchas Steinberg ante la orquesta. Y la temporada continuará con otros puntos del máximo interés como el estreno en España de Death in Venice de Britten. En fin. Habría mucho que hablar en otra conexión. Pero hoy me gustaría que nos centráramos en homenajear a este artista excepcional quie ha sido Luciano Pavarotti.
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