Pregunta.- ¿Te sorprendió ganar el Nadal?
Respuesta.- Sí. Pero estaba -y estoy- muy seguro de mi novela, y más fuerte que la sorpresa fue el impacto, el “golpe de euforia”. Esa es la primerta sensación, la verdaderamente fuerte.-
P.- ¿Los premios pesan demasiado?
R.- Mucho: promoción y, llamémoslo así, “responsabilidad” para ek futuro. Pero es un peso muy recomendable. Saludable. Un peso magnífico.
P.- ¿Con qué lecturas ha disfrutado más?
R.- Como géneros, novela negra y novela de aventuras. Como autores: Conrad, Borges en una época -ahora su frialdad me molesta un poco-, Dostievski, Zola, Dickens. Esa es mi lista de “intocables”. Y en novela negra: Ross macdonalg, david Goodis, Chamdler, Ellroy…
P.- ¿Por qué le fascina el Mal, el “horror, el horror”?
R.- Porque determinadas atrocidades que comete -o puede cometer- el ser humano me resultan incomprensibles. Y trato de conocer tolo lo que no entiendo. Es mi forma d eperderle el miedo. la capacidad de hacer mal es un abismo, y a todos los abismos nos gusta asomarnos. está en el alma humana.
P.- ¿Hubieses preferido ganar el Planeta? No vale decir que no…
R.- Cuando lo gane compararé y contestaré
P.- ¿Crees que alguno de nosotros compraremos el libro en Internet?
R.- Eso espero, y no sólo algunos. Aún no he comprado ningún libro en Internet, me gusta lo de ir a la librería.
P.- ¿Por qué empezó a escribir?
R.- Siempre quise contar historias, pero én siempre pensé que haría películas. Ha sido una especie de selección natural. Las cosas han ido así. MI primera novela, La Luz Prodigiosa, era una idea para un guión. me puse a escribirlo, no salía, penbsé en hacer un relato, el relatro se alargó, la novela que al final salió ganó un premio… Hasta hoy.
P.- ¿Escribe pensando en el lector?
R.- No, sólo en que el libro sea riguroso y responda a lo que pretendo contar. En el lector sólo hay que pensar cuando el libro está terminado.
P.- ¿Escribe a ordenador, a mano…?
R.- Con ordenador. Ahora no podría cambiar. A veces me pasa, estoy en la calle, o en un tren, sin ordenador, y escribir a mano me resulta incluso difícil, incomodísimo.
P.- ¿Cómo sabe cuando una historia ha terminado?La suya es de 500 páginas
R.- La propia historia lo dice. Simplemente, llega el fin. Las anteriores novelas mías eran cortas porque esa era su duración adecuada. Y eésta es larga porque lo pide la historia. Ahora no podría quitar ni diez páginas. Creo que todo lo que hay en ella es imprescindible.
P.- ¿Escribir es desnudarse ante el lector o como, decía Pessoa, el poeta/escritor es un fingidor?
R.- Hay d elas dos cosas, creo que va transitando de la primera a la segunda según vas cogiendo “callo”. Acabas siendo un perfecto mentiroso. Pero con corazón.
P.- ¿Le gustaría que una novela suya se llevara al cine?
R.- Estoy escribiendo el guión de La Luz Prodigiosa, que se rueda este verano si todo va bien. Y luego empiezo con el de El vegmador del Rif, que aún no se ha publicado pero ya tiene “peli”. El Niño de los coroneles también tiene varias novias. Sé que la haré.
P.- ¿Es usted futbolero?
R.- Poco, pero hay partidos que me gusta ver. Algunos, los estelares. Eso no quita para que forme parte d euna peña quinielística de guionistas y actores donde puntialmente se despelleja a toda la profesión con mucho cariño.
P.- ¿Escribe a diario?
R.- Sí. Desde las cinco d ela mañana. Es cuando es más fácil echar el lazo a las historias buenas. Y los demás escritores, a esa hora, suelen estar durmiendo. Je, je, je…
P.- ¿Qué le ha parecido la novela de Lola Beccaria?
R.- No la he leído. Ambos tenemos el acuerdo de leernos mutuamente cuando acabe la promoción. Pero mejor que leernos hay otra cosa: nos hemos hecho amigos.
P.- ¿Quién es su primer lector?No me vale que uno mismo
R.- MI amigo -y colega- Juan Bas. Le temo.
P.- ¿La realidad supera a la ficción? Lo digo porque se basó en una noticia
R.- Lo verdaderamente preciso es que la realidad “a veces” supera a la ficción. Pero en cuanto a la noticia que encendió mi novela, creo que la he superado. Al menos, en extensión.
P.- ¿Cómo se encuentra más a gusto, como escritor o guionista?
R.- Una novela es un trabajo acabado en sí mismo. Un guión, una herramienta que pasas a otro. me quedo con la novela. Pero escribir a medias con el director, si hay entendimiento, es otra forma de pasión.
P.- ¿Hay algo peor que la tortura?
R.- Si la tortura es sofisticada y la aplica alguiern perverso, probablemente no.
P.- ¿Torturaría a un torturador?
R.- No. LO juzgaría.
P.- Este premio se suele dar a escritores calificados como jóvenes. Usted se sale de ahí, que piensa de esa nueva generación de escritores a la que hay que alabar sólo por tener menos de 35 a–os.?
R.- Creeo que a los escritores sólo hay que alabarlos pos sus libros. la edad da igual. Hay dos tipos d elibros: los buenos y los malos.
P.- ya se que no esta relacionada con la literatura, pero ¿a que se debe tu simpatia por el numancia? un saludo numantino
R.- Te pillé.
P.- ¿Cuándo empezó a escribir?
R.- Guiones hace mucho. Novelas en marzo de 1990. Once años ya…
P.- ¿Es éste su mejor libro?
R.- Todos son el mejor. Y no es broma.
P.- ¿Eres ambicioso?
R.- Sí. Mucho. Quiero escribir, algún día, una gran novela.
P.- Felicidades. ¿Cuánto te ha costado escribir este novelón?
R.- Gracias. Tres años de trabajo seguido (1998-2000) y cinco más, los anteriores, “pensando”.
P.- ¿Qué le ha servido de su oficio de guionista?
R.- Probablemente, gracias a eso doy su importancia justa -que es mucha- a la estructura. Aunque luego se cambie todo lo que haga falta, la estructura es esencial. Si no es “casi perfecta”, malo.
P.- En la novela, la violencia es una forma de expresión. ¿Crees que el lector exigente desecha ese tipo de literatura por considerarla poco seria, más cinematográfica que poética?
R.- Creo que un lector exigente lee la novela y luego decide si le ha gustado o no. El Niño d elos coroneles, afortunadamente, está gustando mucho (los lectores con los que hablo me aseguran que no s epuede dejar, una vez empezada), pero también hay quien dice que “algo comercial” no puede ser “tan” bueno.
P.- ¿Vas a dar con más Páginas ocultas de la historia?
R.- Juan Bas y yo tenemos un cvajón lleno d eideas para hacer la segunda parte, y además abaratando el presupuesto, pero TVE no parece decidirse. Lástima, escribir esa serie fue apasionante.
P.- Hay un personaje en la novela que recuerda al Subcomandante Marcos. ¿Me equivoco?
R.- Leónidas puede recordar. Pero sólo inicialmente. Él arrastra una tragedia y Marcos no, que sepamos. Pero en un sentido general, sí.
P.- ¿Te gustaría adaptar tú mismo la novela al cine?
R.- Ahora mismo no, estoy un poco cansado primero de haberla escrito y luego de hablar de ella. Pero los productores que quieren hacerla son muy convincentes. Me liarán con alguna razón que no podré rechazar.
P.- ¿Qué escritores le gustan del panorama actual español?
R.- Aparte de mis amigos personales Juan Bas y Lorenzo Silva, me gustan Pilar Nasarre, José Luis de Juan, Antonio Orejudo, Suso de Toro, Pilar Zapata…
P.- ¿De qué está más cerca: publicar un ensayo o unos versos? ¿Por qué?
R.- En todo caso, de un ensayo. Pero es porque la poesía me resulta otro universo. No la siento, no me gusta, no me dice nada. jamás me acostumbré a leerla, y tal vez fue un error. Pero es lo que hay.
P.- Qué librerías recomendaría de Madrid
R.- El Tranvía. No porque sean amigos. Es que te tratan tan bien…
P.- Dice que el mal le llama la atención, y si ese mal se fuera contra usted, y le causara unos sufrimeintos atroces…¿ también le atraería?
R.- Obviamente no. me atrae como fenómeno, me interesa porque me interesa el ser humano. Pero claro que no me gustaría sufrirlo.
P.- ¿Ha tenido que pasar por el aro?
R.- No.
P.- ¿Vas de bilbaíno por la vida, o de mariano?
R.- No sé lo que quiere decir “mariano”. Y de bilbaíno no demasiado, Procuro no ir de nada.
P.- “Quien escribe no es quien es” ¿Está usted de acuerdo con esta afirmació?
R.- Claro. Es quien escribe.
P.- Victor Lars nació así de perverso o es su historia la que le moldea? Es decir, ¿maldad intrínseca en la naturaleza humana?
R.- Se suman ambos, Lars carece de conciencia. Y además, ha “trabajado” esa tendencia a lo largo de toda su vida. le gusta ser malo. Es un privilegiado: le gusta mucho su trabajo.
P.- Ya que has sido publicista, defínete con un slogan, please.
R.- Dejé la publicidad porque es mentira.
No es una evasiva, sino mi slogan.
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