Pregunta.- Recomiéndeme algún libro de Winston Churchill. Me pregunto si en la intimidad seguiría siendo tan ingenioso o, por motivos de salud, se permitiría un descanso. Qué responsabilidad la de ser o parecer siempre brillante… Gracias.
Respuesta.- Buenos días. Yo creo que sí, que Churchill era Churchill incluso cuando dormía. El hombre, tan egocéntrico y tan pasado de vueltas con el alcohol, debía ser difícil de soportar, pero en materia de ingenio verbal tuvo pocos rivales en el siglo XX. Todo lo que escribió merece la pena, aunque destacan, para mí, sus memorias de la guerra contra los boers surafricanos (creo recordar que en inglés se llamaron “The River War”) y su historia de los pueblos anglosajones o angloparlantes.
P.- ¿Cómo hace para almacenar tantos conocimientos y recordar tantas cosas? ¿Tiene acaso una memoria fotográfica?
R.- Tengo una memoria malísima, o al menos irregular. Recuerdo relativamente bien los textos y en general las palabras, pero para otras cosas (caras, situaciones, teléfonos) soy un desastre. Le aseguro que no almaceno tantos conocimientos como usted dice.
P.- En EPS del pasado domingo, Javier Marias hablaba de Venecia. Vivió allí en diferentes etapas y por eso tenia una visión de la ciudad alejada de la del turista o viajante. La sentia como parte suya. ¿Leyo el articulo? ¿Que le parecio? A mi me encantó, como generalmente me encanta lo que escribe J.Marias. Un saludo, D.Enric.
R.- Leí el artículo y me gustó, como todos los de Marías. Es un grandísimo articulista. Sabía de su pasión veneciana porque no hace mucho hablamos de eso por teléfono (nunca nos hemos encontrado personalmente); Venecia es una ciudad rarísima y fascinante.
P.- Al principio de Historias de Nueva York afirma que la Nueva York que le gustaría haber conocido es la de principios de los años 60. ¿Qué le parece como refleja esa ciudad y esa época Mad Men?
R.- “Mad men” es una de las mejores series de los últimos años, es decir, de todos los tiempos. Y refleja muy bien la época neoyorquina de mi infancia, la que veía en las películas y en la televisión, la que se me ha quedado en la memoria. Ya sé que no eran saludables los chuletones, los martinis, los pitillos y los whiskies de media tarde, pero qué quiere que le diga: mejor eso que el gimnasio, la botellita de agua y la ensalada al mediodía.
P.- Hola Enric, ¿tú crees que el periodismo es ahora más o menos crítico con el poder que antes? ¿cuánta autocensura hay en los periodistas en estos momentos? Cuídate, un abrazo.
R.- Creo que el periodismo, en general, nunca ha sido tan crítico como hasta ahora. El problema, bajando a lo concreto, es que cada diario tiende a ser crítico o complaciente según le convenga -por razones ideológicas, empresariales o vete tú a saber- el gobierno o el poderoso de turno. Me temo que eso siempre ha sido así, y ahora, más. ¿Autocensura, dice? La que mínima, la que impone el instinto de supervivencia, supongo.
P.- Hola, Enric. ¿Qué le parecen las reacciones ético-morales generadas por el fichaje de Cristiano Ronaldo?
R.- No me interesan mucho. ¿Cuál es el límite de la decencia? ¿50 millones? ¿60? ¿70? Francamente, en la sociedad ocurren cosas mucho más graves que deberían indignarnos con más frecuencia. Y dentro del propio fútbol me parecen peores la tolerancia con las deudas fiscales y la corrupción en general (la hay, y apenas hablamos de ella) que los derroches del Real Madrid o de cualquier otro equipo.
P.- Desde tu experiencia “italiana” ¿Cuales crees tú que son las causas de la crisis política italiana y del berlusconismo?
R.- Cuando el fin de la guerra fría hizo innecesaria la Democracia Cristiana y colapsó la partitocracia (que se lo repartía todo, desde las cadenas de televisión hasta las contrataciones de bedeles en los ayuntamientos; algo no muy distinto de lo que empieza a ocurrir aquí), los poderes fácticos, es decir, los servicios secretos dentro de los servicios secretos, las mafias y las corporaciones empresariales inventaron una nueva derecha. Eso es Berlusconi. Yo no hablaría de crisis política, sino de crisis de la izquierda en un país sociológicamente conservador. A muchos italianos les cae simpático Berlusconi: es un país muy individualista y sin apenas sentido de lo público, por razones históricas.
P.- ¿Qué sintió al “arrebatarle” el premio Cirilo a una de las mayores periodistas españolas (Rosa María Calaf)? Muchas gracias
R.- Me sentí bastante mal. Yo daba por supuesto que ganaría la Calaf, y, aún alegrándome por ganar, lamenté que no se llevara ella el premio. Además de una gran periodista, es una compañera que te ayuda siempre y una persona estupenda. Por suerte ganó el Cirilo al año siguiente, y el universo recobró, dentro de lo posible, una cierta normalidad.
P.- Buenos días Enric, ¿Qué te ha parecido el último libro de Javier Cercas, Anatomía de un Instante? ¿Lo has leído?
R.- Después de las primeras 15 o 20 páginas, pensé que la lectura del libro no iba a ser demasiado placentera. Luego me enganché a esa peculiar estructura en espiral, en la que determinados pasajes se repiten para engarzar el conjunto, y quedé hipnotizado. Me gustó mucho, como todo lo que ha publicado Cercas.
P.- Escribió en la edición de Cataluña de su periódico que el Raval de Barcelona era un polvorín a punto de estallar. Su padre, en este mismo medio, advertía contra los inmigrantes que viven en este barrio. ¿Por qué no tienen ustedes una buena opinión de la inmgración del Raval? Un Saludo
R.- No creo que mi padre advirtiera “contra” los inmigrantes, pero en fin, me limitaré a hablar de lo mío. Yo estoy muy a favor de la inmigración, cuyos efectos benéficos son en conjunto muy superiores a las posibles desventajas de una llegada masiva como la registrada en España. Cuando decía que el Raval era un polvorín repetía lo que dicen muchos de los que trabajan en el barrio, y lo que es obvio: cuando el paro alcanza niveles superiores al 40% y las dificultades para ir tirando se hacen casi insuperables, el riesgo de estallido social es muy alto. Con inmigrantes o sin inmigrantes.
P.- ¿Cómo ves lo que está pasando en Irán?
R.- No está claro que haya habido fraude electoral. La combinación nacionalismo-religión parece ser muy popular en las zonas rurales, y eso podría explicar la inesperada ventaja de Ahmadinejad. Habrá que esperar hasta disponer de informaciones fiables. Lo esencial, para mí, es comprobar que la sociedad iraní está muy viva, y que una parte de ella está dispuesta a protestar en la calle.
P.- Pagar oro líquido por simples peloteros en lugar de contratar científicos, o levantar hospitales, o qué se yo. ¿Se trata del “Panem et circus” de los emperadores romanos o son nuevos yacimientos del mercado bancario?
R.- Si la contratación de científicos y la construcción de hospitales fueran grandes negocios y dieran una enorme popularidad al mecenas de turno, no habría por aquí más que hospitales y científicos. Pero no es el caso. El entretenimiento es el gran negocio de la actualidad, y por eso mueve esas cifras. Simple capitalismo aderezado con populismo, resabios tribales y vanidad.
P.- ¿Cuál es para usted el personaje más ridículo del mundo del fútbol?
R.- Lo buscaría entre los presidentes: bastantes de ellos producen vergüenza ajena. Respeto mucho a los profesionales, los que tocan balón y los que soportan la presión del banquillo.
P.- Hola Enric. ¿Ha leido los artículos que Pep Guardiola escribió para El País? ¿Le gustaba su forma de escribir? Que pase un buen día.
R.- Sólo he leído alguno; la temporada en el extranjero me ha privado de bastantes cosas, y esos artículos tengo todavía que recuperarlos. Guardiola me parece un tipo admirable.
P.- Hola Enric. Las fotografías de Alfredo Cáliz sobre “Dios” me parecen maravillosas. ¿Ha visto más fotografías suyas? De ser así, ¿Son igualmente espléndidas?
R.- A mí también me gustaron, pero le confieso que tengo muy poco criterio para la fotografía: puedo leerme un periódico entero sin fijarme en una sola ilustración. Es un defecto lamentable.
P.- Eres la mejor pluma hoy por hoy en el periódico, el que mejor escribe, con mucho. Veo que la crítica musical ha desaparecido prácticamente de “El País”. ¿Tiene sentido mantener espacio para la crítica con una industria periodística en caída libre? ¿Hacen falta los críticos para algo?
R.- No sé si es usted mi madre; gracias por lo que dice, en cualquier caso, aunque no sea verdad. Pienso que una de las razones (y no hay muchas más) para defender la supervivencia de la industria periodística es su capacidad para mantener un equipo de críticos razonablemente pagados y, por tanto, sin necesidad de comerciar con su independencia. Un buen crítico, alguien capaz de hacer algo creativo a partir de una creación ajena, tendrá siempre sentido.
P.- En la crisis para muchos más grave de la historia, el señor Pérez bate récords con sus fichajes, exasperando a los contrarios antes de jugar y con el beneplácito de los que nos animan a apretarnos el cinturón. ¿Podría ser el rey Midas del Madrid un buen candidato para la presidencia de gobierno? ¿Seríamos tan felices como los italianos con Berlusconi? Salud y gracias Enric.
R.- Los españoles nunca serían felices, pienso, con un millonario al frente del gobierno. A diferencia de los italianos, somos envidiosos. Soportamos mal el éxito ajeno.
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