Pregunta.- ¿Qué presencia tiene la Iglesia Católica en la campaña electoral?
Respuesta.- Tiene bastante, más eficaz cuanto menos visible. En Italia son muchos quienes pisan las vicarías y los confesionarios. Conozco sacerdotes que aconsejan a sus fieles el voto a Prodi. También conozco a otros que recomiendan el voto a Berlusconi.
P.- ¿Está preparando Berlusconi su sucesión dentro de la formación que encabeza o ésta acabará cuando él deje la política?
R.- Berlusconi, que se compara tan a menudo con Napoleón, tiene al menos dos cosas en común con el emperador: también es bajito, tampoco dejará sucesor.
P.- Buenas tardes. Desde aquí vemos a Berlusconi como un bufón y un corrupto. ¿Lo ven así los italianos?
R.- La mitad de los italianos ven a Berlusconi como un bufón, un corrupto y cosas peores. La otra mitad también, pero se lo calla: es la mitad de Italia que piensa que sólo Berlusconi es capaz de hacer alguna reforma en un sistema esclerotizado. De hecho, Berlusconi ha realizado una reforma de las pensiones muy razonable.
P.- En caso de derrota de la casa de la libertad, ¿cree usted que Berlusconi se mantendrá como jefe de la oposición o estallará una lucha interna por el poder entre democristianos y posfascistas?
R.- Berlusconi necesita seguir en la polÍtica, para proteger su imperio empresarial. Da la impresión de que el acelerón y la acritud de su campaña apuntan no tanto a ganar como a mantener a Forza Italia como el principal partido de la derecha. Si (en caso de victoria del centroizquierda) Forza Italia se acerca al 20% de los votos, no habrá quien le discuta como jefe de la oposición.
P.- ¿Existe algún recopilatorio de tus crónicas transalpino-futbolísticas? Si no es así, ¿para cuándo?
R.- No, y no lo sé, todo lo que escribo pertenece a El País.
P.- Primero mis felicidades por todo lo que escribe: Libro sobre Londres, Crónicas del Calcio…Ahora la pregunta: ¿La sociedad italiana es tan casposa como parece últimamente?
R.- Los servicios públicos y las infraestructuras son casposas. Gran parte de la clase política es casposa: una gerontocracia masculina habituada a consultar en las vicarías. Pero Italia y los italianos siguen siendo el colmo de la inventiva. Y conocen el secreto de vivir bien.
P.- ¿Cree que los italianos desean un cambio de gobierno, o bien prefieren conformarse y “virgencita, virgencita que me quede como estoy”? Desde allí han valorado muy bien a Zapatero, ¿cree que eso se notará de verdad en las urnas? Gracias.
R.- Lo curioso es que aquí Zapatero es visto como el sucesor del Che Guevara y es el ídolo de los antiglobalización. Ni el antiguo PCI se atreve a invocarle. Prodi afirma que Italia nunca caerá en la “deriva zapaterista”. Para la derecha, Zapatero es el demonio. Sobre el cambio de gobierno: sí, todos quieren un cambio. El problema es que unos quieren que gobierne Angela Merkel, otros quieren a Blair y otros a Zapatero. Los candidatos propios entusiasman poco.
P.- ¿Cuál será, a su juicio, el cambio fundamental que percibirá un italiano (por ejemplo: de clase baja) en su vida cotidiana, si gana la coalición en torno a Prodi?
R.- Escuchará menos tonterías en la televisión. Pagará, me temo, más impuestos. No sentirá bochorno cuando su presidente del Gobierno viaje al extranjero.
P.- Sr. González, ¿ejerce alguna influencia o presión el Vaticano en estas elecciones italianas?
R.- Mucha influencia, bastante presión. Los últimos discursos de Benedicto XVI y de Ruini, el presidente de la Conferencia Episcopal, pesan en muchas conciencias. Italia es un país católico, bastante más que España en número de fieles practicantes.
P.- Hola Enric, me gustan mucho tus crónicas. ¿Qué efecto crees que puede tener la última película de Nanni Moretti en el resultado de estas elecciones?
R.- Ninguno. A los antiberlusconianos les encanta. A los berlusconianos les horroriza. A los indecisos les dejará, como a mí, bastante fríos.
P.- ¿Qué ha hecho mal la izquierda italiana para que la gente prefiera a alguien como Berlusconi, un político de maneras tan cercanas a Musolini? Ciao.
R.- Ya he respondido, en parte, al hablar de la política de austeridad aplicada entre 1996 y 2001. Luego están la facciosidad, la heterogeneidad, el reaccionarismo, el personalismo, la falta de sentido del humor… Y lo más importante: una gran parte de la sociedad italiana no votará nunca a los “comunistas” del antiguo PCI, actual PDS. Así son las cosas.
P.- Hola Enric. Eres el más grande, aunque mi novia te odia porque por tus artículos sobre el Livorno, durante nuestro viaje a Italia del año pasado, me empeñé en que teníamos que visitar la ciudad para descubrir su esencia comunista. Imagínate qué decepción. Mi pregunta: Tu libro Historias de Londres es fantástico. ¿Para cuándo un Historias de Nueva York o Historias de Roma?
R.- No será un consuelo, pero asegúrele a su novia que más sufre mi mujer: dedicamos el viaje de bodas a ir al fútbol.
P.- ¿Por qué ha aguantado tanto Berlusconi en el poder?
R.- Porque ha tenido una gran mayoría parlamentaria (fruto del sistema electoral mayoritario que acaba de abolir), porque era el único capaz de garantizar la cohesión de la derecha y porque le gusta mucho mandar.
P.- A pesar de las críticas que recibe Berlusconi, y de las “caricaturas” que se hacen de él tiene un fuerte soporte electoral. ¿Cuáles son las “virtudes” que el electorado italiano que lo vota ve en él? Imagino que su labor de gobierno debe tener aspectos positivos, pero no intuyo cuáles son… Un saludo.
R.- Berlusconi no ha recortado el gasto social. Ha hecho una buena reforma de las pensiones. No ha subido los impuestos. Ha durado cinco años. Ha dado horas y horas de conversación a los italianos. A veces cuenta chistes graciosos. Y ha convencido a algunos de que Italia, gracias a su amistad personal con Bush y Putin y a la presencia militar en Irak, ha vuelto a ser “grande”.
P.- ¿Sabe que ha conseguido que compre EL PAÍS los lunes sólo por sus historias del calcio? ¿No le da a veces la sensación al escribirlas de que se trata de un mundo de ciencia ficción, irreal? A mí me da a veces al leerlas. Todas esas cosas no pueden pasar en el mundo de verdad
R.- Gracias por lo del lunes, vivimos de eso. El fútbol italiano es un trasunto de la sociedad italiana: ópera verdiana con tonos bufos. Italia no vive en la irrealidad, pero tiene una realidad bastante extraña y distinta a las otras realidades.
P.- Escuché anoche en CNN+ que con un tercio del fraude fiscal se podría reducir considerablemente la deuda pública de Italia. ¿Está con Berlusconi toda o, casi toda Italia como Marbella? Gracias.
R.- Con un tercio del fraude anual estimado (200.000 millones de euros) se podría reducir mucho el déficit presupuestario. La deuda italiana asciende al 107% del Producto Interior Bruto y no hay quien la pague. En cuanto a lo de Marbella, no, Italia no es Marbella. Aunque el individualismo y la historia (el Estado, hasta 1870 al menos, fue siempre extranjero) favorecen el fraude fiscal y otros fraudes igualmente perniciosos.
P.- Caro Enrico Si vence Prodi (ojalá, muchos estamos hartos de que Berlusconi imite a la versión del Duce que retrató Chaplin en “El gran dictador”), ¿cómo crees que afectará, en la acción de gobierno, la cohabitación cristiana e izquierdista en muchos temas, como por ejemplo el aborto? Un saludo. Forza Toro!
R.- Las divergencias entre cristianos y “laicistas” ya están provocando problemas a la izquierda antes de las elecciones. Si gana Prodi, como parece probable, tendrá que hilar muy fino para justificar que un gobierno de centroizquierda, con algún ministro de extrema izquierda, no ose regularizar a las parejas de hecho. No hablemos ya del matrimonio homosexual. Es posible incluso que Prodi establezca “servicios de asesoramiento” en las clínicas que practican el aborto, para reducir al máximo las intervenciones. Prodi va a misa todos los domingos. Berlusconi, no.
P.- Enric, quería felicitarte por tus estupendas “Historias del Calcio”, y por ser hincha del Inter. ¿Con qué jugadores de la Liga Italiana compararías a Berlusconi y a Prodi? Un saludo.
R.- Uf. Pongamos que Berlusconi tiene un punto de Nedved: un tipo trabajador y con buena técnica, que juega muy sucio y se queja continuamente de las faltas ajenas. Prodi sería más bien un Costacurta: le conocemos de toda la vida, no marcará un gol pero hará bien su trabajo defensivo y es de buenos modales.
P.- Visto desde fuera parece imposible que un personaje como Berlusconi pueda gozar del nivel de apoyo popular que mantiene. Pero lo mismo nos parecía desde Europa el apoyo que tuvo Bush en las pasadas elecciones presidenciales. ¿Qué tipo de personas apoyan a Berlusconi? ¿Es posible que su mensaje “anticomunista” cale entre algunos sectores de la población indecisos? ¿Y el voto católico, adónde va mayoritariamente?
R.- Apoyan a Berlusconi los liberales que quieren reformas (la izquierda no está por la labor), los anticomunistas viscerales, la mayoría de los católicos (no todos), la extrema derecha y, sin ninguna duda, el sindicato de humoristas italianos: no les deja salir por la tele, pero les da los chistes hechos.
P.- Buenas tardes. Soy española y vivo en Italia desde hace unos meses. He podido observar que existe una gran crispación política y no deja de llamarme la atención la “demonización” que Berlusconi y la Cdl hacen de la izquierda. No pienso que exista un comportamiento paragonable en el PP español. A qué atribuye usted esta “manía persecutoria” de la derecha italiana. Muchas gracias y enhorabuena por su trabajo como corresponsal.
R.- No es manía persecutoria, es la política cuando las propuestas de un bando apenas se distinguen de las propuestas del otro bando: hay que distinguirse por los gritos. Al menos cuando se va por detrás en las encuestas.
P.- A mí, Aznar y Berlusconi me han parecido siempre en gran sintonía… ¿Encuentra similtudes entre ellos?
R.- Uno es un señor de derechas bastante malencarado y con mucho pelo. El otro es un señor de derechas chistoso, disparatado y amargado por la calvicie. Son muy amigos. Aznar hizo una política socialmente moderada y económicamente muy derechista. Berlusconi ha hecho lo contrario.
P.- ¿Qué pasa en un país supuestamente avanzado social y económicamente como Italia para que una persona como Berlusconi haya sido y pueda volver a ser presidente del Gobierno? ¿Están de vuelta de todo? ¿No existen alternativas creíbles?
R.- El problema son las alternativas. La coalición de centroizquierda no es muy excitante: la gran promesa consiste en reducir los impuestos sobre el trabajo, algo presumiblemente justo y eficaz que, sin embargo, no forma parte del material de los sueños. La gente recuerda, por otra parte, que la única vez que ha gobernado la izquierda (1996-2001) se vio obligada a sanear los pufos dejados por Craxi y Berlusconi (1994-1996), con lo que hizo una política económica muy dura. Además, tuvo que recortar gastos para que Italia pudiera acceder al euro. Y Prodi duró dos años. Pocos italianos recuerdan aquellos años como los mejores de su vida.
P.- Berlusconi ha cambiado la ley electoral ¿podrías explicar de forma clara en qué consiste el nuevo sistema proporcional?
R.- No. Ni hay tiempo aquí ni se puede explicar de forma clara una chapuza tal que su propio autor, el ministro Calderoli, la define como “porcata”. Digamos que está hecha para dificultar la victoria de la izquierda y para acentuar sus divisiones internas si llega al poder.
P.- ¿Crees que los indecisos tienen el futuro de Italia en sus manos? ¿Puede haber un empate técnico en estas elecciones?
R.- Podría darse que la izquierda obtuviera una mayoría amplia en la Cámara de Diputados y que la derecha rascara una ventaja de cuatro o cinco escaños en el Senado. Como la Constitución establece el sistema bicameral perfecto y todas las leyes han de ser aprobadas por ambas cámaras, habría que repetir las elecciones. O lanzar una gran operación de compraventa de parlamentarios: algunos grupos, como la Liga Norte o la UDC democristiana, pueden aceptar encantados una OPA de un lado o de otro.
P.- Sr. González, ¿qué vaticinio y/o predicción pudiera anticipar del escrutinio electoral que el próximo 9 de abril dictaminará la ciudadanía transalpina en las urnas? ¿Cuáles serían, a su juicio, los factores más decisivos como para decantar la balanza hacia uno u otro contendiente? Muchas gracias por su complicidad.
R.- Esta es una de esas preguntas que la gente sensata no responde. Creo que ganará Prodi y creo que el factor decisivo será Berlusconi: diría que hay mucha gente, entre ellos muchos indecisos, que no tienen estómago para votarle por segunda vez. Pero podría equivocarme. Si los corresponsales extranjeros votáramos, Il Cavaliere ganaría por goleada: nos proporciona un trabajo muy entretenido.
P.- Hola Enric. ¿Cómo ves el resultado? Las encuestas pronostican una ligera ventaja de Prodi pero también se ve un apoyo tanto mediático como social a Berlusconi (sus televisiones, el papa, nuestro estimable estadista del mundo mundial, etc.), ¿crees que puede volcarse la situación y que vuelva a ganar Berlusconi? Carlos desde Irlanda.
R.- Es difícil, pero Berlusconi aún puede ganar. Qué cara se nos pondría a todos, ¿no?
P.- ¿Considera el sistema político italiano como una república teocrática, después de 5 años de gobierno de derechas?
R.- No. Parece bananera a veces, pero teocrática, no.
P.- En primer término felicitarte por tu magnífica columna de los lunes. Después de dos años viviendo en Bologna y asistiendo a cómo incluso allí se produce el desmoronamiento de la izquierda italiana (a pesar de su triunfo en los últimos comicios). ¿Existe alguna posiblidad de regeneración democrática?
R.- Es curioso el fenómeno de Bolonia, la gran capital de la izquierda. Supongo que existe alguna posibilidad de regeneración democrática. Es más, estoy seguro. Pero yo no la conozco.
P.- ¿Cómo valoran en el Vaticano la llegada de Francisco José Vázquez? ¿Suavizará las relaciones entre España y la iglesia católica? Gracias.
R.- Creo que el embajador saliente, Jorge Dezcallar, ha hecho un buen trabajo y deja a Vázquez una situación más fluida que la de hace dos años.
P.- En vista del esperpento de anoche, ¿por qué crees que Prodi no ha dejado de lado a Fausto Bertinotti, que le causó problemas en el último gobierno de izquierdas- haciéndola eventualmente caer- al igual que en esta campaña electoral, y probablemente en un gobierno de l Unione?
R.- En vista del esperpento de anoche, ¿por qué crees que Prodi no ha dejado de lado a Fausto Bertinotti, que le causó problemas en el último gobierno de izquierdas- haciéndola eventualmente caer- al igual que en esta campaña electoral, y probablemente en un gobierno de l Unione?
P.- ¿Para cuándo un libro tan genial sobre Roma (o Italia) como el que escribiste sobre Londres?
R.- Sale en mayo una cosa sobre Nueva York.
P.- ¿Librará para poder asistir a la final de la Copa del Rey con su amado Español? ¿Escribirá un artículo sobre ella o de cosas serias no se escribe?
R.- No voy a poder ir, por las elecciones. Y cuesta mucho escribir de cosas tan serias.
P.- Hola, Enric, ¿naciste con esa socarronería o es adquirida? ¡Eres grande!
R.- Yo no me lo noto. Pero si existe, es autodefensa. Soy muy tímido.
P.- ¿Le han influenciado los escritores de su familia? ¿Cómo terminó de corresponsal en Italia?
R.- En mi familia hay un solo escritor, mi padre. Supongo que sí me ha influido: le he visto tantas horas delante de la máquina de escribir que a estas alturas de la vida sigo soñando con ser veterinario. Acabé en Italia como acabé en otros lugares: porque me envió el director.
P.- Buenas tardes, ¿cree que para superar del todo el problema Berlusconi de la sociedad italiana, sería mejor una reelección, así se descubriría él mismo?
R.- Las cosas quedarían más claras y las cuentas mucho más oscuras.
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