Pregunta.- ¿le ha acogido bien la crítica y España en general? Un saludo
Respuesta.- Demasiado bien. Puede parecer hipócrita, pero a veces he deseado tener crítcas un poco más severas. Me temo que me he dejado estar, por tanta complacencia.
P.- ¿Ha evolucionado su forma de escribir con el tiempo y con las obras que ha escrito?
R.- No tanto como debería. Me gustaría haber evolucionado tanto como para que no se me reconociera. En realida creo que la palabra no es “evolucionar” sino “cambiar”. No he cambiado gran cosa, y lo lamento.
P.- ¡Hola! No he leído ninguno de sus libros. Por cuál me recomienda empezar. Gracias.
R.- Hay que empezar por los buenos escritores, y hay tantos que no creo que haya necesidad de llegar a mi. Yo soy apenas una extravagancia.
P.- hola, de que trata el libro de cumpleaños y el de como me hice momja? Gracias.
R.- Cumpleaños tata de mi cumpleaños número cincuenta, y las reflexiones que me suscitó. Cómo me hice monja es mi autobiografía, parcial porque trata sólo de un año de mi vida, enre los seis y los siete, empieza cuando pruebo un helado por primera vez, y termina cuando me asesina la viuda del heladero.
P.- ¿ha estado o va estar en la feria del libro de Madrid?
R.- Estuve, el sábado y el domingo. Mucha gente, mucho sol, y muchos libros. Muy simpático.
P.- Señor Aira, ¿Siempre quiso ser escritor?
R.- Sí, desde chico. En realidad, quería seguir siendo lector, y sacar carnet de escritor es una buena excusa para que a uno lo dejen seguir leyendo en paz.
P.- ¿En qué situación se encuentra la literatura argentina? ¿leha afectado la crisis?
R.- No podría hacer un diagnóstico, porque estoy demasiado cerca, o mejor dicho estoy adentro. Además, no leo a mis colegas. Temo encontrarlos mejores que yo, y desalentarme. Soy muy frágil y tengo muy poca auoestima. Por supuesto, todas las crisis me afectan.
P.- Todavía no le he leído su última obra, me podría explicar de qué trata? gracias
R.- ¿Cuál es mi última obra? Mi última novela siempre resulta ser penúltima, porque estoy publicando todo el tiempo. Podría ser ésta que se publica en Mondadori, Las Noches de Flores. Trata de un tema tan prosaico como el reparto de pizzas a domicilio. Quise hacer una fávbula poética y nocturna con un tema improbable.
P.- últimamente los escritores se quejan de que se publican novele omo churros, pero no hay autores de gran calidad ¿Comparte esa opinión?
R.- La comparto, pero con cierta desconfianza. Los autores del pasado siempre parecen mejores, porque ha habido tiempo para envolverlos en un mito y valorarlos como es debido.
P.- ¿cree cierto el dicho de que nadie es profeta en su tierra? ¿Dónde se siente más valorado: en España o en Argentina?
R.- No, no me parece cierto. Lo que pasa es que en el país propio a uno se lo lee con sobreentendidos, y en el extranjero con malentendidos. Pero es el destino de la literatura, que salta del sobreentendido al malentendido sin detenerse nunca en el “entendido”.
P.- ¿Qué opina de la situación de Argentina? ¿Siente nostalgia cuando está lejos de su tierra?
R.- Igual que en una respuesta anterior, debo responder que estoy demasiado cerca (estoy adentro) y no sé qué decir de la situación argentina, que después de todo es mi propia situación. Por supuesto que siento nostalgia. He inventado la nostalgia instantánea. La semana que viene voy a sentir nostalgia de España.
P.- En España se lee poco. ¿Cómo es la situación en Argentina?
R.- En todas partes se lee poco. No hay que preocuparse. Sbre todo, yo diría que no hay que intentar volverlo obligatorio. Que lean los que quieran, y que siga siendo un gesto de libertad.
P.- Cómo afronta la escritura de un libro ¿Cómo una pesada carga que hay que asumir con disciplina o cómo una liberación de sentimientos y emociones?
R.- Ninguna de las dos cosas del todo. A esta altura de mi vida, es simplemente parte de mi rutina, no podría vivir sin escribir, pero a la vez no me lo tomo muy en serio, y como ya he escrito tanto, no siento ninguna presión por seguir…pero sigo, porque no sé hacer otra cosa, y me las arreglo para que me resulte bastante divertido.
P.- He leído “La liebre” y “Ema la cautiva”; me han resultado muy interesantes las dos. ¿Qué autores contemporáneos me recomendaría leer (si no son muy conocidos, mejor)?
R.- Mis dos descubrimientosd de estos últimos años en la lteratura de lengua castellana son el colombiano Fernando Vallejo y el chileno Adolfo Couve. De mis compatriotas, un poeta, Washington Cucurto.
P.- ¿Qué es lo que más le inspira a la hora de escribir?
R.- Me inspira tener una buena idea, como esta mañana, que se me ocurrió escribir las aventuras de dos hombrecitos de Barcelona que se llamarán Ofertes y Rebaixes, y de dos damas alocadas de Madrid que se llamarán Cañas y Tapas.
P.- En los útlimos años, el talento argentino se ha dejado ver en sectores como la publicidad, el cine, la música, la literatura… ¿de dónde sale tanto talento? ¿o es que la imaginación se aviva en momentos de crisis?
R.- Los argentinos smos un poco megalómanos. Por favor, no nos alimenten los defectos. Y no creo que sea para tanto.
P.- Sr. Aira es partidario de los premios literarios, o simplemente cree que es una estrategia de marketing de las editoriales? Enhorabuena por su obra
R.- De joven mandé novelas a todos los concursos de los que me enteraba, y nunca gané ninguno. Un día, empecé a ser jurado de concursos. Por alguna jugarreta del destino, pasé por alto la parte buena.
P.- ¿es el mundo de las editoriales tan feroz como se suele pintar?
R.- No. Al contrario, creo que es un poco demasiado civilizado. Me he pasado la vida buscando el salvajismo y la ferocidad, para ver si podía ponerme a la altura, y por todas partes he encontrado buenos modales. La culpa debe de ser mía.
P.- ¿cuáles son sus autores favoritos? ¿qué libro tiene ahora en su mesilla de noche?
R.- Si hiciera la lista de mis autores favoritos, no terminaría más. Son millones, porque he tenido la suerte de ser un lector de amplio espectro, y no muy exigente. En cuanto a lo que estuve leyendo anoche: Nada, de Carmen Laforet. En materia de lieratura española, me quedé en Pérez Galdós. Ayer decidí ponerme un poco al día y me compré esta novela. Leí la mitad, y la estoy encontrando extraordinaria.
P.- ¿Tiene miedo de que la creatividad se agote?
R.- Por supuesto. Vivo con ese temor. ¿O no? Ahora que lo pienso, creo que no me procupa mucho. Es difícil dejar de inventar. Lo que temo que se agote son las ganas.
P.- Con cuald de sus novelas ha disfrutado más trabajando?
R.- No sabría decirlo. Creo que con todas por igual. (Si es que he disfrutado.) En realidad no pienso en novelas por separado, sino en un solo trabajo que se extiende por toda mi vida,
P.- ¿Es partidario de la supresión del IVA de los libros? ¿Qué hay que hacer apara que los niños y adolescentes le sean infieles a la PLay Station con un buen libro?
R.- No soy partidario de abaratar los libros, ni de hacer campaña para que los niños lean más. Creo que la lectura tiene que seguir siendo una actividad electiva, libre, caprichosa, y hasta subversiva.
P.- ¿Ve posible un futuro de libros electrónicos o seguiremos aprovechando los desplazamientos en trasnporte público para saciar nuestra sed de conocmiento?
R.- A los cincuenta y cinco años, pertenezco a la generación del papel, y eso no va a cambiar. Jamás podría leer un libro en una pantalla, sobre todo porque leo habitualmente en la cama.
P.- ¿Qué le parece INternet como vía de comunicación con los lectores?
R.- Esta charla es muy simpática, pero no creo que pudiera hacerlo todos los días. Una vez al año está bien.
P.- ¿Le gustaría que llevaran al cine alguno de sus libros? ¿Le han ofrecido alguna vez esa posibilidad?
R.- Nunca he tenido ningún interés por ese lado. Los libros son libros, el cine es cine. No veo con simpatía esos cruces, que me parecen en general gestos de parasitismo.
P.- ¿Se ha sentido usted devorado por un personaje?
R.- No, para nada. Mis personajes siguen siendo palabras, nunca me los tomo tan en serio como algunos de mis colegas.
P.- ¿Se puede hablar de literatura continental, nacional e incluso local o hay un lenguaje universal que no conoce fronteras?
R.- Yo diría que hay un lenguaje nacional, dentro del que se escribe la literatura. Cuando la literatura cruza las fronteras nacionales, empieza a enriquecerse con los malentendidos, lo mismo que el tiempo la enriquece con el anacronismo.
P.- ¿Y cómo se pueden agotar las ganas de escirbir?
R.- En nuestro oficio todo depende de las ganas. Nadie escribe por necesidad. Escribir no es un trabajo. Y las ganas se pierden por el simple y fatal mecanismo de que con los años todo se pierde.
P.- ¿Hay algun tema del que no se atreva escribir? ¿Tiene alguna limitación como autor?
R.- No es que no me atreva (me atrevería a todo, por una irresponsabilidad innata), pero hay temas que nunca tocaría porque no me gusta el oportunismo.
P.- ¿En algún momento de su carrera sintió que se había equivocado de camino?
R.- Qué curioso, ahora que lo pienso: no. Nunca vacilé. Y ahbría tenido todos los motivos del mundo para hacerlo.
P.- ¿Cuál es el trabajo previo a comenzar a escribir una historia?
R.- No hay nada previo. Me dejo llevar por la inspiración del momento, por el impulso, y después todo lo que sigue es imrovisación.
P.- Uno de mis autores favoritos es Eduardo Galeano ¿Qué opinión le merece su obra y en especial Las venas abiertas de Latinoamérica?
R.- Nunca he leído a Galeano. Lo único que sé de él es que es el tío de una amiga de mi hija.
P.- ¿Cuál es ese libro que le impresionó de tal modo que no podía dejar de leerlo y que al llegar al final le invadía la pena por tener que abandonar su lectura?
R.- Creo que con casi todos los libros me ha pasado eso. Ya dije que soy un lector de gustos amplios y de identificaciones fáciles. Todo me gusta (con la señalada excepción de La Regenta, de Leopoldo Alas Clarín, que me pareció bastante malo).
P.- ¿qué tipo de literatura española prefiere leer?.
R.- Prefiero a Góngora, de lejos.
P.- ¿Qué opina del uso del lenguaje en la calle? ¿Cree que el mal uso de la gramática, la proliferación del spanglish o los sms son una amenaza para el castellano?
R.- No, no siento ninguna amenaza, al contrario. Todo enriquece.
P.- ¿ es cierto eso que dicen de que cada novela es como un hijo? ¿las siente usted así?
R.- He escrito unas sesenta o setenta, así que si fueran hijos, yo sería uno de esos jeques con decenas de esposas. No hay que llevar demasiado lejos las metáforas. De hecho, creo que hay que ser muy prudente con las metáforas.
P.- ¿Qué es lo que pretende provocar en la persona que lee su obra?
R.- No busco provocar efectos, no quiero rebajarme a causa. Y nunca estoy seguro de que lo que estoy escribiendo lo va a leer alguien. En ralidad, la mayor parte de lo que escribo lo tiro.
P.- ¿Cuál es el motivo de su viaje a España? No se si ha estado más veces pero, en caso afirmativo, ¿ha notado usted cambios en nuestra sociedad?
R.- Hace unos diez o doce años que vengo regularmente a España, y el unico cambio que he notado ha sido el crecimiento de la prosperidad.
P.- ¿Ha salido de cañas por ahí ya? SEguro que se ha dado cuenta de la de camareros argentinos que hay por acá, ESpero que s ehaya sentido como en casa
R.- Sí, he visto muchos argentinos por aquí. Pero por supuesto eso no es suficiente para sentirse como en casa. Me deprime mucho pensar en el destierro.
P.- ¿Qué espera de cada una de sus novelas? Un saludo
R.- No espero gran cosa. Con el tiempo me he vuelto muy modesto en mis expectativas. Antes esperaba que salieran cada vez mejor. Después empecé a esperar que no fueran peores. Y ahora me conformo con terminarlas de cualquier modo.
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