Pregunta.- ¿Cree que el centroizquierda italiano estára en condiciones de ser la alternativa a Berlusconi en las próximas elecciones generales en Italia?
Respuesta.- Por el momento, nada indica que vaya a ser así. Y no porque los resultados de algunas elecciones parciales celebradas últimamente hayan sido malos para la oposición. Por el contrario, el mes pasado esos resultados fueron alentadores: Berlusconi y/o sus aliados perdieron posiciones tanto en Sicilia como en el Friuli, en el norte de Italia. El problema es la formidable división del centro-izquierda y, al hilo de esa división, la falta de perspectiva alguna de que de ese espectro surja, al menos hasta ahora no se vislumbra, un candidato único que pudiera enfrentarse a Berlusconi.
P.- Bossi, Fini y Berlusconi constituyen un cóctel explosivo. Me gustaría que me dijera si está o no de acuerdo y por qué. Gracias, Carlos.
R.- Sí, estoy bastante de acuerdo con esa impresión. Empiezo por lo más fácil, por Bossi, el líder de la Liga Norte, los “independentistas” del norte de Italia. Él y su partido van a lo suyo, a la consecución exclusiva de mejoras relativas de toda suerte para los intereses que representan, los de ciertos sectores de las clases medias y de pequeña y media empresa del rico norte de Italia. Y, por definición, están contra Roma, contra el gobierno central y contra toda fuerza, política y económica que represente intereses generales italianos. En esas condiciones, la ruptura entre Bossi y Berlusconi puede producirse en cualquier momento: fué Bossi quien en 1997 precipitó la caída del primer gobierno Berlusconi. Fini y su partido postfascista tiene con respecto a la Forza Italia ded Berlusconi una diferencia fundamental de fondo: Alleanza Nazionale representa el estatismo de derechas, el intervencionismo a ultranza, Forza Italia es el partido del cuanto menos estado mejor, del liberalismo sin límites. También hay ahí una gran fractura. Además, unos y otros compiten, sin concesiones, por espacios de poder. En estos momentos el entramado de la colación está en entredicho y no se descarta que Bossi deje el gobierno. Mucho más difícil es que rompan Fini y Berlusconi, porque más allá de sus diferencias saben que sólo estando juntos pueden conservar el poder.
P.- ¿Piensa que Berlusconi decía la verdad cuando aseguró que no quería la inmunidad?
R.- No lo creo en absoluto. Salir indemne de las amenazas judiciales que desde hace muchos años pesan sobre él es una de las razones, tal vez no la menos importante, de que Berlusconi entrara en política.
P.- Señor Elordi, ¿cree usted, como pienso yo, que las salidas de tono y el absoluto desprecio por las mínimas reglas diplomáticas del señor Berlusconi obedecen a que en realidad la política no es más que un medio que utiliza para fines estrictamenete económicos, o piensa que tiene el mínimo interés en hacer política?
R.- Al hilo de la respuesta anterior, Berlusconi entra en política, sin preaviso, en las excepcionales condiciones que se dieron en Italia en 1994, tras la caída de la primera república, es decir, del sistema de poder montado en torno a la democracia cristiana y sus aliados y particularmente el partido socialista. Ambas formaciones se hundieron en el mar de la corrupción y de la acción judicial y Berlusconi y la derecha italiana vislumbraron el drama de que la izquierda y el partido comunista se hicieran con el poder en ese vacío. Su respuesta fué saltar a la arena política para impedir que eso acabara con su imperio económico, montado sobre bases muy discutibles. Entró en política para salvaguardar sus intereses, y para protegerse de los jueces. A partir de esa necesidad fué construyendo su propuesta programática, su ideología. Y eso sigue siendo válido aún hoy
P.- Italia por supuesto que es demócrata, igual que el resto de países de la UE. Además es un país muy adelantado en todos los aspectos y yo me pregunto: ¿Cómo es posible que en este país y en el siglo XXI gobierne el Sr.Berlusconi? ¿No falla algo?
R.- Falla algo tan fundamental como que el sistema político democratico italiano se hundió hace 10 años y aún no se ha logrado reconstruirlo del todo, ni mucho menos. Y que en ese marasmo político, y el consiguiente trastocamiento de muchos valores que ello ha producido, gentes, organizaciones e intereses que no comparten los valores de la democracia se han impuesto a los demás, tienen la voz cantante. Ello en un país en el que no se han superado del todo algunas lacras históricas, como las que en su tiempo permitieron el éxito del fascismo. Pero la Italia democrata sigue ahí, políticamente bastante desarbolada, pero muy fuerte en el tejido social.
P.- ¿Está aumentando en Italia la extrema derecha por el descreimiento hacia la política tradicional?
R.- El descreimiento hacia la política tradicional es profundo, incluso en las filas de la izquierda y del centro izquierda. Y hay motivos para ello. Incluso mas solidos que en otros países. Pero no creo que la extrema-derecha sea la principal beneficiaria de esa crisis. Es más el dato más relevante es que el partido de extrema derecha, la Alleanza Nazionale de Fini, se ha moderado para poder ser algo electoralmente. Lo que se extiende es una actitud de desentimiento hacia lo público, un pasotismo del que Berlusconi y su política sacan provecho. Al menos hasta ahora, que no está dicho que la tendencia se revierta. Justamente por la acción de Berlusconi, que en lo concreto, en los resultados tangibles, economicos y de otro tipo, está resultando un fracaso.
P.- Buenas tardes: Soy un gran admirador de sus opiniones en la SER. Desde la distancia no logro comprenderlo: ¿Qué ha ocurrido sociologicamente en Italia para que se decante hacia una tendencia politica de practicamente extrema derecha y qué ha ocurrido en los países mediterráneos anteriormente socialdemocratas para trasladarse al más rancio conservadurismo? Gracias
R.- Una parte de la respuesta está ya dada anteriormente. Añado, rápidamente, dos cosas más: primera, el gran partido de la izquierda italiana, el que tenía que encarnar la opción socialdemocrata, es un partido que viene del comunismo y aunque hizo grandes esfuerzos para asumir su nueva condición, esa tarea era demasiado ardua como para llevarla a cabo del modo necesario para el desafio político que suponía. Segunda, el movimiento de fondo contra el estatalismo, la intervención pública y por el liberalismo económico es tal vez más sólido en Italia que en otras partes. Y ello sin duda porque el modelo estatalista, encarnado precedentemente por la democracia cristiana y los socialistas, pero también por los comunistas en sus amplias parcelas de poder, dejó muy amargo sabor de boca.
P.- Parece que a la mayoría de la población europea le avergüenza tener a Berlusconi al frente de la UE ¿La crisis que su liderazgo pueda generar podría influir en que, finalmente, se adoptase un modelo de presidente europeo elegido por sufragio? ¿Piensa que el apoyo incondicional de Aznar a Berlusconi puede tener un coste político en España? Gracias
R.- Yo creo que sí. La opción aislacionista, patriótica de viejo cuño, fascista a la postre, es minoritaria en Italia. Para la mayor parte de los italianos, incluso muchos votantes de Berlusconi -por no hablar de buena parte de los empresarios- la vinculación de Italia a Europa es una opción fundamental, sentida bastante más honda, consciente y empliamente que en España, por ejemplo. Con sus salidas de tono, fruto, sobre todo de su arrogancia, creo que Berlusconi ha metido la pata. Lo malo es que hace falta una oposición que capitalice ese disgusto. Creo que el papelón de Berlusconi en Europa confirma la opción, que es la de Convención Europea, de una presidencia por más tiempo que por un periodo semestral. Lo de la elección por sufragio universal lo veo aún muy lejos. Aznar apoyó incondicionalmente a Berlusconi durante un tiempo. Y le hizo el gran favor de abrirle las puertas del Partido Popular Europeo. Pero muy cucamente o, mejor, sabiamente aconsejado, Aznar desde hace un par de años no ha dado nuevas muestras públicas de su amistad con Berlusconi.
P.- ¿Qué le parece la labor de la prensa italiana frente a Berlusconi?
R.- Si se refiere a la prensa escrita, en términos generales, la prensa no está a favor de Berlusconi. La Repubblica es duramente crítica con él. Y el gran diario del centro-derecha, el Corriere della Sera, nunca lo ha alabado. Es más, le ha venido poniendo pegas sin cuento. Hasta el punto de que el reciente cese de su director se ha interpretado generalizadamente como fruto de la presión directa del gobierno. Pero si pasamos a la televisión el panorama cambia radicalmente. Porque Berlusconi es el dueño de las tres cadenas privadas que en conjunto tienen casi el 50 % de la audiencia. Y como presidente del gobierno influye decisivamente en la línea informativa de las cadenas públicas de la RAI, cuya autonomía es mínima, a diferencia por ejemplo de la BBC británica. Aunque la RAI mantiene las formas, tiene más estilo que RTVE.
P.- Hola señor Elordi. Primero, y como es de rigor, darle las gracias por el repaso matutino a la prensa internacional que hace en el programa de Iñaki Gabilondo. Mi pregunta es la siguiente: ¿Cuál es la situación actual de los periodistas en Italia con el monopolio de Berlusconi? ¿Podría citar el caso de algunos reporteros que, a pesar de ello, intenten contar lo que realmente pasa en el país alpino? Muchas gracias
R.- Al hilo de la respuesta anterior, quienes más difícil lo tienen son los periodistas de la televisión pública. En esos medios hay un clima de contestación fuerte y bastante permanente. Tenga usted en cuenta que los sindidicatos y las corporaciones profesionales de periodistas son fuertes y muy activas. Y además los tribunales son sensibles a algunas de sus demandas. El caso más sonado es la sentencia que obligado a la RAI a admitir a un presentador de un programa de gran audiencia que había sido despedido por ser crítico con Berlusconi.
P.- ¿Hasta qué punto la telebasura italiana ha ayudado a allanar el camino político de Berlusconi? ¿Hasta qué punto estamos ante un fascismo tecnocrático?
R.- Yo creo que no poco. La telebasura puede parecer un divertimento para “otra” gente que los bienpensantes consideran que no cuenta. Pero es algo que tiene efectos bastantes más profundos. Por ejemplo, el de socavar diariamente determinados valores de convivencia o el de generar la sensación de que todo vale. Y eso termina teniendo efectos políticos.
P.- ¿Cree que el modelo Berlusconi es exportable, que pueden existir empresarios sin escrúpulos o políticos populistas tentados de aplicar en su país el estilo y los métodos de Don Silvio?
R.- Bueno, en España a punto estuvimos de repetir el experimento con Mario Conde. Y en Rusia hay tentaciones de lo mismo. O en Estados Unidos. La presidencia de Bush es el triunfo de un sindicato de intereses, fundamentalmente los del petróleo y su mensaje político está basado en algo que, en esencia, no es muy distinto de la demagogia populista.
P.- Sr. Carlos Elordi. ¿Cómo podría afectar económica, política y socialmente las declaraciones de Berlusconi y del dirigente con respecto a Alemania?
R.- Puede que afecte algo, no mucho creo yo, a la corriente de turistas alemanes. Sí más a las relaciones entre ambos gobiernos que afecten a intereses económicos italo-alemanes, que son importantes. Pero, más allá de eso, si Berlusconi, que parece difícil, no restablece un entendimiento con Berlín toda la estrategia de colocación de Italia en la Europa del futuro, que en el caso italiano pasa mucho por Alemania, frente al caso español, cuyo referente a esos efectos habría de ser Francia, podría verse en entredicho.
P.- Buenas tardes sr. Elordi. Desconozco el alcance de la Constitucíón Italiana y los poderes que pueda ostentar el presidente de la república, por lo que mi pregunta es; ¿puede el presidente de la república negarse a firmar la ley de amnistía para Berlusconi y compañía, u otra ley que deje en entredicho la honorabilidad de las instituciones públicas italianas? Ir por el mundo con una aureola de fascista-mafioso no me parece muy edificante para los italianos. Un cordial saludo
R.- El presidente de la República no tiene capacidad para vetar una ley, como la de inmunidad, aprobada regularmente por el parlamento. Quien podría impugnarla sería la Corte Constitucional. Dicho ésto, el presidente Ciampi, a pesar de sus limitadas atribuciones, está desarrollando una prudente tarea de freno a Berlusconi no en éste, que no puede, sino en otros terrenos.
Leave A Comment