Pregunta.- Sr. Trapiello, no se le ha pasado por la cabeza qué en su próximo viaje a León, cuando esté dando un paseo o tomando un vinito por allí, “le soben el morro” como al protagonista de su novela?, después de todo, ha sacdo Vd. muchos trapos sucios. Por cierto, ami me ha gustado su novela. Gracias: Fernando
Respuesta.- Disculpad el retraso, en absoluto ajeno a mi pericia informática. Fernando, confío en que no ocurra nada de eso ni que eso le haga ninguna ilusión, porque la novela ni está escrita con ese propósito y, no lo olvidemos, es sólo una ficción. Y me alegra que a pesar de que nada de eso vaya a ocurrir, le haya gustado. Gracias.
P.- Sr Trapiello, solamente decirle que tiene usted mucho valor, en decir lo que piensa. Me gustó todo lo que que dijo en Babelia hace un dos o tres semanas La izquierda ovejuna que pasta en la piel de toro, le va a seguir diciendo cosas como la historiadora por el libro Las armas y las letras. Este pais cainita no propicia matices, aquí código binario.
R.- Más o menos es como usted lo describe, pero hoy están algo mejor las cosas que hace veinte años, cuando se publicó por primera vez Las armas y las letras. Creo en los avances morales.
P.- Estimado y admrado Andrés: ¿Dirías que en la Guerra Civil y en la vida en general son los excepcionales los que mejor responden en tiempos críticos, como lo hicieron Unamuno, Chaves, Juan Ramón? Gracias. Igual de solo, pero mejor acompañado…gracias a ti
R.- Sí, y como seres excepcionales, son escasos. De no ser así, no habría guerras civiles.
P.- Buenos tardes, Sr. Trapiello. Por un lado me parece usted un escéptico, un materialista carente de cualquier creencia en la metafísica; por otro, veo en algunas de sus descripciones una trascendencia que muy pocos escritores poseen. ¿Es esto una paradoja o es una apreciación mía equivocada?
R.- Si he entendido bien la pregunta, me presenta como un viejo maquiavélico y como un iluso. Bueno, en todo caso soy una persona que prefiere seguir sentada jugando, que levantarse y romper la baraja, sólo porque va perdiendo.
P.- Trapiello: gracias por tu magnífico libro, también gusto de leer las esquelas del Diario de Léon, conoces estos nombres: felisindo, amalico, teopiste, tulticia, anapascacio, veremundo, pilicuento, prepedigna?
R.- Conocía algunos, otros no, y los sumo a los otros. Gracias.
P.- Hola Sr. Trapiello. El otro día le leí diciendo que los historiadores de izquierdas deberían echarle un vistazo a la Causa General. No sé si lo sabe, pero historiadores de prestigio como Francisco Espinosa lo han hecho evidenciando su carácter manipulador. ¿Lo ha leído? En caso negativo, le recomiendo modestamente Contra el olvido, La columna de la muerte y/o La justicia de Queipo. Gracias.
R.- Tiene mucha razón. Creo que sería una cosa buena que los historiadores se ocuparan de todas las víctimas, porque las víctimas no lo son del franquismo o de la República. Todos sabemos que la Causa General estuvo ignominiosamente instruida y manipulada, y precisamente por eso es necesario el trabajo de historiadores por encima de las ideologías, capaces de decirnos lo que hay de cierto y de falso en esos miles de legajos. Sólo un ejemplo: Felipe Sandoval. tras el trabajo magnífico que hizo con la vida de este anarquista Carlos García Alix llegamos a la conclusión de que el testimonio de Sandoval arrancado por la policía al acabar la guerra y que figura en Causa General fue obtenido bajo tortura… y además todo lo que confesó allí era verdad.
P.- He leído tu novela y me ha encantado. Te sigo habitualmente. Nos conocimos en Valladolid mientras estudiábamos y también nos tomamos algún vino en vacaciones en León. ¡ Qué lejos quedan aquellas aulas de finales de los 60 !
R.- Me alegra saber que la vida nos reúne de pronto, aunque otra ola vaya dentro de un rato a separarnos. Pero en medio de todo está bien que pueda suceder así. Gracias y me alegra que te gustara.
P.- Primero, agradecerle su nuevo trabajo, con el que espero tenga grande éxitos. Mi pregunta es sobre las similitudes (morales, políticas, sociales…) que existen entre su novela (y su tiempo) y la situación que vivimos (nuestro tiempo). Gracias !!!
R.- En cierto modo siempre que tratamos de olvidar algo (un amor contrariado, un mal trago, un conflicto familiar), para alcanzar la paz, estamos remitiéndonos a algo universal, no sólo privativo de la guerra civil y sus consecuencias. Saludos.
P.- En primer lugar, enhorabuena por su excelente novela, literariamente magnífica. La izquierda ha de ser Razón, ¿por qué esa izquierda cuando analiza lo acontecido durante la guerra en la zona republicana lo hace desde el sentimiento, propio del fascismo, que todo lo justifica, todo lo disculpa cuando ese todo es de los próximos?¿Sería un error decir que nunca hubo República por cuanto las fuerzas que decían defenderla querían transmutarla en su revolución, que negaba los principios republicanos?¿
R.- Pero eso tampoco ha sido privativo de la izquierda. La derecha también es maestra en sentimentalismos. Hablemos de cierta izquierda. Uno se ha declarado de izquierda siempre, como acaso sepa usted, y soy el primero en denunciar la ficción con la que recuerda esa izquierda el pasado. Ocurrió que la República liberal y democrática que hubo en España despareció en los primeros meses de la guerra. Por esa razón se fueron Campoamor, Chaves y tantos más, en un goteo, durante toda la guerra. Gentes que no por ello dejaron de ser de izquierda.
P.- Sr. Trapiello, ante todo darle las gracias por todos sus libros y también por las entradas de su blog. A veces es como si fuésemos leyendo sus diarios casi al mismo al tiempo que los va componiendo. ¿Encontrarán también esos asientos, algún día, el refugio de un libro?
R.- Eso espero. En eso estamos. Y gracias por la compañía.
P.- Recuerdo que, durante una conferencia, obsequió usted al público con una lista de sus autores contemporáneos favoritos. Lástima que no tuviera papel y boli. ¿Sería tan amable de repetírmela ahora? Muchas gracias
R.- ¿Ahora, para toda la galaxia? Me da vergüenza y además no tendría mucho tiempo. Todo el tiempo atormentándome pensando en aquellos a los que había olvidado citar. Le citaré sólo uno, José Luis Parra, nos ha dejado hace unos días con una delicadeza suprema: dejándonos un libro maravilloso de poemas, Inclinándome (Ed. Pre-Textos)
P.- Felicidades por la novela, la espero con ilusión. Cómo nació “Ayer no más” y qué consejos daría a alguien que quiere empezar a escribir una novela…
R.- Gracias. ¿Consejos? Acaso escuchar lo que le cuenten.
P.- Su novela me ha entusiasmado. Me llama especialmente la atención el peso que tiene en ella el juego a lo largo de todo el texto y el modo de sugerir la extraña relación entre el azar y la muerte con la alusión al peligro que se esconde tras los juegos infantiles aparentemente inofensivos, o las sombras de los ausentes en las partidas de cartas o incluso con lo que usted llama “El juego siniestro de preguntar ¿qué habrías hecho tú en la guerra civil?”. ¿Es usted jugador, señor Trapiello?
R.- No lo soy.Y me hace gracia esa pregunta. Fue mi mujer la primera que advirtió esa línea en el relato. Fue algo involuntario. En León se juega mucho a las cartas, o al menos yo he visto mucho jugar a la baraja en mi familia. Ahora puedo pensar que podría oponer el azar del juego, que tiene tanto que ver con el azar de la vida y de la historia, con las reglas de la novela, y cómo la ficción de la novela nos ayuda a desmontar las ficciones de la Historia. Y, claro, me alegra lo que dice de la novela.
P.- Buenas tardes, En las tertulias como las de “Es Radio” o “Intereconomía”, en mi opinión se comete constantemente la difamación grave y lo peor es que sus oyentes “escuchan y más que algo les queda”… No usan un lenguaje similar en muchos casos a aquel que provocó la guerra civil? ¿Cuáles su opinión sobre estos medios y su influencia real en esta sociedad? Muchas gracias por sus estudios y trabajos
R.- No ve uno guerracivilismo en la calle. Lo vimos en España hacia 1980, cuando los 20N se llenaban de falangistas y fascistas amedrentando impunemente a la gente. La gente no está hoy en ese clima, aunque haya quienes quieran seguir recordando porque es el único modo de seguir victimándose o de seguir resentimiándose.
P.- ¿Cuál es la mejor hora para ir la Rastro? Voy todos los domingos y nunca le he visto, quizá porque me cuesta mucho madrugar los domingos; rara vez llego antes de la una. Si alguna vez coincidimos, prometo no molestar.
R.- Yo debería decirle que el Rastro ya no es lo que era, etc, para suprimir un competidor. También le diría que según lo que vaya buscando, puede que haya una u otra hora. Como es notorio para algunos, yo voy cuando amanece, y casi siempre contra toda esperanza, aunque lo que voy buscando por fortuna no se vende, está al alcance de cualquier, con prestar atención.
P.- He leido tres veces los 17 tomos de su dietario, encuentro que son una obra maestra, con humor, inteligencia y mirada compasiva sobre la realidad. ¿Cuándo podremos leer los lectores el 18º, “Miseria y compañía? saludos desde Barcelona
R.- Me abruma de verdad. Y no sé que decir a eso. Espero que no le haya privado de salir y disfrutar de la vida. Gracias de todos modos. Estoy con ese nuevo tomo, que querría acabar pronto. No me falta mucho, espero, dos o tres meses.
P.- Sr. Trapiello lo considero una de las personalidades literarias más atrayentes de la literatura, por lo menos de la última mitad de siglo hasta ahora. ¿De dóndesaca el tiempo, las ganas y las ideas para escribir tanto y tan bueno?. Del e de mi parte las gracias a la tinta de su pluma por entretenerme tanto
R.- Gracias. En realidad debería darle las gracias a la moderadora de este encuentro, Elisa Silio, por filtrar sólo las preguntas agradables. Tampoco es para tanto, y hace uno lo que puede. Yo lo mío lo veo todo a medio conseguir. Pero tampoco vamos a hablar de eso, no llevaría a ningún sitio. Gracias de nuevo.
P.- Sr Trapiello. Como describiria la situación actual. Hay una relación con el pasado o estamos en otro período de la historia, los responsables son los mismos o son otros. Saludos.
R.- Lo que parece que está sucediendo es un cambio de era. Cada día está uno más y más desconcertado, como aquel Fabrizio del Dongo que participó en la batalla de Waterloo sin saberlo. Así nos ocurre a nosotros, estamos cambiando de era, y fingimos que todo sigue igual.
P.- Sr Trapiello,soy un defensor de sus armas y letras, lo he regaldo en varias ocasiones, y no deja de chocarme lo poco aceptada que es la idae de una 3ª España, la gente enseguida se muestra incomoda. ¿No le parece extraño que con la claridad que usted se expresa en su prólogo respecto al franquismo, haya quien lo considere un neopiomoyista?. Gracias.
R.- Bueno, la guerra de la propaganda es siempre una guerra sucia, y lo que más mancha una reputación es la tinta de imprenta. Ahora, sabiendo que no es así, ¿qué nos importa? Pero este es un hecho: yo no veo a mucha gente que confiese ser del bando de Queipo de LLano o de Enrique Líster, pero sí, y cada vez más, de Chaves o de JRJ o de Clara Campoamor. Por otro lado me parece que uno de los principales escollos de la III República son los defensores activos de la II.
P.- Por su obra anterior, sé que hay un poso importante de poesía en el tratamiento del lenguaje.Soy seguidora habitual de su blog, Hemeroflexia, donde es un gusto encontrar su aprecio por el detalle. ¿Sigue influyendo este aprecio en el ritmo de su nueva novela? ¿”Ayer no más” es más contemplativa, más descriptiva, o se centra más en la trama? Es decir, ¿hay continuidad o ruptura con el resto de su obra narrativa?
R.- No, es una novela de acción, acaso la más barojiana de las mías. Se lee, dicen, en dos tardes y cuando me pregunta cuál es el personaje que prefiero de ella, digo que yo: porque no salgo. Hablan los personajes, no el autor. Y el lector es en ella un lector omnisciente.
P.- Señor Trapiello, ¿ha pensado escribir algo (novela o ensayo) sobre el Madrid de los ochenta? Así se cubriría el periodo desde El buque fantasma hasta El gato encerrado, y sus lectores tendríamos su visión (y recuerdos) del periodo. Siempre que paso por Conde de Xiquena intento imaginarme cómo sería el barrio en el año 84. Un saludo
R.- Escribí una novela que se llama La Malandanza, que tuvo escasa fortuna.
P.- ¿por qué te empeñas en escribir novelas si tu diario ya es medio novela?
R.- No sabía que fuesen incoimpatibles.
P.- Hola Andrés! le sigo desde hace un par de años y me ha sorprendido mucho su última novela (para bien). En principio, no me entusiasmaba la idea de leer una novela sobre Guerra Civil, pero me dí cuenta, desde el arranque, que la novela va más allá de cualquier tipo de convencionalismo… me ha gustado especialmente cómo pone sobre la mesa tantas formas de abordar la problemática de la memoria histórica. ¿Se identifica con alguno de los personajes o prefiere mantener las distancia con todos?
R.- Gracias. Tampoco es uno muy partidario de las novelas de la guerra civil, y comprende uno el cansancio que produce sólo enunciar algo así. Pero la única manera de sacar un clavo es a veces metiendo otro. Y sí, me gustaría parecerme a Pepe Pestaña, alguien que no se cree lo primero que le cuentan ni quiere ser el último en contarlo. Gracias.
P.- ¿Son los protagonistas del libro los padres ideológicos de los protagonistas de “el buque fantasma?
R.- Más o menos. Y los hijos, bastante inoportunos. En su papel de hijos.
P.- Ley, y me gustaría tener un libro tuyo sobre la posguerra. Un asalto a una sede de falange en la C/ Avila en Madrid. No recuerdo ni el titulo ni la editorial. Salud, y gracias anticipadas
R.- La noche de los cuatro caminos. Se reeditará en breve, en Destino.
P.- ¿Estás trabajando ya en una nueva novela? ¿De qué trata?
R.- Estoy con el último de los tomos del Salón de Pasos perdidos, que se titula Miseria y compañía.
P.- Hola, Andrés, un gusto saludarle, la lectura de sus libros siempre me ha llevado a leer (y comprar) otros muchos y conocer nuevos autores. Me gustó mucho de la entrevista en Babelia lo de los tres puntos mínimos sobre la guerra que deberían ponernos de acuerdo. ¿Cuál cree que es el gran obstáculo para que se alcancen?
R.- Sin duda lo creo. Porque son mínimos. Las mayorías sólo son posibles en torno a pequeños acuerdos imprescindibles. Y esos tres, lo son, a mi modo de ver. Gracias por lo demás.
P.- Hola Andrés. ¿No deberíamos descansar un poco de la Guerra Civil con tanta novela y película? Lo digo con cariño, pero ya cansa. Antes hubo otras guerras y líos. Es que parece que es un genero facilón y fácil venta.
R.- Le comprendo perfectamente, pero yo también se lo digo con cariño: la novela podrá leerla o no, me gustaría que lo hiciera, pero de ahí a decirle a uno de lo que tiene o no que escribir. ¿No le parece? Lea la novela, igual cambia. Y le aseguro que la novela esta de facilona, poco.
P.- El famoso verso de Machado sobre las dos españas desde mi punto de vista se refiere a la tercera españa:la de la carne de cañón de esa guerra y la de esta, la de la crisis. Los señoritos de uno y otro bando vienen a redimirnos. ¿Qué piensa usted en la responsabilidad de la “élites” en aquella y en esta guerra?. Ello sin exculpar al pueblo español de su responsabilida para poder regirse.
R.- Grande. Se cita en esta novela unas líneas de una carta de Unamuno, uno de los intelectuales que también tuvo una gran responsabilidad prestigiando las guerras civiles. En esa carta, habla de ello.
P.- Enhorabuena por su novela. ¿”Miseria y compañía” saldrá antes o después de Navidad?, muchas gracias.
R.- Enhorabuena por su novela. ¿”Miseria y compañía” saldrá antes o después de Navidad?, muchas gracias.
P.- Estimado Andrés, primero agradecerte ese libro impagable que es (en cursiva) Las armas y las letras. Y en segunda lugar, me gustaría que nos dijeras cuáles son las novelas o los libros de relatos sobre la guerra civil que más te han emocionado y gustado. Un saludo y gracias.
R.- Gracias. A mí me gustan estos tres, A sangre y fuego, de Chaves Nogales, la primera parte de Incierta Glorria, de Sales, y La soledad de Alcuneza, de García de Pruneda.
P.- Buenas tardes Andrés. ¿Por qué nos cuesta tanto sentir las muertes de los “otros” como “propias”? Un abrazo
R.- Porque suelen quitarnos la razón.
P.- Ud. ha mencionado como lectura de referencia, “La soledad de Alcuneza”, que que está agotada y es casi inencontrable. ¿Cómo se explica, como editor, si el texto es tan valioso, que esto sea así? ¿Ha considerado recomendársela a alguno de sus amigos editores, para que haga una nueva edición? ¿Qué le aportó su lectura a la hora de afrontar la escritura de su “Ay
R.- Estamos haciendo una edición para la editorial Renacimiento.
P.- Andrés, ¿podría reescribirse la historia de la guerra incivil española con los testimonios de nuestros padres que jamas nos contaron y se llevaron a la tumba?
R.- Esa historia ya es imposible. Se la llevaron ellos, como dice. Pero para eso está la literatura, para llegar a esa verdad a través de la ficción.
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