Pregunta.- El paso del ltiempo y la influencia partidista está dando lugar al inicio de debates que, desde mi punto de vista, parecen querer dar la razón a todos aquellos que pugnan por conseguir una reforma de la Constitución a toda costa, infravalorando el esfuerzo que se hizo en aquellos difíciles tiempos. ¿Qué le parece que ahora se utilice como tal el déficit de legitimidad en origen de la estructura del Estado, según el Sr. Pérez Royo?.
Respuesta.- No estoy en absoluto de acuerdo. El Estado que hizo la Constitución tenía la legitimidad derivada de unas elecciones generales y luego tuvimos la legitimidad de ejercicio de hacer un texto de consenso, por eso las reformas que se puedan hacer -naturalemente la Constitución no es intocable- se tienen que hacer al menos con el mismo consenso y por supuesto con los procedimientos establecidos dentro de la Consitución.
P.- ¿Cómo han influído estos 8 años de Gobierno de derechas en la interpretación de la Constitución? ¿Estamos lejos del consenso alcanzado por los “padres” de la Constitución?
R.- La Constitución, el consenso tiene que ver con su redacción. Las interpretaciones pueden ser más progresistas, más liberales, y también pueden ser más conservadoras. Hay muchas dimensiones de la Constitución en la que se han hecho en los últimos 8 años interpretaciones conservadoras.
Tres ejemplos:
En primer lugar, en el tema educativo, tanto la LOU como la Ley de Calidad son regresivas, y especialmente la segunda en tanto en cuanto rompe el principio de generalización y de universalizacion de la Enseñanza General Obligatoria al permitir la marginación a partir de los 14 años de los estudiantes que se considera que no tienen el rendimiento suficiente.
En segundo lugar, en el tema de la enseñanza de la religión, donde también se da una posición de equiparación del adoctrinamiento religioso como materia equiparable a las matemáticas o demás materias fundamentales, que es contrario al espíritu de la Constitución.
Y finalmente, en relación con el uso abusivo que se hace de las fundaciones para sustituir en ámbitos como el educativo o el sanitario, al sector público.
P.- Estimado Rector, soy Antón Leis, ex alumno suyo de la Carlos III. Le escribo desde los Estados Unidos desde donde aprovecho para mandarle un fuerte abrazo. No quería dejar de pasar la oportunidad para preguntarle por su opinión acerca de las repetidas propuestas de reforma constitucional que su compañero de ponencia el Sr. Fraga viene reiterando en los últimos tiempos. ¿Precisa el Título VIII de algún retoque? Muchas gracias
R.- Muchas gracias, Antón, siempre es agradable saludar a un buen estudiante como tú, y espero que apoveches bien tu estancia en las universidades americanas.
Es necesario reformar no el título VIII, sino en relacíon con él, lo referente al Senado, que está pensado como una Cámara de representación territorial, y que sin embargo, en la práctica responde a un Senado de un estado unitario, al elegirse cuatro senadores por provincia por un sistema mayoritario corregido. Es elogiable que Fraga proponga esa reforma, pero es incomprensible que el PP no la apoye.
P.- ¿No debería un estado que se dice democrático recoger el derecho de autodeterminación de las llamadas nacionalidades históricas?.
R.- En mi opinión, el propio término de nacionalidades históricas es incorrecto, no está en la Constitución y hay que reconocer que Historia, más que esas llamadas nacionalidades históricas, la tienen Castilla, León, Aragón o Asturias, por poner algunos ejemplos. Sería más correcto hablar de comunidades autónomas con hechos diferenciales, y que estaban reconocidas en la Constitución como naciones culturales.
Sin embargo, el derecho de autodeterminación es un derecho que se plantea sobre todo en el ámbito del derecho internacional de Naciones Unidas para resolver situaciones coloniales de pueblos que no habían podido nunca ejercer libremente su voluntad política, y que no habían podido tampoco sus ciudadanos disfrutar de derechos y libertades. Ese no es el caso de ninguna de esas que ud. llama nacionalidades históricas, que han ejrecido su libertad política votando la Constitución favorablemente en todas las Comunidades Autónomas, que han votado favorablemente los Estatutos de Autonomía, que participan en las elecciones periódicas por sufragio universal en el nivel general y en el autonómico y municipal, que recurren cuando lo consideran necesario ante los tribunales ordinarios o ante el Tribunal Constitucional, y que ejercen libremente los derechos fundamentales del Título I de la Constitución.
P.- ¿Hay un peligro de reconfesionalizacion del Estado como consecuencia de la política del Gobierno del PP? ¿Ese ataque a la aconfesionalidad -que no laicidad, por desgracia-, es un riesgo para el pluralismo que exige una sociedad multicultural? ¿pone en peligro la solucion constitucional a la educación?
R.- Por supuesto que ese es un peligro serio cuya responsabilidad no correponde sólo al Gobierno, sino a la relación entre éste y la Iglesia Católica, que parte de una inocencia histórica, que se considera libre de cualquier responsabilidad sobre los problemas históricos producidos en la Historia de España por el tema religioso, y que pretende una vuelta al confesionalismo como ud. dice.
Es necesario denunciar los acuerdos con la Santa Sede e incluir a la Iglesia católica como una más en el marco de la Ley de Libertad Religiosa. En ese contexto, es perfectamente posible cooperar incluso económicamente con las iglesias, porque no se produciría una desnaturalización de esas ayudas. En la actual circunstancia, es absolutamente contradictorio con la aconfesionalidad del Estado, que significa su neutralidad en materia religiosa.
P.- ¿Por qué se permitió la discrimiancion de la mujer en la sucesión al Trono?
R.- Bueno, en realidad lo que se hizo no se puede plantear así. Lo que se hizo es seguir la tradición de la línea de sucesión dinástica en la historia de España, y concretamente lo establecido en la Constitución de 1876. Es verdad que eso hoy hay que modificarlo, pero no olvide ud. la doctrina del Tribunal Constitucional, que revoca la del Tribunal Supremo en la sucesión a los títulos nobiliarios, argumentando que la nobleza es una institución premoderna, y que en ese supuesto no es contradictorio aplicarle criterios premodernos, facilitando también la sucesión, en ese caso, del varón sobre la mujer.
En todo caso y pese a eso, yo soy partidario, y me alegro de que el sr. Rodríguez Zapatero se haya pronunciado en ese sentido, de que se reestablezca la no discriminación.
P.- Don Gregorio: ¿La Constitucion puede modificarse? Si es así, ¿cómo puede hacerse? ¿qué condiciones deben darse?
R.- Sí, hay unas condiciones jurídicas, que consisten en seguir lo establecido en el Título X de la propia Constitución. Políticamente, a mi juicio, esa reforma debe producirse cuando haya un consenso sobre ella que se al menos igual, o se es posible superior, al que se dió durante su elaboración. Es especialmente necesaria la reforma del Senado para que sea de verdad una cámara de representación autonómica.
P.- ¿Está usted de acuerdo con Zapatero en sus propuestas de reforma de la Constitución? ¿Sabe usted que muchísimos ciudadanos querrían que usted y los dirigentes del PSOE apoyaran más al lider? ¿Por qué no lo hacen más evidente este apoyo?
R.- Desde luego estoy de acuerdo con esas reformas, he presididio una Comisión de profesores y juristas que ha estudiado y evaluado la Constitución y que ha presentado hace 24 horas al señor Zapatero para que el PSOE haga el uso que estime oportuno de ese estudio. No sé si otros compañeros del PSOE no apoyan suficientemente al señor Rodríguez Zapatero, pero sí le puedo decir que le apoyo con entusiasmo, pese a que no estoy en política activa. Pero por la influencia que pueda tener mi opinión le dire que le considero un secretario general muy adecuado, probablemente el mejor de los posibles en este momento: laico, demócrata indubitado, y con un estilo de corrección que huye de la horrible dialéctica a la que nos tiene acostumbrados el Sr. Aznar, del amigo-enemigo.
P.- ¿Esa obsesión de Aznar para que la Constitución europea haga referencia al carácter cristiano de los europeos no va contra el espíritu de la Constitución española?
R.- Va contra el espíritu de a Constitución española y contra la verdad histórica. Así como es evidente la raíz evangélica de muchas de las ideas europeas, una cosa es la raíz evangélica, y otra la influencioa de la Iglesia católica, que más bien ha sido contraria al progreso y a la modernidad. Una mención al cristianismo sería aprovechada por la Iglesia católica y no respondería a toda la verdad, puesto que hay influencias tan importantes como esa o más, como la del mundo clásico o como la de la Ilustración.
P.- ¿Qué opina del llamado “patriotismo constitucional”?
R.- Me parece que es una buena idea. Como sabe, surgió en Alemania después de la II Guerra Mundial, impulsado por Sternberger, un profesor, y después por Habermas, pero nosotros tenemos un precendete extraordinario en el Teatro Crítico Universal del Padre Feijoo, donde criticaba a la patria común y a las patrias propias, lo que hoy llamaríamos nacionalismo español y nacionalismo periférico de País Vasco, Cataluña o Galicia, y sostenía que el único patriotismo justificado era el de aquellos que vivían en libertad bajo la coyunda de unas mismas leyes.
Eso es lo que hoy entendemos por patriotismo constitucional. La Constitución describre un patriotismo español compatible en tanto en cuanto admite la existencia de naciones culturales en el interior de la nación España, y también unos nacionalismos, vasco o catalán, en cuanto que sean compatibles también con el reconocimiento de la nación España.
Lo que quedaría al margen de la Constitución sería un nacionalismo español excluyente que no reconociera a esas naciones, y un nacionalismo periférico, igualmente excluyente, que no reconociera a la nación España.
Esa realidad, que es un ser de los posibles, a su vez la Constitución lo convierte en un deber ser, recomendando que ese es el buen camino, y a ese deber ser se le podría llamar patriotismo constitucional.
P.- Sr. Peces-Barba. ¿Qué artículo o artículos de la Constitución le hacen sentirse más orgulloso de haber participado en su redacción? ¿Cuál recomendaría modificar o alterar después de estos 25 años? Enhorabuena por su buen trabajo y su trayectoria política y personal.
R.- Creo que el artículo del que me siento más orgulloso es el 9.2, porque es el que permite remover los obstáculos y promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de los ciudadanos y de los grupos sean reales y efectivas, y creo que se podrían quitar todos los artículos que se refieren al acceso a la autonomía, porque ya no son necesarios, y sustituirlos -como ha propuesto el Sr. Zapatero- por una constitucioanlización de las Comunidades Autónomas, es decir, por una descripción en el texto constitucional de las Comunidades Autónomas existentes, con Ceuta y Melilla incluídas.
P.- ¿Cómo cree que debería de actuar el gobierno frente al plan soberanista de Ibarretxe? ¿Qué salidas considera más oportunas ante la ofensiva nacionalista?
R.- Creo que el llamado Plan Ibarretxe es inconstitucional por su origen y por el inadecuado procedimiento utilizado, y que supone una gran deslealtad de un grupo político que se ha beneficiado de la Constitución y el Estatuto, utilizándoles de manera ilegítima, precisamente para acabar con ellos. Creo que el Gobierno debe reaccionar con todos los medios legales a su alcance, pero con cuidado de no utilizar el derecho de manera oportunista.
Creo que está bien el recurso ante el Constitucional por ese acto de iniciación del proceso que ha realizado el Gobierno Vasco, y también por la puesta en marcha del mismo, y sin embargo creo que es un abuso el intentar modificar a toda prisa el Código Penal aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. Ese es el oportunismo que como jurista y como profesor, se debe rechazar.
P.- ¿Qué destacaría y qué extraña más del periódo en el que trabajó para hacer la Constitución?
R.- Destacaría sobre todo la conciencia de todos de que estábamos viviendo en el corazón de la Historia, y de que por primera vez en el constitucionalismo español íbamos a hacer una Constitución de consenso. Destacaría el buen estilo con el que todos nos comportamos, y lo echo de menos en el mal estilo y en el oportunismo y el comportamiento de muchos dirigentes del PP; encabezados e impulsados por el Sr. Presidente del Gobierno.
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