Pregunta.- Hola Jose, te quería preguntar cómo tratan las instituciones estadounidenses a los periodistas españoles. Un saludo y buena suerte Nacho Calvo
Respuesta.- Hola. Depende de qué instituciones. En general, bien: los periodistas tienen visados de cinco años y cuando se acreditan reciben muchas facilidades para su trabajo. Pero hay instancias inferiores que son menos sensibles y ventanillas horrorosas, cerradas a cal y canto a cualquier razonamiento: el refuerzo de las medidas de seguridad por el 11-S, por ejemplo, hace que se exija como nunca el número de seguridad social, que antes se tardaba en dar dos semanas y ahora dos meses: sin ese número, no hay tarjetas de crédito, por ejemplo. Otro caso: el Distrito de Columbia ha decidido dar la licencia de conducir -que hace de carné de identidad- sólo por año a los periodistas internacionales, en lugar de 5, como hasta ahora. En fin, más burocracia y más desconfianza institucional, lo cual complica algo la vida.Gracias y un abrazo
P.- Buenas tardes. ¿Se puede hablar de un neoyorquino antes y después del 11S? ¿En qué aspectos ha cambiado la vida de la gente? Muchas gracias.
R.- Creo que, generalizando, sí se puede hablar del tremendo cambio que supone el 11-S en la vida de los neoyorquinos. Mientras escribo estas palabras estoy escuchando cómo los hijos y familiares de las víctimas de aquel día leen en alto sus nombres; hay chicos y chicas que sollozan cuando recuerdan a su padre o asu madre, y hay miles de personas frente a la Zona Cero y millones ante las pantallas de televisión. Es difícil de olvidar, es una herida que tardará mucho en cicatrizar. Los neoyorquinos tienen fama de duros, de cínicos, de descarnados. Supongo que muchos habrán cambiado, se abrirán más, valorarán más la vida… En el apagón de agosto pasado, por ejemplo, hubo muchas myuestras de solidaridad… Pero es una ciudad tan grande, con tanta energía -para lo bueno y para lo malo- que realmnente hay de todo….
P.- Josema, Me gustaría saber si ves un vínculo claro entre la fatídica fecha y el hecho de que Garzón haya decretado prisión por colaboración con Al Qaeda para Alony. También me gustaría saber si prevés alguna consecuencia para España. Esperando verte pronto, agradezco a diario tus informaciones.
R.- No estoy nada seguro de que exista ese vínculo, pero no tengo forma de saberlo, porque el juez Garzón tiene una agenda, un calendario y unos tiempos que me da la impresión de que tienen su propia autonomía. Consecuencias para España? No creo que las haya por la detención, pero no hay que olvidar que cualquier país, y España desde luego, está expuesto a una serie elevada de riesgos. Hasta pronto y muchas gracias
P.- ¿Piensas que george w Bush juega su futuro político con la cuestión de la seguridad?
R.- Se lo juega con eso y con el estado de la economía. Por ahora no está en peligro, en la medida en que la ola emocional del 11-S se mantiene y en la medida en qué la mayoría de estadounidenses sigue respaldando su política antiterrorista. Incluso siete de cada diez creen que Sadam tuvo que ver con el 11-S, con lo que los reveses en Irak tiene aún un colchón de tolerancia por parte de la opinión pública. Pero eso no es infinito. En el último estudio que estoy manejando, hecho por la Universidad de Maryland, se dice que después de los esfuerzos por mejorar la seguridad hechos por el Gobierno de Bush en los dos últimos años, un 28% se siente menos seguro, un 48% igual y un 24% m ás seguro. El 73% está preocupado por la posibilidad de que haya más atentados terroristas y el 26% no. Un mes después del 11-S, los que estaban preocupados eran el 81%. Muchas gracias
P.- ¿Hola, me gustaría saber cómo ha sentado en EEUU la difusión del vídeo de Bin Laden? ¿Qué dicen hoy los periódicos estadounidenses?¿No ha sido un mazazo psicológico que sus primeras imágenes coincidan con el aniversario del 11-S?
R.- Los periódicos no le han dado demasiado relieve, a diferencia de las televisiones anoche. Hablan, naturalmente, de ello, y reproducen imágenes, pero no es la historia principal en ninguno de los grandes diarios. Pero, obviamente, ha sentado fatal, tanto por la coincidencia con el aniversario, que hoy se está viviendo con el dolor y la emoción que corresponden por el recuerdo de los muertos, como por la amenaza que incluye.
P.- Buenas tardes. Los familiares de las víctimas del 11S no han recibido indemnizaciones por la muerte de sus familiares y se construye ya sobre lo que muchos consideran el espacio sagrado de una tumba. ¿Cómo se está viviendo esto en EE.UU? Muchas gracias.
R.- Bueno, hay que aclarar esa afirmación. Hasta el momento, el fondo de asistencia a las familias ha desembolsado (a 5 de septiembre de 2003) 633 millones de dólares; hasta el momento, solamente el 40% de los familiares (1.273 víctimas, de las 3.016 que se estima que hubo) han reclamado compensaciones. El 60% restante no lo ha hecho, por varios mnotivos: algunos, porque están paralizados por el dolor y no quieren entrar todavía a hablar de dinero; otros, porque tienen en marcha querellas (69, por ahora)contra las líneas aéreas o contra los responsables de seguridad. Si esas querellas progresaran adecuadamente, la compensación sería muy superior a la oficial, que, como media, ofrece 1,6 millones de dólares por persona. Los que aceptan ese dinero renuncian a las querellas. Las reclamaciones de ayuda oficial expiran dentro de tres meses: en ese plazo, los familoiares tendrán que decidirse por la reclamación de la ayuda que les corresponde o por la vía de los tribunales. En cuanto a la construcción, ha habido mucho debate y hay opiniones para todos los gustos, pero no detecto un sentimiento mayoritario de agravio por una construcción que, en todo caso, está teniendo otro tipo de problemas.
P.- Hola José Manuel, creo recordar que hace años ya estuviste en EE UU como corresponsal. ¿Por qué has vuelto? Con el 11-S entre medias, ¿cómo era la sociedad que dejaste y la que ahora te encuentras? Gracias y suerte
R.- Hola. Estuve en EEUU entre 1991 y 1997, como corresponsal de la Cadena SER, aunque desde finales de 1993 empecé a colaborar con El País. Después entré en El País y ahora, después de haber sido redactor jefe de Internacional, me surgió la oportunidad de volver, en esta ocasión como corresponsal del periódico. Repetir es arriesgado, pero hay muchos cambios que convierten en nueva la situación: el medio es otro y, desde luego, el país es otro. Yo viví una sociedad alegre y confiada, la de Clinton: una década de prosperidad económica y de seguridad, sólo ensombrecida por algunos sucesos terribles, como el primer ataque contra las torres gemelas o el atentado de Oklahoma. La sociedad que ahora me encuentro tiene aún el trauma del 11-S. En la gente con la que me relaciono, eso no tiene repercusiones; en los usos sociales, tampoco demasiadas, porque es una sociedad que no cambia mucho. En cambio, en la burocracia las cosas han empeorado: hay más obstáculos para establecerse, hay mayor desconfianza, hay una actitud muy molesta en muchos organismos que, amparados en la necesidad -que no se discute- de mejorar la seguridad, lo que hacen es llegar a situaciones muy pesadas y difíciles de soportar. Pero, insisto: esta sociedad tiene muchos grupos diversos, mucha energía interna, muchos intereses… y todo eso sigue su marcha.
P.- Parece que todo indica que la guerra contra el terrorismo de Bush ha sido un fracaso, ¿cómo perciben esto los ciudadanos de Estados Unidos?¿Cree que están tan atemorizados que su miedo puede justificar lo que el presidente ha hecho en los últimos dos años? ¿Tienen la sensación de que ahora su país es más seguro? Un saludo
R.- Solamente la cuarta parte de la población (aunque eso depende de los sondeos y de cómo se haga la pregunta) se siente más segura: para casi la mitad no ha cambiado su percepción de inseguridad en los dos últimos años y para un 28% hay menos seguridad. El 73% cree que habrá más atentados. Creo que aunque la población es realista y sabe que no se ha ganado la batalla, tampoco lo perciben como un fracaso, porque entienden que es un proceso largo y costoso. Cada vez más -a medida que pasa el tiempo- hay personas se preocupan de lo que usted dice: que el miedo justifique políticas agresivas que no respeten derechos y libertades.
P.- ¿Qué es lo primero que pensó cuando se enteró del ataque contra las Torres Gemelas (teniendo en cuenta que al principio parecía un accidente? ¿Cómo recuerda ese día de trabajo?
R.- Lo que todo el mundo: que el primer avión era un accidente, pero que no podía haber dos accidentes seguidos. La jornada de trabajo es inolvidable: un impresionante equipo de todo el periódico se lanzó a trabajar en medio del caos para conseguir sacar a la calle una edición especial a última hora de la tarde y siguió trabajando durante buena parte de la noche. El esfuerzo y la tensión de aquella jornada no lo había vivido antes y no sé si lo volveré a vivir. Personalmente, me sentí conmocionado por lo ocurrido y gratificado por haber tenido la oportunidad de vivirlo -aquel día y durante los tres meses siguientes- en la sección internacional de un periódico como El País.
P.- Los halcones de las Administración Bush auguraban una transición en Irak triunfal. ¿Cree que ahora que se hga demostrado que no es así y ante la necesidad de recurrir a la ONU serán las palomas del Gobierno los que asuman la inicitaiva? ¿Cómo está ese equilibrio de poder?
R.- Alguna iniciativa han asumido, como la que se atribuye a Powell de convencer a Bush de que no había más remedio que negociar la nueva resolución de la ONU, que es lo que se está haciendo. Da la impresión de que los civiles que mandan en el Pentágono -Rumsfeld y Wolfowitz- han retrocedido ante las críticas por los errores.
P.- Sr. Calvo, ¿Qué fue de aquella comisión que se organizó para aclarar los hechos del 11-S? ¿Cree que hay una verdadera intención de saber la verdad o el Gobierno ha cometido tantos fallos en este asunto que es mejor no seguir profundizando?
R.- La Comisión sigue trabajando. Hasta ahora ha celebrado tres audiencias públicas. Se esperan sus conclusiones y recomendaciones para finales de año o principios del 2004. Independientemente de lo que el Gobierno quiera o pueda lograr, esta Comisión está formada por demócratas y republicanos. Para más información, le recomiendo esta dirección: www.9-11commission.gov
P.- Si hay algo que los estadounidenses no perdonen es que sus gobernantes les mientan. ¿Los americanos tienen la sensación de que Bush lo ha hecho con respecto a las razones de la guerra? ¿le puede esto costar la reelección a Bush? Saludos
R.- Tienen la sensación de que se calculó mal, de que se improvisó mucho más de lo que se pensaba y de que se manejaron los datos para respaldar las decisiones, pero creo que aún no es dominante la impresión de engaño. Si así lo fuera, tiene usted razón en cuanto a que resulta imperdonable la mentira. Queda mucho por pasar, pero no hay que descartar que sea un factor que complique mucho la reelección. Hsta ahora lo que sí ha ocurrido es que ha aparecido más vulnerable (y ha descendido su popularidad a un 52%): los demócratas se han dado cuenta de ello y aprietan las tuercas. Pero quedan 14 meses para las elecciones,y eso es mucho tiempo.
P.- ¿Cree que el repunte de la economía estadounidense se ha visto frustrado por las campañas militares que Bush ha emprendido desde el 11-s? ¿Cómo explica Bush que no llegue el tan deseado momento de la recuperación económica?
R.- Creo que no hay una relación directa (aunque sí la habrá en el futuro, porque el déficit prtesupuestario se dispara). Hay datos d e recuperación en empresas y en un cierto crecimiento, pero no se traduce en creación de puestos de trabajo: se han destruido tres millones en tres años y el paro está en el 6,2%. Me faltan datos para explicar por qué no es más resuelta esta recuperación.
P.- Supongo que la presión de la opinión pública ha forzado, en buena parte, al Gobierno estadounidense a pedir ayuda a otros países en el envío de tropas a Irak. Raro es el día en que no tengamos noticias de algún estadounidense muerto. Sin embargo, en las encuestas tampoco se ha visto un cambio radical sobre la intervención en Irak, donde han muerto más soldados en la llamada posguerra que en la ocupación. ¿A qué cree que se debe?
R.- Porque esta sociedad está aún muy condicionada por los atentados del 11-S y admite -por ahora- que en una posguerra que consideran justificada -siete de cada diez creen que sadam tuvo que ver con los atentados de una u otra forma- haya costes de vidas y de dinero. POr el momento, lo que ocurre es admisible. Si cambia el número o hay un tremendo atentado contra el cuartel general de EEUU en Bagdad, no sé si se mantendría este respaldo.
P.- Hasta hace bien poco parecía que el Partido Demócrata estaba enterrado. ¿Qué ha pasado para que vuelva a surgir? ¿Cree que tiene posibilidad de ganar en las próximas elecciones?
R.- Vuelve a surgir porque el panorama económico es incierto y no se crea casi empleo, porque en Irak las cosas van mal y porque queda un año largo para las elecciones. Estamos en la fase en la que deben empezarse a mover para la batalla interna de las primarias, en el primer trimestre del año. Si las elecciones fueran ahora, dudo de que las ganaras los demócrtas, aunque sus perspectivas son mejores que en la primavera. Falta tanto que es muy aventurado especular.
P.- ¿Se nota alguna diferencia entre el 11S del año pasado y éste? ¿El ambiente ha cambiado?
R.- Este año es menos dramático, aunque igual de emocional. Se notan menos las medidas de seguridad. Pero las heridas están abiertas. El ambiente, por tanto, es menos tenso, pero no han descendido las emociones por el recuerdo de los horrores del 11-S
P.- Buenas tardes. A traves de Internet he recibido informaciones, más o menos detallas, argumentado que el ataque al Pentágono fue debido a un coche/camión bomba, no provocado por la caída del avión. ¿Qué sabe usted al respecto? Y en el mismo argumento, ¿por qué al hablar del 11 de septiembre se olvidan el ataque al Pentágono y el avión que se estrello en Florida?
R.- No conozco esas informaciones,pero les doy, a priori, poco crédito. En el resto del mundo quizá pase más inadvertido el ataque contra el Pentágono, pero aquí, en Washington, desde luego no, igual que, en menor medida, el a´vión que cayó en Pennsylvania.
P.- Hola y gracias por atendernos. El año pasado estuvo trufado de anuncios de posibles atentados, de alertas amarillas pasando a naranja, falsas alarmas y, en general, un ambiente de amenaza constante. Gran parte de ese ambiente se originaba en organismos federales. Se ha notado algún cambio de un año al siguiente? ¿Se aprecia a la población cansada de este estado de ansiedad constante? Gracias y ánimo con los burócratas
R.- Hay algunas críticas que denuncian el aprovechamiento político de la tensión, pero creo que aún no son mayoritarias. Parte de la población no sólo está cansada de esa tensión, sino que p`rocura no tenerla y no hacer caso a los intentos de movilización por el miedo. Gracias!
P.- Hola, Jose Manuel, recientemente he visto dos películas comerciales normales (no documentales) estadounidenses de 2003 en las que por primera vez se muestra la Zona Cero, los personajes que son de Nueva York hablan de los atentados con normalidad e incluso se hacen chistes con el ambiente de miedo colectivo en EE UU. Me pregunto si es síntoma de que en la calle, dentro de la seriedad, se empieza a ver el 11-S de una manera un poco menos “reverencial”. ¿Qué opinas?
R.- Estroy de acuerdo con esa impresión. Es muy pronto y hoy no es el mejor día para tomar distancias, pero cada vez se podrá hablar con menos emoción de lo ocurrido. Y los neoyorquinos tiene fama de duros.
P.- Antes de nada enhorabuena por su gran trabajo. Me gustaría preguntarle cómo valora la prensa estadounidense la administración Bush, después de los sucesos que han ido ocurriendo desde los últimos dos años, sin olvidar la guerra contra Irak. Muchas gracias por su tiempo.
R.- Muchas gracias. La prensa, la prensa seria, empieza a cambiar. Ni la estela de los atentados ni las dos guerras en dos años habían dejado el campo muy libre para la reflexión, para las críticas, para las informaciones en profundidad. Ahora ya no es así. Se habla de los errores de cálculo y de planamiento, se habla de manipulaciones, se cuentan cosas… Esta es una gran prensa y hay excelentes periodistas… Es posible -es seguro- que haya habido una cierta parálisis, pero creo que eso pertenece ya al pasado.
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