Pregunta.- Jon Krakauer en su libro “mal de altura” dice algo así como “Intentar escalar el Everest no es un acto racional …”.¿Compartes esta opinión? En otras palabras, ¿qué te lleva a arriesgar la vida en escaladas tan difíciles?
Respuesta.- En cuanto al libro, habrá gente que esté de acuerdo con él, yo no lo comparto. En cualquier caso, creo que intentar escalar el Everest no es el mayor logro que uno puede tener en la vida, porque precisamente esa montaña ha perdido toda su identidad, todo su romanticismo y toda su credibilidad. Por lo tanto, es una montaña totalmente vulnerable y que está rodeada de un auténtico circo.
P.- Soy un antiguo aficionado de los de clavijas, estribos y tira pa lante. Juan, después de perder los dedos me imagino que con crampones no tienes ningun problema, pero ¿esto te impide hacer tramos de roca demucho nivel? Un abrazo para la mejor persona y el mejor alpino de este pais.
R.- Sin lugar a duda, haber perdido los 10 dedos de los pies me ha limitado en escalar en roca, que precisamente a mi se me conoce por escalar montañas, pero a mí lo que más me ha gustado siempre es escalar en roca. Mi nivel de dificultad ha bajado.
P.- ¿Te consideras uno de los alpinistas españoles más importantes de la historia de este deporte?
R.- Digamos que hay que ser vanidoso, y que sí que tanto el programa “Al filo de lo imposible” como la figura de Juanito han contribuido mucho a que este deporte se conozca más en España. No me considero el mejor, pero sí que estoy muy orgulloso de haber contribuido a la divulgación del montañismo.
P.- ¿El hecho de ser bajito es una ventaja para la ascensión a las cumbres, tal y como son los sherpas?
R.- No tiene absolutamente nada que ver, el mundo sherpa puede ser bajito o alto. Su ventaja radica en que ellos nacen en una altura superior a los 3.500 metros, su organismo está preparado para esas carencias que podemos tener lo que hemos nacido al nivel del mar. Ellos se aclimatan muy bien a la altura inidependientemente de que sean además muy fuertes. El problema es que todavía les falta la técnica, pero cuando la aprendan no vamos a poder hacer nada los demás. Ocurre como con la gente de color que está corriendo ahora maratones, antes había grandes especialistas en Europa, pero ahora los africanos son los que dominan el atletismo. Aquí ocurre igual.
P.- ¿ Cómo se prepara para escalar una montaña? ¿ Se tiene que tener una naturaleza especial para hacer estas proezas?
R.- Creo que primero hay que nacer, y luego formarte. La preparación viene de toda una vida, desde que empiezas a hacer montaña de pequeñito, vas dando esos pequeños pasos, y luego va a depender fundamentalmente de la ambición que uno tenga a la hora de subir montañas y de crearse sus propios retos y sus propios objetivos.
P.- ¿Cual ha sido el ochomil que mas esfuezo te ha costado? Con toda mi envidia sana por lo que haces y mi deseo de mejoria en tus pies.
R.- Sin lugar a dudas, siempre hablo del Kanchenjunga, es una montaña que tiene 8.596 metros, que probablemente ha sido la que más problemas me ha dado. Es la tercera montaña de la tierra, y es muy complicada.
P.- ¿Qué se necesita para ser como Juanito Oiarzábal?
R.- Probablemente haber nacido en el País Vasco, porque la tradición y la cultura de montaña que tenemos aquí es una ventaja con respecto a otras comunidades españolas. La propia orografía y la cultura hace que salgamos tantos y tantos escaladores de aquí, como los hermanos Pou, Patxi Usobiaga… es un privilegio el haber nacido aquí, sin menospreciar a ninguna comunidad ni a ninguna persona.
P.- Felicidades, ¿cómo se siente usted al ser el alpinista más conocido en el mundo tras subir los 14 montes más altos de la tierra?gracias
R.- No solamente los 14 ochomiles, que terminé en el 99, sino que ahora mismo soy la persona que más ochomiles ha subido en el mundo, 21, he repetido varios de ellos. Y soy una de las tres personas en el mundo que ha subido dos veces el K2. Me siento un privilegiado, pero sin duda para realizar todo esto lo que hay que tener en la vida es mucha suerte, de que no te caiga una avalancha o caerse por una grieta. Suerte para estar vivo y poder contarlo.
P.- ¿En cuántas ocasiones ha sentido la muerte tan de cerca como para pensar que no saldrías vivo para contarlo?
R.- En bastantes, desgraciadamente. He tenido situaciones muy comprometidas, muy críticas, que sólo la experiencia que uno ha podido adquirir a lo largo de su carrera deportiva ha hecho que pudiera salir adelante. Además, yo soy consciente de ello porque he perdido cinco compañeros en el Himalaya, amigos con los que he hecho la mayor parte de mi carrera. No es fácil, después de 35 expediciones al Himalaya, estar vivo.
P.- ¿Cual es la aventura alpinista que más dolor físico y psiquico te ha causado?
R.- Probablemente, la ascensicón del K2 del 2004, donde me amputaron todos los dedos de los pies consecuencia de una mala cabeza mía. Aún teniendo toda la experiencia del mundo, hay que hacer autocrítcia, y creo que es una de mis peores experiencias. Además, sin ninguna necesidad, porque yo ya había subido el K2, no tenía nada que demostrar a nadie. Por poco no bajo. De todo eso también se aprende mucho.
P.- ¿Que características físicas y psíquicas requiere un buen alpinista?
R.- Lo más importante es la formación inicial desde el principio, y luego la propia actividad te va dando las características. Quizá ahora sea distinto, la gente tiende a ir muy rápidamente al Himalaya, sin embargo yo tuve una formación que valió mucho para realizar la carrera deportiva que yo tuve. Los Alpes es el mejor escenario posible para que uno pueda adquirir una formación ideal. Ahí es donde uno aprende a forjarse mentalmente y físicamente, y a salir de situaciones comprometidas, serias, difíciles, que luego si las tienes que trasladar al Himalaya te sirven de aprendizaje. Creo que ahí es donde aprendí en todos los sentidos.
P.- ¿Que es lo primero que se te pasa por la cabeza cuando ya estas en la cima?
R.- Fundamentalmente, no cometer absolutamente ningún error, porque cuando llegas a una cumbre llegas agotado y deshidratado, sin reflejos, y encima con la euforia de estar en la cumbre. Lo más importante es saber que todavía queda una bajada. Una cumbre no termina en la propia cumbre, sino cuando estás abajo, a salvo en el campamento bajo. Ahí es donde tienes que disfrutar de todo, de la ruta, de los compañeros, del paisaje.
P.- Pensando en gastronomía, ¿existe algún plato estrella del buen alpinista? ¿Qué plato estrella de todos los países que has conocido destacarías o recomendarías?
R.- Destacaría los que yo hago, precisamente las expediciones de Juanito son conocidas por su cocina. Yo, desde aquí, diría que mi plato estrella es el bacalao, tanto al pil pil como a la vizcaina. Nosotros llevamos de aquí el bacalao, lo desalamos, llevamos todos los ingredientes, imaginad cómo puede saber a 5.200 metros un plato de bacalao: exquisito.
P.- ¿Cuál es tu entrenamiento en un día normal?.¿Sigues alguna dieta?
R.- No. Ya he dicho que soy de la vieja guardia, y sí que es cierto que ahora mismo entreno más a ciudad que hace años, debido a la lesión que tuve en los pies. Pero mi filosofía ha sido siempre entrenar en montaña, estar en permanente contacto con la montaña, es el mejor ingrediente para estar entrenado. Ahora, además, practico spinning, que me viene muy bien para los pies. Entreno todos los días, y lo que más me gusta es ir a escalar en fin de semana.
P.- Juanito, “monstruo”,¿De cuál de tus ascensiones estás más orgulloso? ¿Y para cuándo el saque de honor en San Mamés? Un saludo
R.- Primero, el saque de honor en San Mamés es una cuenta pendiente que tengo y que espero realizar, puesto que soy un férreo seguido del Athletic, junto con mi hijo. De mis ascensiones, hay muchas, pero siempre hablo del Cho-oyu, de 8.200 metros, que fue mi primer ochomil, en 1985. El recuerdo de aquel momento es totalmente imborrable.
P.- Buenas tardes Juanito. Quisiera saber si le fue gratificante la experiencia en la isla de los famosos, y si es igualable, en dificultad, a la montaña.
R.- En cuanto a la Isla de los Famosos, lo gratificante fue el dinero que pude ganar, no lo voy a negar ahora, por eso me decidí a ir. Cierto que, inicialmente, tenía mis dudas, pero después de la experiencia tengo que decir que fue totalmente positiva. Probablemente habrá más programas de estas características, pero teniendo la base, no me importaría volver a repetir. Por otra parte, tengo que decir que me tuve que amoldar a perfiles que no tienen nada que ver con mi vida cotidiana, así que tuve que tragar muchas cosas, como supongo que ellos tuvieron que tragar de mí.
P.- ¿Sería posible que se hiciese otra escalada al Aconcagua o a otra montaña, como la que se hizo con Marca hace un par de años, y con gente deportista otra vez? Me tuvo en vilo todo el tiempo, fue genial. Suerte en todos tus propositos!
R.- Precisamente ahora, dentro de una hora, me voy a Argentina, al Aconcagua, y precisamente he tenido una reunión con la televisión vasca para, el año que viene en estas fechas, grabar un reality con el premio de subir a la cumbre los concursantes que ganen. Hace 30 días también grabé otro programa, El conquistador del Mundo, en ETB, que empiezan a emitir este lunes, parecido a Supervivientes pero más duro y con personajes anónimos.
P.- Buenas Juanito, ¿hasta qué edad crees que podrás seguir desarrollando tu deporte profesionalmente? Un abrazo
R.- Mi deporte, profesionalmente, tal y como yo lo estoy realizando y teniendo en cuenta mis carencias con los pies, pues no lo sé. Físicamente me encuentro muy bien, y tal y como yo soy, no sé cuándo llegará el momento de decir basta, pero creo que todavía me quedan unos años. Mi actividad no es como antes, que iba a por todo y a por todas, ahora el nivel ha bajado, pero después del 2004 no he subido un ochomil, y ahora de lo que más ganas tengo es de eso, subir un ochomil. El próximo marzo, con Edurne Pasabán, en su proyecto de ser la primera mujer en el mundo en subir los 14 ochomiles, nos vamos a Dhaulaguiri, junto al programa “Al filo de lo imposible”.
P.- ¿Qué opinas del acciente de los montañeros muertos hoy en Fromigal al salir de las pistas señaladas para el esquí?
R.- Es una auténtica desgracia, cosas que ocurren y que no debieran de pasar, y eso que me consta que había un factor tres de riesgo de aludes. La verdad es que son casualidades y circunstancias que te pille la avalancha y que mueran tres personas. Pero bueno, la montaña muchas veces es así, te lo da todo y a veces te lo arrebata.
P.- ¿Qué valoración haces de las travesías y carreras de montaña?
R.- Totalmente positiva. Es una forma diferente a lo que es la filosofía de la montaña. En este sentido, la propia montaña se convierte en competición, y dentro de las disciplinas que tiene la montaña también cabe una competición en la cual luchas por mejorar y por ser el primero. Estoy totalmente identificado con este tipo de carreras.
P.- ¿Qué te ha ayudado a superar la amputación de los dedos? ¿Cómo pudiste superarlo tan bien?
R.- Porque no me queda más remedio, y una persona psicológicamente tan dura como puedo ser yo, perdón por la falsa modestia, pues se tiene que acostumbrar, y tiene que seguir realizando actividad. Dentro de lo que hay, lo llevo bastante bien, podía haber sido peor, por eso, en este sentido, estoy contento. Sobre todo, de cómo lo he superado. Estando con muletas ya me iba al monte, y siempre he querido superarme a mí mismo en ese sentido.
P.- Juanito me pareces un autentico crack, dime ¿qué recuerdo tienes del fantástico Pepe Garcés?
R.- Muy buenos, porque con Pepe manteníamos una estrecha relación, habíamos coincidido en varias expediciones, la pena que me da es que se quedara en el Dhaulaguiri, precisamente la montaña a la que yo voy ahora de nuevo. Era un aragonés de lujo, y ante todo buena persona.
P.- Hay un momento en una ascensión que continúas o das media vuelta; ¿qué pasa por tu cabeza en ese momento? Un saludo
R.- Anteriormente he comentado que hay que hacer autocrítica, y cuando realmente te tienes que dar la vuelta ocurre un fenómeno, que la propia montaña actúa como un imán, parece que te llama. Esto ocurrió en el K2 y yo me tenía que haber dado la vuelta, pero sin embargo cometí el error de tirar para arriba. Lo más importante de todo es tener las cosas muy claras, y yo no lo hice, o no las tuve en aquella situación, porque en definitiva nos movemos las personas, las montañas siempre están allá para volver a intentar subirlas. Así que, cuando uno no tiene la cosa clara hay que darse la vuelta.
P.- ¿Cuál fue tu primera ascensión? ¿A qué edad? ¿Qué recuerdos guardas? ¿Qué tiene de emocionante nuestro Pirineo?
R.- Mi primera ascención en el Pirineo fue el Anní, y siempre guardo un recuerdo muy especial, y por supuesto siempre que hablo del Pirineo sólo tengo buenas palabras, porque estos montes me vieron crecer y formarme y disfrutar de la montaña. El Pirineo es mi referencia.
P.- ¿Cómo es el cielo a 8.000 metros de altura?
R.- Hay una respuesta que digo cuando me pregunto si yo, que he estado siempre tan alto, he visto alguna vez a Dios. La respuesta es que a Dios no lo he visto nunca, pero que la Virgen se me ha aparecido muchas veces. Cuando estás ahí arriba, piensas muchísimas cosas, se te pasan por la cabeza, y no sólo pensar que puedes estar cerca de Dios, también otras cosas más importantes, pensar en cómo está este mundo, con guerras, con el cambio climático, con la capa de Ozono que nos estamos cargando y que tenemos que preservar para nuestros descendientes. Sin embargo, en un mundo tan globalizado, va a ser muy difícil, aunque también hay que ser optimista.
P.- Hola Juanito, ¿como financias las expediciones?
R.- De muchas maneras, pero en los últimos años gracias a mi trabajo en el programa “Al filo de lo imposible”. La propia televisión pública paga los gastos, por lo tanto uno es afortunado en ese sentido.
P.- ¿Has escuchado la canción de Nacho Vegas “Cerca del cielo”? ¿te sientes citado, homenajeado o identificado?
R.- Me he sentido identificado con esa canción, porque de alguna forma refleja el personaje que puedo ser.
P.- Dinos el nombre del alpinista al que más admiras.
R.- Probablemente, Messner, y el suizo Loretán, por diferentes motivos. Messner rompió muchos tabúes, y Loretán revolucionó las ascensiones a montañas de 8.000 metros con sus escaladas rápidas. Son dos referentes míos.
P.- ¿Qué opinas de las expediciones comerciales al Everest? ¿Guiarías alguna?
R.- Primero, no guiaría ninguna expedición a un ochomil, y soy bastante crítico con las ascensiones comerciales guiadas a montañas de ochomil metros.
P.- El trágico hecho de perder a compañeros de escalada tras los diversos accidentes que pueden ocurrir durante la ruta, aparte de ser durísimo, ¿no condiciona de alguna forma el resto de la ruta y, más a largo plazo, las futuras expediciones?
R.- El trágico hecho de perder a compañeros de escalada tras los diversos accidentes que pueden ocurrir durante la ruta, aparte de ser durísimo, ¿no condiciona de alguna forma el resto de la ruta y, más a largo plazo, las futuras expediciones?
P.- ¿De dónde sacas la fuerza en momentos de maxima tension y flaqueza? admiro tu carrera y tu personalidad. Un saludo
R.- Básicamente de la experiencia que me ha dado el practicar este deporte. La formación que uno ha tenido desde niño ha servido para sacar esas fuerzas necesarias, sobre todo en situaciones críticas, saber que si quieres eres capaz de bajar cuando estás en un momento delicado; eso por un lado, por otro, a la hora de ascender, la personalidad, la capacidad de sufrimiento, son muchas cosas que hacen que uno sigua disfrutando plenamente de lo que hace y de lo que quiere realizar. Son circusntancias que ocurren y que ya es tan natural hacer lo que yo hago que ya casi no le das importancia. Tú mismo te das cuenta dónde radica el peligro, donde puede haber una avalancha, y puedes preveer cosas.
P.- ¿como descubriste tu interes por este deporte?
R.- De niño, de la mano de mi padre, con 14 años empecé a conocer el mundo vertical, la escalada en roca, y luego el haber nacido en el País Vasco, la propia orografía y la cultura hacen que salgamos diferentes alpinistas.
P.- ¿tienes algun reto que se te resista?
R.- No, reto personal no es que haya uno concreto, ahora ya digo es que me apetece subirme un ochomil después de la lesión de 2004. Luego, ha habido cosas que se han quedado atrás debido a que he tenido una vida muy ajetreada, muchas expediciones, y cuando te metes en este mundo no queda tiempo para realizar otras actividades de montaña en otros sitios, y en ese sentido sí que me faltan cosas por hacer, y muchas las veo ya muy lejos de mi alcance.
P.- Juanito primeramente decirte que te admiro,eres un grande, como un ochomil, animo estés donde estés. Mi pregunta es si despues de todos los problemas de congelaciones,ayudas economicas, abandono al Yalung Kang,muchos etc.. ¿de que estas hecho?
R.- De hueso y de carne, como los demás, lo que ocurre que cuando uno quiere seguir realizando la actividad que ha hecho siempre, pues ahí está. Me podía haber retirado en el 99, cuando subí los 14 ochomiles, pero luego seguí subiendo este tipo de montañas, y continuamente sigo haciendo lo mismo. La verdad, no sé de qué estoy hecho, muchas veces me sorprendo hasta yo.
P.- ¿Crees que tu trayectoria alpinista se corresponde con tu nivel técnico y fisico o por el contrario te sientes tocado y favorecido por la suerte y la compañía de grandes alpinistas a lo largo de estos años?
R.- Desde luego, ha sido un privilegio compartir expediciones con grandes alpinistas. Sin duda, hace 20 años, el protagonista a la hora de subir montañas era yo. Ahora, sin embargo, me tengo que rodear de otros alpinistas que me arropen, que me abran la huella, pero todo eso ya lo hice anteriormente. En cualquier caso, más me hubiera gustado haber buscado la calidad que no la cantidad, porque el subir 21 ochomiles, al fin y al cabo es un número, y probablemente me hubiera gustado más buscar más dificultad. Pero bueno, estoy totalmente satisfecho con lo que he hecho.
P.- Juan, ¿tienes intención de seguir subiendo ocho miles?
R.- Por supuesto. El próximo mes de marzo tenemos planificada la expedición al Dhaulaguiri, junto con Edurne Pasabán y, en otoño, un nuevo ochomil, el Manaslu, con 8.125 metros.
Leave A Comment