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Entrevista a Olga Rodríguez el día 15 de Junio de 2009

Pregunta.- ¿Crees que hay una salida a corto plazo para el problema palestino-israeli?

Respuesta.- Las palabras de Netanyahu no dejan mucho espacio al optimismo precisamente. Mientras Israel no cumpla las leyes internacionales no habrá solución. Hay casi medio millón de colonos que ocupan tierras palestinas y el Estado israelí no está dispuesto a desalojarlos por el momento. Los asentamientos en los que viven esos colonos rompen la continuidad territorial de Cisjordania, y a su vez Gaza y Cisjordania están desconectadas, divididas por territorio israelí. Es decir, si ahora se creara un Estado palestino éste se asentaría sobre un territorio inconexo, atomizado, acantonado. Esa no es una solución eficaz. Pero el propio Estado israelí sigue impulsando la permanencia e incluso extensión de estas colonias judías: ofrece ayudas económicas a los colonos. Y discrimina a la población no judía. Los palestinos viven en cárceles a cielo abierto, sometidos a la humillación y vigilados por las balas israelíes. Mientras esto siga así no habrá paz

P.- ¿Qué es lo que ha aprendido de estos lugares que han sido victimas de conflictos?

R.- Que hay muchos mundos dentro de este mundo y la mayoría de ellos están silenciados. Que aquí, en lo que llamamos Occidente, a veces vivimos ciegos y sordos, en una burbuja. He aprendido también que, a pesar de la injusticia, buena parte de los seres humanos se esfuerzan por mantener intactos grandes valores

P.- Creo que el titulo del libro es una frase que le dijo uno de los personajes protagonistas. ¿Que significa?

R.- Yaser Alí, uno de los protagonistas del libro, es un iraquí al que conocí en el Irak de Sadam Hussein, seguimos viéndonos durante la invasión, en Bagdad y permanecimos en contacto un tiempo hasta que desapareció: le habían arrestado. Cuando retomé contacto con él me contó que había participado en la resistencia iraquí. Su hermano fue detenido sin cargos y enviado a varias cárceles secretas, entre ella Abu Ghraib, donde fue torturado. Quise contar su historia, y le pregunté si prefería que ocultara su identidad. Se quedó pensativo y me dijo: "Como dice el refrán iraquí, el hombre mojado no teme la lluvia. Ya no tengo nada que perder. Pon mi nombre e incluso una foto". Elegí ese título, "El hombre mojado no teme la lluvia", porque como Yase,r son muchos en Oriente Medio que ya no tienen nada que perder.

P.- En primer lugar, agradecer a la autora poner voz a la población de estos países, los grandes olvidados siempre. ¿No ha percibido en sus viajes el hastío que, por lo general, se percibe en los espectros más jóvenes de la sociedad árabe sobre los contenciosos estratégico-políticos? ¿Puede ser éste el salvocunducto para un futuro más esperanzador en la región?

R.- Interesante pregunta. Sí, es cierto que una buena parte de los jóvenes se muestran apáticos ante la política. Una refugiada palestina en Líbano de la que hablo en el libro me dice siempre que para qué va a preocuparse, si no tiene derechos básicos. Hay que tener en cuenta que buena parte de los países de la región están gobernados por regímenes corruptos o seudo dictatoriales, aliados de las potencias occidentales que desde finales del siglo XIX controlan los hilos de la región. Pero también hay sectores de la juventud muy activos. En Egipto hay movimientos muy interesantes que buscan la libertad y que se han manifestado exigiendo sueldos dignos. Y En Palestina los jóvenes trabajan por conseguir derechos básicos.

P.- Compre ayer el libro y he leido de un tirón unas 70 paginas. Me ha prendido. Especialmente una cosa: el que a través de la historia concreta de unos personajes singulares se penetra en la historia colectiva de esa "zona caliente". Son seres concretos, pero son mucho mas. Esto, ¿es algo que has buscado deliberadamente?.

R.- Sí. Creo que estamos en una época en la que estamos saturados de información, pero eso no significa que estemos bien informados. Creo que es importante contextualizar, profundizar, explicar, insertar las historias en la Historia. Como decía el maestro Kapuscinski, a través de las pequeñas historias es como se comprende la Historia. A veces los periodistas solo disponemos de microespacios para contar lo que vemos, y nos dejamos fuera buena parte de la información. Por eso quise escribir este libro, para contar historias e insertarlas en la Historia, el mejor modo de obtener claves para comprender.

P.- Me ha conmovido la historia de la joven iraquí que por temor a ser violada pensaba en la posibilidad de suicidarse con un alfiler. ¿Como consigues que te cuenten cosas asi?

R.- Sin prisa. Teniendo tiempo, un lujo del que desgraciadamente los periodistas no podemos disfrutar a menudo. Por eso, suelo viajar a la región por mi cuenta, además de hacerlo cuando me envían las empresas informativas. Esa mujer, Minal, y su madre, Yamila -una de las mujeres que estuvieron presas en Abu Ghraib- fueron arrestadas por tropas estadounidenses y torturadas.

P.- Hola Olga. Por lo que he podido leer (las primeras páginas), veo que escribes para lectores de occidente. ¿Crees que seremos capaz de comprende lo que alli se vive? ¿Y los de allí, estarán conformes con lo que has escrito, o discreparían?

R.- Escribo para todo tipo de lectores. He querido acercarme a personas de Oriente Medio, ponerles nombre y apellidos, darle voz. Hay un verso de Lorca que dice que "debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre". Pues bien, debajo de los grandes titulares y de las estadísticas hay gente, con vidas como las nuestras, pero son los Otros, los que no disponen de un altavoz diario para poder contar y denunciar lo que les ocurre. Y por eso el periodismo debe prestarles atención. Más que a nadie. En cuanto a tu segunda pregunta: Varios personajes de este libro han leído lo que he escrito de ellos y están conformes y deseosos de que la gente se preocupe por lo que les ocurre.

P.- Felicidades por el libro. ¿Cómo ve usted la relación entre democracia y mundo musulmán? ¿Lo que está pasando en Irán sirve de ejemplo?

R.- No es incompatible la democracia con el mundo musulmán ni mucho menos (ni con el mundo árabe, parte de la población de Oriente Medio no es musulmana). Sí que creo que para que los países de la región puedan perfilar nuevas iniciativas políticas, apostar por la democracia y llevar a cabo una puesta al día del Islam, necesitan librarse antes del intervencionismo y paternalismo occidentales. En varios países de la zona hubo iniciativas democráticas importantes a lo largo del siglo XX, y fueron abortadas por potencias occidentales que prefieren otro tipo de gobiernos manejables. El caso de Irán es muy ilustrativo: la democracia de Mossadeq, que desplazó al Sha y nacionalizó el petróleo hasta entonces controlado por los británicos fue abortada por la CIA

P.- Cuando cubrías el conflicto de Irak, viviste un momento durisimo como el del ataque al hotel donde residiais los periodistas, que acabó con la vida de Couso. Pasado el tiempo ¿cómo recuerdas esos momentos?

R.- Es un episodio que siempre está presente en todos lo que estuvimos allí. Por decirlo de alguna manera, yo volví a nacer aquél día, porque justo estaba saliendo del balcón para contestar el teléfono cuando se produjo el ataque. De hecho tuve una lesión en el oído izquierdo. Fue un ataque a la libertad de prensa, a la información. Seguimos pidiendo investigación y justicia. El juez Pedraz ha vuelto a procesar recientemente a los tres militares estadounidenses presuntamente responsables. Todos asumimos que nos pueda alcanzar una bala en un fuego cruzado o que nos caiga una bomba en la calle, o que nos secueste una milicia. Pero no que nos bombardee "fuego amigo" cuando estamos en un lugar protegido por la ley internacional. Eso sí, al menos nosotros tenemos oportunidad de acudir a los tribunales. En Irak hay cientos de miles de personas desasistidas. Y cinco millones de desplazados que han perdido todo.

P.- ¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido de todas las personas que ha entrevistado?

R.- Hola Chus. Muchas de las personas que aparecen en "El hombre mojado no teme la lluvia" son gente a la que conozco hace ya unos años y con la que coincido cada vez que viajo a la zona. Con algunos he vidido capítulos de su vida y me llama siempre la atención la capacidad del ser humano para aguantar situaciones límite sin corromperse. Cuando estoy con ellos pienso siempre que el mundo es absurdo, que algo va muy mal. Sus vidas son un ejemplo claro de cómo la tierra, el poder y los beneficios económicos están por encima de los propios seres humanos. Son víctimas y doblemente víctimas, no solo sufren la violencia, la opresión y el abuso, sino que además son silenciadas porque son la constatación de que nada es como debería.

P.- Hola Olga. ¿Cómo vive una mujer de occidente en esos países? ¿Te has sentido discriminada en algun momento? ¿Has tenido algun problema? ¿Alguna anecdota?

R.- Hola Javier. En líneas generales me siento respetada, soy una mujer occidental y se asume que soy diferente a buena parte de las mujeres de allí. Depende de los países. Afganistán es duro, por ejemplo. Pero allí ser mujer también tiene sus ventajas, resulta mucho más fácil acceder a las mujeres afganas, que tienen prohibido a menudo hablar con hombres extraños. Recuerdo que en Irak una vez, cuando estaba a punto de comenzar la invasión, un funcionario iraquí nos dijo a otra periodista y a mí: "Es hora de que os vayais donde tenéis que estar: en vuestra casa con vuestra madre". Nos entró una risa tremenda. También esos días hubo varios periodistas que me dijeron que Irak no iba a ser un lugar adecuado para alguien como yo, mujer y encima joven. Como leí que dijo una vez una corresponsal estadounidense que estuvo en Vietnam: "¿Que qué es esto de ser mujer y estar en una guerra? Pues no sé contestarte, porque no puedo comparar: nunca he sido hombre".

P.- Hola Olga. Enhorabuena por tu trabajo. Qué merito tiene! ¿Se puede volver a llevar una "vida normal" después de haber visto todo esto?

R.- Sí, aunque a mí a veces me resulta complicado el periodo de readaptación. En buena parte del mundo la gente muere a causa de las armas que nosotros fabricamos, o padece hambre a causa de las desigualdades que fomentamos en beneficio propio. Por eso me obsesiona huir de la uniformidad de los mensajes, buscar otras voces. Me da la impresión de que vivimos un momento un tanto "orwelliano": vemos todo a través de uno, dos o tres grandes ojos, no más. Esos ojos son las grandes agencias de noticias internacionales, que son capaces de suministrar información a todos los medios de comunicación del mundo. Éstos, como ya tienen a las agencias, prescinden de sus propios ojos, es decir, optan por no enviar a periodistas a los lugares de las noticias, porque eso cuesta dinero. De este modo se produce una peligrosa uniformidad informativa. En definitiva, cualquiera que tenga algo de conciencia social no puede llevar una "vida normal" aquí.

P.- ¿Por qué llama insurgencia o resisitencia iraqui a los que han puesto bombas contra la población civil de ese país? La mayoría de los atentados no han ido dirigidos a los soldados americanos, sino contra ciudadadanos indefensos.

R.- Hay grupos armados muy diferentes. Algunos son terroristas, efectivamente, atacan a civiles, matan de manera indiscriminada. Pero hay otros grupos cuyo objetivo es liberar a su país de las tropas ocupantes. Lo cuento en el libro: explico toda la diversidad de grupos: las milicias paramilitares chiíes, los grupos cercanos a Al Qaeda, los mercenarios occidentales, las fuerzas suníes llamadas brigadas del Despertar, que han sido armadas por los estadounidenses y que por cierto, hasta hace poco luchaban contra las tropas extranjeras. Es decir, los estadounidenses se han aliado con sectores de la resistencia iraquí - a los que pagan dólares y entregan armas- con el objetivo de terminar con los grupos cercanos a Al Qaeda. Es una estrategia muy habitual de las potencias coloniales: primero se alían con unos, luego con otros. Es una bomba de relojería, porque entregan armas a unos y a otros, a veces con el objetivo de debilitar a ambos...

P.- Los medios de comunicación casi siempre se olvidan de los dramas de que dejan atras las guerras, en todo caso se limitan a dar cifras de los campos de refugiados. ¿Por qué crees que estas historias dejan de interesar a los medios de comunicación y su seguimiento concluye tan pornto?

R.- Porque la información se está convirtiendo en mera mercancía. No se debería olvidar que es uno de los pilares básicos de las sociedades libres y democráticas. No se puede maltratar. Cuando ocurren dramas que nos golpean directamente nos echamos las manos a la cabeza preguntándonos por qué y cómo ha ocurrido. Nos sorprenden repentinamente y desconocemos el origen de tantas cosas... Por ejemplo, apenas se informa de los ataques contra civiles que Estados Unidos lanza en Pakistán, Siria o Afganistán. De Gaza no hemos olvidado de nuevo, no hay espacio para la franja.

P.- Hola Olga. No he leído tu libro, pero prometo hacerlo. Me alegro de que todo te vaya bien. ¿Cuál es tu próximo proyecto? Un abrazo

R.- Hola Victoria. gracias. Mi próximo proyecto: ocuparme de mi niña, que acaba de nacer. Y luego, seguir luchando por ejercer el Periodismo.


Entrevistado por El País

El 15 de Junio de 2009


¿Qué queda en los países en guerra tras las cámaras y los flashes? La periodista Olga Rodríguez ha recorrido Irak, Israel, Palestina, Líbano, Siria, Egipto y Afganistán para dar voz a los protagonistas de estos lugares, hombres y mujeres cuyas biografías explican la situación en el lugar más conflictivo del planeta. Fruto de su trabajo es El hombre mojado no teme la lluvia (Ed. Debate) sobre el que la autora ha charlado con los lectores. Lee las primeras páginas de El hombre mojado no teme la lluvia



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