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Entrevista a José María Guelbenzu el día 18 de Septiembre de 2001

Pregunta.- ¿Por qué ha tardado tanto en escribir este libro si era su sueño de adolescencia?

Respuesta.- Porque no encontraba la manera de escribir en España una novela de ambiente casi anglosajón.

P.- ¿Cuáles son sus hábitos de escritura?

R.- Normalmente, suelo tomar notas en un cuaderno de tapa de hule, si es posible, pero son notas sueltas. Cuando me he hartado de tomar notas, estoy tan obsesionado por empezar a escribir que me siento delante del ordenador y ahí comienza la novela propiamente dicha.

P.- que opina uste de la utilizacion de negros para escribir libros? Personalmente yo soy partidario de la maquina de escribir de toda la vida.

R.- Yo opino que utilizar un negro para escribir es un completo absurdo. Si uno es un escritor de vocación lo único que importa en esta vida, o lo que más, es escribir.

P.- ¿Cuándo vas a volver a Fuenlabrada, a deleitarnos con uno de tus cafés literarios que ya hiciste allí?

R.- Tengo un recuerdo estupendo de aquella sesión en un pub de Fuenlabrada, y volveré en cuanto me lo pidan.

P.- Es usted un especialista en Literatura norteamericana, ¿y en cine?, Aconséjeme un par de peliculas imprescindibles.

R.- Fui un especialista en cine americano hasta que la industria de Hollywood se decidió a vivir del remake. Dos películas imprescindibles, entre otras muchas, serían El cuarto mandamiento, de Orson Welles, y Terciopelo azul, de David Lynch, por trazar un arco amplio.

P.- ¿Por qué casi siempre tus historias ocurren en Cantabria?

R.- Porque la costa cantábrica, no sólo Cantabria, es para mí el paisaje feliz, porque es el paisaje de los veranos de infancia y adolescencia. El que ha visto ese color verde y cómo cambian sus matices según cambia la luz del día, no lo olvida nunca. Y, si es escritor, sabe lo extraordinariamente útil que es ser acompañado por un paisaje como éste.

P.- ¿Hay que acosar a los lectores? ¿Y a los escritores?

R.- Siempre he sido partidario de agarrar a los lectores por las solapas y zarandearlos un poco. En esta ocasión no ha sido así porque me he atenido a las reglas convencionales de la novela policiaca, pero me he permitido apretarle las clavijas al lector para que sienta una cierta simpatía o, al menos, conexión, con el asesino. En cuanto a los escritores, hay que exigirles al máximo para que no nos durmamos en los laureles.

P.- No te parece que nuestra generación sigue sin cuajar del todo?

R.- Pues mal camino llevamos entonces. Pero esto de cuajar no nos pertenece a nosotros, pertenece a la posteridad. Lo nuestro es cumplir, quizá, como decía aquel poeta: "Si no cumplió grandes obras, murió por acometerlas".

P.- ¿Cómo se escribe una novela?

R.- De eso es de lo que yo quisiera estar seguro. En mi caso, todo suele comenzar con una idea (por ejemplo, que el amor no se consigue sin sufrimiento) y la novela la puedo empezar a mover cuando acude una imagen que convierte esa idea en algo parecido a una idea poética. La tal idea poética actúa como un imán y empieza a recoger limaduras, cuando éstas la cubren, y toman una forma, se puede decir que ya tengo el cuerpo de la novela.

P.- No he leido nada suyo. ¿Por dónde puedo empezar?

R.- Si quiere una puerta de entrada asequible al mundo en que se mueven mis novelas, le aconsejaría esta última, "No acosen al asesino". Si quiere empezar por lo más duro, tengo otra novela con asesino, que se titula "La mirada" y que de un modo muy distinto trata del papel que juega el azar en la muerte de una persona, y cómo se vive ese azar cuando te das cuenta de que te saca de la vida y de la sociedad para siempre. El azar es decisivo en las dos novelas.

P.- ¿Cuál es su libro de cabecera?

R.- Depende de la temporada. En estos últimos meses, ha sido "La educación de Henry Adams" (Alba Editorial), un libro maravilloso sobre el alma de los Estados Unidos en el siglo XIX. Y en cuanto termine de acompañar a esta última novela en su salida, el libro de cabecera va a ser durante "varios meses", por su extensión, las "Memorias de ultratumba", de Chateaubriand.

P.- Buenas tardes ¿Cómo hace un escritor para abstraerse de este momento de tensión mundial y centrarse en cosas tan finitas como la vida individual y los quehaceres mundanos?

R.- La novela siempre ha tratado, incluso la que es un fresco histórico, de la vida individual y de los placeres mundanos, porque ahí busca la esencia de las cosas, que es la que nos puede ayudar a entender momentos como éste. Dicho lo cual, yo estaría realmente transtornado yendo de la realidad a la ficción, y de la ficción a la realidad.

P.- ¿Se considera mejor escritor o crítico?

R.- Yo soy escritor, siempre he sido escritor y moriré siendo escritor. El ser editor o ser reseñista (que no crítico), forma parte del mantenimiento de uno mismo y de su familia. Por lo menos hasta que mis lectores me permitan vivir sólo de los libros.

P.- Cree su editorial que alguien va a comprar su libro, cuando con el mismo dinero te puedes enroscar 4 cubatas?

R.- Yo creo que la inversión es extraordinariamente favorable al libro, porque te lo puedes beber tú, se lo pueden beber tus amigos, tu familia, etc., y te dura toda la vida. Los cuatro cubanas se van adentro antes de que te enteres y no dejan más rastro que la resaca.

P.- ¿Qué te ha parecido la crítica de Rafael Conte? (No la comparto)

R.- Tengo por costumbre no comentar en público las críticas recibidas, tanto las favorables como las desfavorables.

P.- ¿Servirá de algo este acoso al asesino Bin Laden? Creo q la guerra es inminente

R.- Mi problema es que no sé de qué guerra se trata. No consigo concebirla, pero lo de Bin Laden no es un acoso sino, como ya ha dicho Bush, una orden de busca y captura, vivo o muerto. Lo único que puede servir es un verdadero espíritu democrático, es decir, de respeto a los demás, ante todo, a la hora de castigar una agresión incalificable.

P.- Una de actualidad : mójese. Cómo debería responder la sociedad occidental a los últimos ataques en EEUU?

R.- Creando una verdadera y efectiva policía antiterrorista, lo suficientemente compleja como para empezar a erradicar algo que amenaza desde hace tiempo con alejarse definitivamente de las ideas, personas y sociedades a las que pretende defender. En cuanto a si ha de haber un ataque, una acción de guerra, una agresión, creo que sí, que hay que defenderse cuando a uno se le meten en casa por las malas. Pero que no se puede perder la cabeza ni se puede verter sangre inocente.

P.- ¿Le gustaria ver alguno de sus libros en la gran pantalla?

R.- Creo que sinceramente que es imposible pasarlos a la gran pantalla, salvo que sufriesen un cambio radical, y en ese caso dejarían de ser "mis" libros. Mi literatura navega por el interior de las personas, y en el cine predomina la exterioridad, lo cual no es ni mejor ni peor, sino simplemente diferente.

P.- ¿Tiene aún miedo a la página en blanco?

R.- Nunca he tenido miedo a la página en blanco, a lo que sí tengo miedo siempre es a quedarme demasiado lejos de mis intenciones. Cuando uno concibe una novela sueña con la perfección; el mero hecho de escribirla ya es una forma de imperfección donde se goza y se sufre por igual, sabiendo que nunca alcanzarás lo que deseas.

P.- ¿Escribe pensando en el lector?

R.- No. Escribo pensando en la necesidad de decir lo que quiero decir y en la mejor manera de decirlo, y escribo también buscando la satisfacción de un trabajo duro y bien hecho. Ahora bien, es imposible negar la existencia del lector. Lo que yo creo es que la relación se da entre el lector y la obra, una vez que el autor la ha abandonado definitivamente. Una obra sólo vive cada vez que el lector abre el libro.

P.- ¿Nunca le ha dado por la poesía?

R.- Creo que hasta los 22 años escribí unos 1.500 poemas, que he tratado de destruir aunque alguno quedó por ahí publicado. Es decir, que me costó 1.500 poemas descubrir que no me había llamado Dios por ese camino, como suele decirse. Quizá piense que soy o muy corto o muy obcecado, o las dos cosas, pero es que yo tengo la poesía por la expresión suprema del arte literario y sospecho que me dolía mucho aceptar la realidad.

P.- ¿Escribiría una novela de encargo?

R.- Jamás, ni siquiera por dinero, salvo que mi familia _no yo_ estuviera pasando hambre. No concibo en un escritor de vocación un uso funcional de la literatura de ese calibre.

P.- Mójese y digame un par de autores que no soporte, y si son contemporáneos mejor, y si son españoles mejor... JA JA JA

R.- Está bien, me mojaré. No soporto a Camilo José Cela ni por su escritura posterior a "Mrs. Caldwell" ni por su megalomanía cazurra. Y no soporto _vamos a descender generacionalmente_ la cursilería de la prosa de Juan Manuel de Prada.

P.- ¿Qué opina de que "la realidad supera ampliamente a la ficción"?

R.- Yo creo que realidad y la ficción no tienen nada que ver, porque la primera está regida por lo azaroso de la vida y la segunda, por un señor llamado novelista que no puede dejar absolutamente nada al azar para contar su historia. La confrontación entre ambos términos tal como usted la plantea me recuerda a esas preguntas imposibles de la infancia: ¿Papa, quién puede más, un elefante o una ballena?

P.- Porqué cuestan tanto los libros??

R.- La respuesta es la de la pescadilla que se muerde la cola: porque no hay suficientes lectores. Pero también hay que exigirle una responsabilidad muy seria a la industria editorial, a saber: que mantiene como una enfermedad endémica desde hace mucho tiempo una oferta que es siempre superior a la demanda.

P.- ¿Por qué no le gustó "El último encuentro" de Sándor Marai?

R.- Lo expliqué por largo en Revista de libros, y ahora me costaría contestar en dos líneas, pero al menos quisiera decirle que creo que toda novela contiene un movimiento de conciencia, es decir, que el personaje o los personajes, debido al conflicto dramático que los reúne, registran ese movimiento de conciencia desde la posición inicial hasta la posición final. Ese movimiento no se da en "El último encuentro", los personajes no se mueven un pelo, lo saben todo desde el principio, o lo sabemos todo desde el principio, y no hay conflicto de ninguna clase. Entonces, ¿qué interés tiene seguirlos?

P.- ¿Esta ya con una nueva novela?

R.- Estaba preparando una novela antes de escribir esta última, cuando me di cuenta de que derivaba mal y no conseguía explicarme las causas. De manera amarré en la orilla y allí se me ocurrió "No acosen al asesino". Después de escribirla me he quedado como quien dice con el armario vacío, y en cuanto he vuelto a pensar en la novela anterior lo he empezado a llenar de cosas otra vez. Tendré que tirar cerca de 100 folios pero confío en poder volver a echarme al mar con el mejor ánimo.

P.- ¿ Cree que nos encontramos en un momento crítico de la historia o por el contrario es todo un montaje de los medios de comunicación?

R.- Creo que nos encontramos en un momento extraordinariamente crítico, por la sencilla razón de que nunca habían sucedido las cosas de este modo, y porque hay un hecho que conocemos, pero que aquí se ha manifestado en toda su evidencia, y es que cuanto más complejos son los organismos, más vulnerables resultan, al menos ante lo inesperado y lo imprevisto. Me parece una lección histórica que puede modificar seriamente las relaciones entre los pueblos y las culturas. Y, desde ese punto de vista, la crisis es real como la vida misma. Los medios de comunicación de corte occidental están demonizando en exceso al Islam, pero confío en que poco a poco se imponga la cordura, porque si no sería como si al alguien que no conoce España más que por las noticias de los atentados etarras decidiera que los españoles son violentos, agresivos e intratables.

P.- Recomiéndenos una novela de autor oriental

R.- Hay un autor japonés que a mí me gusta mucho y es Junichiro Tanizaki. Sus dos obras fundamentales son "Hay quien prefiere las ortigas" y "Las hermanas Makioka". Quizá no sean fáciles de encontrar, pero merecen la pena.

P.- ¿Cuando sabe q ha terminado un libro?

R.- El libro me lo dice siempre. Hay un momento en que no admite ni un adjetivo ni una correción más, y me guste o no me guste, tengo que dejarlo, si no quiero sobrepasarlo.

P.- ¿Corrige muchas veces lo escrito antes de publicar?

R.- Sí, dos o tres veces, lo que es el cuerpo de la novela. Pero sólo empiezo a corregir cuando dispongo de ese cuerpo, de principio a fin.

P.- ¿Cómo considera q se encuentra la crítica de este pais?¿Está muy viciada?

R.- Yo creo que uno de los problemas fundamentales de la crítica en los medios masivos es que no se ha dado con el modo de interesar al público y, al mismo tiempo, mostrar el sentido y la forma de la obra de que se trate. Quizá tenga que ver con que al crítico no se le paga su independencia y su tiempo, es decir, que como la mayoría de los escritores, él tampoco puede vivir de lo suyo.

P.- ¿La última vez que fue al cine?

R.- Llevo una larga temporada viendo cine por televisión, y tengo verdadera añoranza de la sala oscura y la gente respirando alrededor. No recuerdo, por lo tanto, cuál fue la última vez que acudí al cine.


Entrevistado por El Mundo

El 18 de Septiembre de 2001

Visualiza las 3 entrevistas de José María Guelbenzu.      


José María Guelbenzu
Escritor

Después de haber publicado 10 novelas de corte intimista y reflexivo, José María Guelbenzu cumple un sueño de adolescencia al publicar No acosen al asesino, su primera novela de intriga. El escritor y crítico literario madrileño ha hablado de este relato policiaco en elmundolibro. Información sobre el libro | Crítica de la novela | Primer capítulo | Libros recomendados por Guelbenzu Compre «No acosen al asesino» por 2.660 pesetas



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