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Entrevista a Héctor Abad Faciolince el día 06 de Agosto de 2009

Pregunta.- ¿Van a ser estos gobiernos populistas e izquierdistas una constante en el futuro de América Latina? ¿Le favorecería a un país como Colombia ingresar en ese ámbito político teniendo en cuenta que Venezuela pretende liderar esta línea? ¿No es acaso hundirnos más en el subdesarrollo, que es igual a atraso?

Respuesta.- El problema no es si son izquierdistas, derechistas o populistas. Lo importante es que, sean del lado que sean, respeten las reglas que están en las constituciones. Tanto Chávez, como Morales, como Ortega (pero también Uribe, desde la derecha) están violando esas reglas. Con el uso de una democracia referendaria, se saltan las normas fundamentales, que están hechas para proteger a las minorías y a la democracia. No quisiera que Colombia entrara al club de los países que modifican la Constitución desde la izquierda. Pero tampoco me gusta que esto ocurra desde la derecha. Nos falta mucha madurez.

P.- ¿Cree que el Estado colombiano es responsable de la mala relación con los vecinos Venezuela y Ecuador? ¿Cree usted que Colombia tenga que dar explicaciones por las bases militares estadounidenses en territorio nacional? ¿Qué cree sobre el armamento venezolano incautado a la guerrilla? y ¿qué dice sobre el material encontrado en el computador de Reyes que involucra a Ecuador y Venezuela con la guerrilla?

R.- Los responsables son todos: Uribe con sus modos jesuíticos de no dar toda la información, y Chávez con sus maneras de predicador evangélico de exagerar y exacerbarlo todo con su tono de púlpito y sus hipérboles. El nacionalismo es el refugio que tienen los presidentes para distraer tensiones internas. Colombia debe dar explicaciones sobre las bases, pero no a los vecinos, sino a nosotros los colombianos, y no lo ha hecho con claridad. Es algo que no ha pasado por el Congreso, sino que lo está haciendo el Gobierno solo, en silencio. Son dos maneras muy distintas de concebir la política: Chávez a los gritos, Uribe callando.

P.- Narcotráfico, paramilitares, extremistas de izquierda y derecha, todo junto en un escenario que ahora parece que se hace mucho más amplio y con nuevos e ilustres protagonistas y un modernizado equipo de guerra. Héctor Abad, ¿quién está ganando con el avance de la confrontación y hasta qué punto podemos empezar a hablar del agite del nacionalismo en los Andes?

R.- Al parecer gana cada uno hacia adentro, pues atizar el nacionalismo les conviene a Correa, a Chávez y a Uribe. Cada país, o sus franjas más emotivas, se cierra como un puño alrededor de su líder. Esto puede ser una fiesta para los vendedores de armas. De hecho Rusia y China están felices con las compras de Venezuela (van 15 millardos de dólares). Y a los constructores de helicópteros norteamericanos tampoco les va mal con Colombia. Ganan todos por dentro: pierde la región, pierde América Latina.

P.- ¿No piensa usted que la negociación entre Bogotá y Washington es una buena opción para Colombia repecto al narcotráfico y la FARC?

R.- Lo triste es que se vayan cada año miles de millones de dólares, tanto de Estados Unidos como de Colombia, como del mundo entero, en combatir algo (las drogas) que no se quiere dejar de consumir. Es una guerra moralista, inventada por religiosos y moralistas norteamericanos, que nos desangra a todos. Claro que las bases sirven para perseguir narcos y narco-guerrilleros, pero mientras haya los niveles de consumo que hay en Estados Unidos y Europa, siempre habrá en estas tierras quienes cultiven y trafiquen. Es una guerra perdida.

P.- Héctor: esta semana escuché a Rafael Pardo (ex ministro de Defensa) argumentar muy inteligentemente que de ser cierto lo que dice el presidente Uribe, no habría que firmar este nuevo acuerdo militar con EE.UU. ya que la lucha contra el "terrorismo" (leáse insurgencia) y el narcotráfico está estipulada en numerosos acuerdos previos, entre ellos el Plan Colombia. Otro de sus argumentos para oponerse a la iniciativa, dice Pardo, es que las aeronaves que despegarían desde Colombia tienen la capacidad de monitorear todo el cono sur del continente. De esta manera sería innegable que los Estados Unidos quieren mantener bajo vigilancia a Hugo Chávez y otros gobiernos de la región. ¿Comparte ud está visión del nuevo acuerdo militar?

R.- El problema es que el Gobierno colombiano no les ha dicho a los ciudadanos cuáles son los alcances de ese acuerdo, que se firma al amparo de viejos acuerdos de cooperación humanitaria de los tiempos de Kennedy. Tendría que haber en estos nuevos acuerdos límites muy claros del accionar de los militares norteamericanos acá. Pero hasta ahora esto ha sido más bien vergonzoso. Ellos cuentan incluso con inmunidad para delitos que nada tienen que ver con la milicia. Ya hay militares norteamericanos aquí, e incluso una vez que se los acusó de violación a una joven, durante una borrachera, no se los pudo juzgar aquí. Debemos conocer esos acuerdos, y limitarlos a cosas específicas.

P.- Estimado Héctor: El plan Colombia que inicialmente se creó para combatir el narcotráfico y el terrorismo ha fracasado pues el tráfico de drogas no se ha reducido sino que ha aumentado. Entonces ¿Crees que aumentar la presencia militar estadounidense en Colombia con las bases se justifica? y ¿qué opinas de lo que dicen algunos analistas que señalan que estas bases no apuntan al narcotráfico sino hacia Venezuela y Ecuador?

R.- Creo que en tiempos de Bush la última parte de su pregunta tendría que haber sido contestada con un Sí. Creo que ahora, con Obama, la probabilidad de que Estados Unidos ataque a Venezuela o a Ecuador desde Colombia, es bastante remota. Pero por supuesto que el uso de más bases colombianas por parte del Ejército estadounidense no va a dejar tranquilos a los vecinos. A Brasil, que es mucho más moderado, no le gusta; y a Chile tampoco. No creo que sea la punta de lanza de una invasión, pero repito: ni siquiera aquí se nos han explicado las bases de ese acuerdo.

P.- Se sabe que el Presidente Uribe tiene la intención de reelegirse por segunda vez (lo que vendría a ser su tercer periodo como Presidente en caso de ganar), a pesar de que según la Constitución colombiana no lo permite, porque él siente que no ha terminado el proceso que él ha comenzado (derrotar de una vez a las FARC). ¿Cree Ud. que está haciendo lo correcto? ¿No estaría cometiendo el mismo "error" de los Sr. Chávez y el Sr. Zelaya, al querer hacer un referéndum para que se lo autorice?

R.- Uribe es el único presidente latinoamericano que está haciendo, desde la derecha, lo que muchos otros presidentes han hecho desde la izquierda. Basados en mayorías grandes o estrechas, entre el electorado, o en la rama legislativa, han modificado las constituciones en su propio beneficio. Esta es una moda nefasta, de un lado y otro, de entender la democracia. Es un nuevo tipo de democracia en la que las mayorías se convierten en tiranía. Es un fenómeno lamentable en Colombia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador....

P.- Las acusaciones contra el gobierno de Ecuador surgieron solo después de que Ecuador reclamó airadamente por la incursión colombiana a su territorio. Ahora, antes de aprobar las bases, se vuelve a atacar al Ecuador, incluyendo una estrategia mediática internacional usando supuestas pruebas sin legitimidad jurídica. ¿Cuál es su opinión sobre la forma como el gobierno colombiano ha manejado las relaciones con Ecuador? ¿Se está usando este tema como cortina de humo?

R.- Todos usan los problemas internacionales para cubrir problemas internos. Colombia, con el bombardeo a Reyes, infringió las reglas internacionales y se portó, momentáneamente, como un pequeño Israel. Pero es bastante dudoso que Ecuador no supiera de la existencia de esas bases de las Farc en su territorio. Allí hay culpas de lado y lado. En los diarios revelados por el gobierno ecuatoriano se admite, tácitamente, que sí hubo contactos muy estrechos entre las Farc y funcionarios muy altos del actual gobierno de Ecuador.

P.- ¿Usted cree que podría estar devolviéndose el "péndulo"? Analistas como Oppenheimer opinan que podría tratarse del fin del chavismo, pero a la vez, hay muchos países latinoamericanos con mandatarios caudillistas, ¿cuál cree usted que sea el panorama a corto-mediano plazo para la región?

R.- Es muy conveniente que haya un péndulo, y que se premie o se castigue en las elecciones a un gobierno. El problema es que todos estos gobiernos le están poniendo un palo al péndulo, para que no pueda pendular hacia el otro lado. Eso es lo que se hace al modificar las constituciones para reelegir al mandatario de turno que posee todo el dinero del Estado para manipular y comprar a los electores. Eso impide el sano oscilar del péndulo.

P.- Héctor: Primero que todo déjeme felicitarlo por la entereza que demuestra cada ocho días en su columna de El Espectador. Pese a los comentarios ofensivos de muchos "foristas" usted mantiene sus argumentos sin rebajarse al insulto. En segundo lugar, quiero preguntarle ¿qué opciones políticas ve para las próximas elecciones presidenciales?. ¿Algún pre candidato que le parezca interesante?

R.- Para mí es importante que una sola persona, un Salvador aparente de la patria, no se perpetúe en el poder con artimañas en el límite de la legalidad. Creo que hay muchas opciones buenas para que Colombia siga adelante. En el Centro, Sergio Fajardo, en la izquierda, Carlos Gaviria, en la derecha, Juan Manuel Santos. El problema es que este último exacerbaría aún más los problemas de la frontera y el incendio del vecindario.

P.- Muy buenas tardes, según leí en editoriales como Semana y el Espectador, evidentemente las bases militares son estratégicas para Estados Unidos, aparentemente son muchas para los fines primarios (internos) que se justifican, pero ¿qué opina usted sobre la gira de "explicaciones" que se encuentra dando el presidente Uribe ante Latinoamérica? y ¿hasta qué punto son favorables y necesarias las bases americanas en Colombia?

R.- Estados Unidos ya usa y usaba desde hace mucho bases en Colombia. Con la salida de Manta, en Ecuador, se les abren otras. Pero insisto, esto se ha hecho de espaldas a los colombianos. Son acuerdos a puertas cerradas que no conocemos y que deberíamos conocer, examinar, y que además deberían pasar por el Congreso de Colombia. El uso de las bases es conveniente para combatir a la guerrilla e incluso para interceptar narcotraficantes. Pero esta segunda guerra, como dije antes, está perdida: siempre habrá quién cultive y trafique, si sigue siendo tan buen negocio vender drogas en el primer mundo. Y en cuanto a la guerrilla, está muy debilitada. La gira de Uribe ha sido buena: al menos les explica a los otros países. Ojalá hiciera una gira en Colombia, explicándonos lo mismo a los colombianos.

P.- Las relaciones entre Venezuela y Colombia se deterioran cada vez más, y en tanto Chávez siga en el poder, su reestablecimiento parece una quimera. Esto es un problema para Colombia, en la medida en que las relaciones económicas con Venezuela penden constantemente de un hilo. Las exportaciones de Colombia a ese país ascienden a 6.000 millones de dólares, suma nada desdeñable. ¿Qué actitud puede adoptar el gobierno colombiano? ¿Está preparado el país para romper relaciones económicas con Venezuela?

R.- Los empresarios colombianos necesitan exportar a Venezuela, necesitan los dólares venezolanos para seguir produciendo. Pero también los venezolanos, que no producen todos los alimentos que consumen, necesitan los productos colombianos: carne, leche, huevos, papel higiénico, azúcar, zapatos, pantalones. El comercio entre Colombia y Venezuela es fundamental para los dos países, y no se puede reemplazar de la noche a la mañana.

P.- ¿Por qué la comunidad internacional se contenta con que haya elecciones frecuentes en Bolivia, Ecuador y Perú y no observa las continuas violaciones a la democracia, como la eliminación de las instituciones democráticas, el desprecio por los derechos humanos y la toma de todos los poderes?

R.- Sí, las elecciones no son el único elemento para juzgar la salud de una democracia. Por ejemplo la prensa libre y la libertad de expresión también son fundamentales. La nueva ley de prensa que se quiere imponer en Venezuela es una vergüenza y un atentado contra la democracia. Es gravísimo. Como también es muy grave que en Colombia haya cosas como los llamados "falsos positivos". Eso no tiene nada de democrático.

P.- ¿Cómo logramos desmarcarnos de los líos políticos para nosotros, los ciudadanos, centrarnos en lo realmente importante? Veo que los problemas son casi personales entre presidentes, mientras nosotros necesitamos, antes que nada, actuar contra la ignorancia, que es la responsable del círculo vicioso de pobreza y violencia.

R.- Hay un grave problema de incompatibilidad de caracteres entre Chávez y Uribe. No se entienden, se repelen. El predicador evangélico y el jesuita sienten una antipatía instantánea por su talante. El uno escandaloso, el otro sinuoso. Eso distrae, como dice usted, de lo importante: quisiéramos tener ciudadanos mejor educados que no caigan en la trampa del predicador, ni en la del jesuita.

P.- Considera usted que para Colombia es mas beneficioso instaurar 7 bases militares de EE.UU. en su territorio a cambio de romper no solo relaciones diplomaticas con sus vecinos, pero además importantes tratados comerciales? ¿Qué considera usted más importante?

R.- Creo que Colombia les ha dado a los estadounidenses, a cambio de nada (o de nada que sepamos los colombianos) demasiadas ventajas. Creo que la paranoia mundial contra las drogas es lo que ha propiciado esto. La raíz del problema está ahí, y ahí están todos los pretextos, sobre todo porque la guerrilla colombiana de las Farc, también está metida de pies y manos en el negocio de la cocaína. Incluso en Venezuela se benefician de este negocio. Hay un informe reciente de ex funcionarios del régimen de Chávez muy metidos, con la guerrilla, en el tráfico de drogas. Es un gran negocio.

P.- ¿Qué se puede esperar de Chávez frente a las evidencias cada vez mas comprometedoras de su vinculación con las FARC? ¿Esto va a moderar su accionar o por el contrario se hará más radical tal como viene ocurriendo dentro de Venezuela?

R.- Que el gobierno bolivariano de Venezuela tenga vínculos bastante estrechos con la guerrilla colombiana no lo demuestran los lanzacohetes suecos. Lo demuestra el aplauso de pie de toda la Asamblea venezolana cuando Chávez pidió que a las Farc no se las llamara grupo terrorista, sino luchadores bolivarianos por la libertad.

P.- ¿Considera que el gobierno colombiano ha dado un manejo transparente a la información contenida en el ordenador de Reyes y vídeo de el Mono Jojoy? ¿Cree que filtrar a los medios de comunicación tal información es lo que debe hacerse?

R.- El gobierno ha soltado esa información con gotero y con fines políticos. Creo que en ese disco duro habían información valiosa y grave, pero se la ha usado tanto, y de un modo tan amañado, que ha ido perdiendo fuerza.

P.- ¿Piensa usted que es real la posibilidad de una confrontación?

R.- Podríamos usar varios refranes para contestar a esa pregunta: Chávez que ladra no muerde, sería uno de ellos. O la constatación de que el Ejército venezolano lleva siglos sin luchar. Pero hay carrera armamentista y hay retórica cada vez más incendiaria. Podría saltar una chispa y tener, al menos, una escaramuza en la frontera. Dejo este otro refrán: tanto va el cántaro al agua, hasta que al fin se rompe.

P.- Hola Héctor, ¿hasta qué punto está el Presidente Uribe financiado por el narcotráfico (tal y como lo asegura Hugo Chávez), y en qué medida sigue teniendo apoyo de los grupos paramilitares? ¿Crees que se perpetuará en el poder modificando la Constitución a su antojo? Gracias Maestro.

R.- No creo que Uribe esté financiado por el narcotráfico. Creo que el actual gobierno colombiano persigue sincera e infructuosamente al narcotráfico. Los paramilitares, como las Farc, están metidos en negocios de narcotráfico. Y los paramilitares son aliados más o menos naturales de los terratenientes, que es el grupo y la ideología de la que proviene Uribe. Modificar la constitución legalmente parece que ya es casi imposible. Tendría que inventarse trucos ilegales a lo Zelaya para poder lograrlo, y es de esperarse que no se meta en esa aventura.

P.- Hugo Chávez critica que Colombia acuerde con EE UU en establecimiento de bases militares en su territorio. Pero él mismo no consultó a ningún vecino su acuerdo nuclear con el gobierno iraní. ¿No cree ud. que Chávez está llevando a Latinoamérica un asunto crítico del medio oriente?

R.- No es bueno que haya estadounidenses definiendo nuestra política con el vecindario. Y, por supuesto, tampoco conviene que haya rusos o iraníes. Es de esperarse que el uso de las bases colombianas sea sólo para perseguir narcos y guerrilleros. Pero uno no sabe si creer esto o no. Yo creo que a los mismos militares colombianos no los entusiasma la presencia de los estadounidenses en sus bases.

P.- En la región podemos observar que ha surgido una disyuntiva entre "regionalismo" y "soberanía". Varios presidentes sudamericanos se siente con derecho a opinar sobre asuntos internos de sus contrapartes, y, mas aún, intentan imponer una política regional sin haber realizado un previo debate. ¿Usted cree que dadas estás condiciones se debería hacer una pausa al proceso de integración y trabajar en establecer claramente la línea que distingue asuntos internos de los regionales?

R.- La integración debe empezar, como empezó en Europa, con la economía. Mientras el comercio fluya, las relaciones se hacen más firmes y necesarias. Luego viene el tránsito de los ciudadanos, que se vuelva más libre y con menos regulaciones, incluso laborales. La unidad política viene después. Con gobiernos antagonistas como los nuestros, o con gobiernos que coquetean con la subversión que padece Colombia, hablar de integración es una quimera. Y si además se ponen trabas al comercio, como hacen Ecuador y Venezuela, entonces ni siquiera hemos empezado la tarea.

P.- Si bien se conoce el problema interno que existe en Colombia con las FARC, ¿cuál puede ser la justificación de Uribe para colocar las bases norteamericanas en su país? ¿Tendría esto algún beneficio real para la región? ¿Por qué bases estadounidenses y no alianzas con las naciones fronterizas?

R.- Las justificaciones son dos: el narcotráfico y la guerrilla que trafica también con drogas. No sabemos si desde las bases el Ejército norteamericano puede patrullar también a otras naciones. Los colombianos no conocemos los alcances de esos acuerdos y eso es grave. Y aliarse con países vecinos que, de cierta manera, han apoyado a las guerrillas que combaten al Estado colombiano, parece impensable en este momento.

P.- ¿Por qué la OEA (o J.M. Insulza) no han actuado con más severidad en la investigación de este caso y en el caso Honduras? Alguien dijo que era por los votos "bolivarianos" en su próxima candidatura, pero ¿acaso no pierde con ello los votos "no-bolivarianos"?

R.- La OEA, como la ONU, son instituciones sin dientes. Son instituciones más retóricas que reales. Desgraciadamente.

P.- Apreciado Héctor. Quizá me desvío de la cuestión del foro, pero tuve la necesidad de escribirte para agradecer ese enorme tesoro que nos regalaste en forma de libro "El Olvido que seremos". Lo leí en un café y tuve que dejar de hacerlo por pudor, se me anegaban los ojos de lágrimas, y lo continúe en la soledad de mi habitación Serían pocos los adjetivos superlativos para describirlo. Gracias, Héctor. Para cuándo tu próximo libro?. Nunca serás olvido. Un abrazo.

R.- Gracias. Pienso que a finales de este año habrá otro libro. Hablará de algo parecido al olvido. Su título: Traiciones de la memoria.

P.- ¿Usted piensa que la Unión Suramericana puede ser viable en un corto plazo? ¿Qué hace falta para que se consolide? Muchas gracias. Mi opinión es que el cortoplazismo de algunos dirigentes es el mayor impedimento.

R.- A Europa le tomó unos mil quinientos años. Nosotros llevamos apenas 500. Soy optimista, creo que nos tardaremos la mitad del tiempo de Europa. ¿Le parece bien el año 2650?


Entrevistado por El País

El 06 de Agosto de 2009


Los supuestos vínculos de las FARC con Ecuador, la negociación entre Bogotá y Washington para ceder territorio colombiano a tropas estadounidenses y el descubrimiento de lanzacohetes del Ejército de Venezuela en manos de la guerrilla colombiana han ido abriendo brechas entre Ecuador, Colombia y Venezuela. El escritor y periodista colombiano Héctor Abad Faciolince ha charlado con los lectores sobre la situación política en la región andina. Abad Faciolince ha sido columnista de las revistas Semana, Cromos, Cambio y El Malpensante. También colabora con los periódicos El Espectador, de Colombia y El Nacional, de Venezuela.



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