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Entrevista a Andrés Neuman el día 02 de Febrero de 2004

Pregunta.- ¿Que novela le ha causado mas admiracion de todas las que ha leido?, ¿y de cual ha aprendido mas, a cualquier nivel literario y personal?. GRacias.

Respuesta.- Es difícil, o incómodo, escoger entre amores. Quizá recuerdo con intensidad cuando, de adolescente, leí "El proceso", de Kafka y tuve la sensación de que los argumentos, en narrativa, son algo muy distinto de la cinematografía. También me conmovió, por mojarnos con algún autor reciente, una hermosa novela de Ian McEwan: "Niños en el tiempo". Se trata de un libro acerca de la infancia, pero no de los niños, sino de todas las infancias por las que uno va pasando a lo largo de su vida, desde la del nacimiento hasta la de la vejez. Maneras de ser niño. No se la pierda.

P.- Buenas tardes, no leí nada suyo, por favor recomiéndeme algún libro suyo, de poesía o novela. Gracias. Un abrazo

R.- Me da cierto pudor sugerir un libro propio, a lo mejor haría bien en no leerme y seguir imaginándose los libros... Pero en fin, como acabo de decidir que tutearé a los internautas, cojo un poco de osadía y elijo uno por género: "El tobogán", entre los libros de poemas, y "Una vez Argentina", entre las novelas. Espero que no me lo reproches demasiado. Espero noticias.

P.- Hola, Andrés. ¿Eres disciplinado escribiendo o más bien te dejas llevar por raptos de inspiración que en tu caso suponemos frecuentísimos?¿Te cuesta trabajo escribir o eres dueño de una envidiable facilidad?¿En qué consiste el talento?¿Crees que está vinculado a la inteligencia o no necesariamente? Un saludo y felicidades por tu obra.

R.- Caramba, cuánta curiosidad y qué poco tiempo tenemos... A ver. La disciplina la asocio sobre todo con un género: la novela. Creo que para escribir una novela es necesario combinar el entusiasmo con la rutina (de trabajo). A la poesía, en cambio, no se la puede llamar. Viene cuando le parece, y se manifiesta a través de alguna conmoción, un impacto sensorial, un estado de ánimo desde el que parte el texto. No creo que pueda premeditarse demasiado, al menos no si uno cree en la poesía como forma de intuición. ¿Si me cuesta trabajo escribir? La verdad es que no; lo que me da terribles dolores de cabeza, dolores necesarios, es corregir. Ahí reside, creo, el talento decisivo: saber releerse. ¿El talento está vinculado a la inteligencia? Para desánimo de los racionalistas, creo que no.

P.- ¿Qué fue lo primero que pensó cuando terminó de escribir su novela "Una vez Argentina"?

R.- Algo así como: Gracias. Sobre todo, gratitud, no sé a qué, quizás a la palabra, a sus regalos. Luego pensé algo así como: Vete a saber, ahora, adónde está la patria. Y por último: Me voy corriendo a un bar.

P.- ¿Qué significa Vila Matas en su trayectoria literaria?

R.- Bueno, como lector, una voz, o una lógica, insobornable. Vila-Matas lleva veinte años escribiendo su propia literatura, la que a él le interesa, independientemente de cuántos lo escuchasen. Al ver cómo ahora le van tan bien las cosas, pienso que se lo merece y sobre todo en cómo, a veces, la tenacidad o la convicción en una estética termina imponiéndose por sí misma. Así que significa un ejemplo a seguir en cuanto a su independencia. También, leyéndolo, uno aprende lo relativos que son los géneros. Quizá mi libro predilecto de él sea uno de cuentos o de lo que sea, titulado "Suicidios ejemplares".

P.- A cuantos amigos has dejado atras por llegar a ser escritor?

R.- Es que tengo la sensación contraria: la escritura atrae afectos (también reproches, envidias o rencores, claro). Pero yo me quedo con el legado de amor, de conexión con los otros, que te da la escritura. Quiero creer que alguien que conversa con sus personajes durante años, llega un momento en que comprende un poco mejor a los demás. Por lo demás, no concuerdo mucho con la idea de "llegar a ser" escritor. Eso es un enfoque de carrera, que tiene que ver con lo mercantil o lo mediático; no es que eso no importe, sino que detrás o mucho antes de eso está la vocación, un deber con uno mismo o una voz interior. Y a esa voz hay que escucharla para estar en paz. Y estando en paz, insisto, se puede ser más feliz. O menos infeliz. En eso creo.

P.- ¿Cual es el motivo ultimo de escribir esta novela?. Entretener, mover a la reflexion ... Gracias .

R.- Creo que esta novela, supongo que te refieres a la última, "Una vez Argentina", me permitió tener una charla con fantasmas. Eloy Tizón dijo algo en Madrid que me gustaría que fuese cierto: es un libro escrito para conmover a los muertos. A mis muertos. Y para agradecerles a los vivos su memoria. Me imagino que eso no está reñido con llegar a los lectores, incluyendo el entretenimiento y también la reflexión. Tampoco veo contradicción entre ambas cosas: a mí, como lector, me entretiene que me hagan pensar. Gracias a ti.

P.- Hay algún esforzado ganador de premios literarios de relumbre que honestamente crea en su limpieza? un abrazo. Petri.

R.- Me imagino que pocos, Petri, pocos. Todo premio tiene algo de acuerdo entre intereses literarios e intereses editoriales. El lo niegue, me temo que está haciéndose el distraído. Otra cosa es que hay algunos premios netamente mercantiles, y otros que avalan editoriales serias y de ambición literaria. Supongo que estaremos de acuerdo en que el Herralde y Anagrama no son un mal ejemplo de este segundo caso.

P.- Con diversas variantes, el arranque de su novela me recuerda el de "Respiración artificial" de Ricardo Piglia; ambos apelan al ejercicio de la memoria y a la presencia de antiguos parientes. Sin embargo, la obra de Ud. parece encaminarse más bien hacia el recuerdo personal con preferencia a la ficción desnuda. ¿Es esto un propósito deliberado en relación con su manera de concebir el arte de la novela? ¿Cree que ésta debe alimentarse de la experiencia antes que de la pura ficción?

R.- "Respiración artificial" es una novela fascinante, hermética y compleja. Ojalá hubiera algo de ella en la mía. No sé muy bien qué es una ficción desnuda, quiero decir que toda invención esconde una intención de penetrar o desvelar la realidad. En el caso de mi libro, yo intentaba que mis ancestros fueran más o menos representativos de la ciudadanía argentina o al menos de una parte, una gente que va reflejando en clave íntima el devenir histórico de un país. Como si pusiéramos dos espejos, uno cóncavo y otro convexo, uno enfrente del otro. Sobre la relación entre experiencia y ficción, no se me ocurre respuesta mejor que la que dio Wallace Stevens, que decía que en un escritor la experiencia es más ancha que la realidad. Eso significa que la literatura, el arte en general, amplía nuestra vida: lo que leemos, lo que nos cuenta, lo que recordamos, lo que imaginamos, todo se suma y se suelda en la conciencia. Eso vale también para los lectores. La ficción enseña a vivir, pero es evidente que la vida enseña a leer. ¿No?

P.- No he leído nada tuyo todavía (lo haré con esta última novela) y mi pregunta es ¿Consideras que la única forma de hacerse leer en este país,(y poder vivir de esto) para un escritor joven es acudir a los premios literarios? Un saludo y felicidades.

R.- No es la única, pero sí es una forma cómoda (si tienes suerte). Cómoda porque la publicación del libro no se demora mucho y, si el premio goza de alguna credibilidad, a priori se le dispensa algo de atención. Pero cuidado: una vez que alguien abre un libro, alguien que sabe leer, el libro se queda solo ante esos ojos. Y, si el resultado es malo, el premio puede incluso llegara volverse contra él. Por eso yo diría que lo más importante, mucho más que los premios, es buscar una buena editorial, alguna que conecte con la costumbre de los lectores literarios. ¿Cómo se hace eso? Bueno, yo empecé, simplemente, mandando mis libros a las editoriales que me gustaban: Anagrama, Pre-Textos, Hiperión... A veces te harán caso, y otra no. Pero merece la pena intentarlo.

P.- ¿Que matiz resaltaría de su obra que le diferencia de los demas escritores?

R.- No soy quién para declararme diferente al resto, ésa es una costumbre de mal gusto que usan mucho los autores españoles. Algo así como: en este país todo es un desastre, menos yo, por supuesto. ¿Podrías hacer otra pregunta? Te lo agradecería mucho. No es por mala voluntad, sino por principios. Muchas gracias.

P.- Felicidades por quedar finalista del Herralde. ¿Has leído la obra ganadora de Alan Pauls? ¿La recomiendas?

R.- Gracias. Sí, he leído la novela de Pauls y me parece un escritor potente, minucioso e inteligente. Creo que, en algún momento de la lectura, puede tenerse la sensación de que el relato se alarga o se repite. Pero en mi opinión merece la pena descubrirlo. Es una novela más para los partidarios de la reflexión lenta y el desarrollo pausado, que para los amantes del fogonazo, la brevedad o la concreción. En cualquier caso, ya digo, es trata de un escritor indiscutible.

P.- Hola. Felicidades por "Una vez Argentina". La acabé antes de ayer. Lo que no cuentas en la novela es el motivo por el que tus padres y tú os vinisteis a España...

R.- Bueno, el motivo general está insinuado: el clima político, la decepción del triunfo de Menem (¡ay, qué desdichada intuición tuvieron mis padres con él!) y lo que yo llamo el cansancio de Godot. Es decir, parte de mi familia tuvo que exiliarse por las persecuciones de la dictadura, pero mis padres pudieron quedarse y aguantar soñando con una democracia. Y cuando Godot llega y resulta tener la cara de Menem... ¿qué ponerse a esperar? Ahora bien, lo que es verdad que no menciono es el motivo para elegir España y Granada en concreto. Bien, mi madre es violinista y consiguió un puesto en tres orquestas, Málaga, Valencia y Granada. Esta última fue la elegida, y de momento no me quejo...

P.- Perdone, no he leído nada suyo; sin embargo me gustaría hacerle una pregunta. ¿De dónde cree que viene la autenticidad de un escritor? ¿Usted elige los temas de una novela, o sin embargo se le imponen desde dentro? Un saludo y espero que le vaya bien

R.- Creo que los temas se imponen por sí mismos, pero luego uno tiene que convencerlos de que se queden dentro, y ahí ya funciona la determinación, la tenacidad, el trabajo. Eso sí: yo jamás escribiría sobre algo que no me conmueva o no me modifique como persona. Pero lo maravilloso de la literatura es que hasta la historia de una jirafa y un astronauta puede acabar enseñándonos algo acerca de nuestra familia.

P.- Digamos que te descubrí en "los nuevos de Alfaguara". ¿Has cambiado mucho desde entonces? ¿Se arrepiente un escritor de lo ya escrito?

R.- ¡Uff, imagínate, tenía entonces unos 17 años! ¿Si he cambiado? Espero que sí. Desconfío de la gente que se jacta de no haber cambiado, como si la coherencia pasase por la inmovilidad. Espero haber aprendido muchas cosas como persona y como escritor. ¿Me arrepiento de lo escrito? De muchísimas páginas. Pero ésas, en general, tuve la buena idea de tirarlas. Aunque publico bastante, he tirado otro tanto... De los libros publicados desde el primero de todos, "Métodos de la noche", creo que no me retractaría de ninguno. Pueden gustarme más o menos, pero no los suprimiría enteros. Creo que uno debe aceptar su pasado, incluyendo los posibles deslices. Lo contrario sería como reescribir la historia según sus intereses.

P.- Hola, Andrés. Juegos, haikus, espejismo: que te gusta más?

R.- Hola, Desconocid@. Me gusta que, al jugar muy en serio, los espejismos se vuelvan reales y nuestras realidades, espejismos. ¿Qué sería el haiku? Un espejismo breve y reverberante. Upss, casi me ha salido un juego de palabras...

P.- Tras leer tu novela, unas preguntillas: ¿hasta qué punto crees que la infancia nos determina?, ¿y nuestra familia?, ¿y nuestros antepasados lejanos?

R.- AVISO PARA NAVEGANTES: LA PREGUNTA 178278 NO PUEDO RESPONDERLA, ASÍ QUE INCLUYO AQUÍ LA CONTESTACIÓN CORRESPONDIENTE, Y LUEGO PONGO LA RESPUESTA A LA PREGUNTA 17829NEUMAN. 178278: Te lo agradezco de corazón. Leer viene a ser eso, ¿no?, descubrimiento. Algunos nombres que me han hecho descubrirme un poco más: Kenzaburo Oé, el ya mencionado McEwan, Flannery O Connor (¿cuándo vamos a reivindicarla?), la maravillosa Carson McCullers, el poeta Wilhelm Müller (al que tuve el honor de traducir y descubrir por dentro), el cuentista argentino Marco Denevi y, ya que hablábamos de haikus, Issa Kobayashi. Te recomiendo los haikus que acaba de editar Pre-Textos, o los que ya estaban en Hiperión. De los más conocidos, a mí el traductor de haikus que más me convence es Antonio Cabezas. En fin, podríamos seguir, pero hay gente esperando. Otro día seguimos descubriéndonos. Un abrazo. RESPUESTA A 178296: Creo que la infancia determina en cierto modo nuestro imaginario. Mishima dijo alguna vez que la patria es la infancia. Puede ser, pero además ese niño imaginario o simbólico se va modificando, de manera que toda la vida uno vive revisitando la infancia desde otros lugares. Es importante, pero no creo que determine en un sentido inamovible. ¿Nuestros antepasados? No lo sé, en mi caso fue una investigación más emocional o metafórica que otra cosa.

P.- ¿Disfrutas más escribiendo novela o cuento?

R.- Perdón por las tardanzas, pero este cacharro se había colgado... Disfruto de la convivencia de géneros, precisamente. Es decir, me gusta que los cuentos me enseñen a comprimirme, a no aburrir al lector con parrafadas, y que la novela me enseñe a analizar en profundidad a los personajes. A veces uno tiene ganas de tirarse en paracaídas, y escribe un cuento. Otras veces uno se siente más piloto de aerolíneas, y se atreve con una novela.

P.- enhorabuena por sus cuentos, creo que son de los mejores que andan por el mercado ahora, ¿para cuándo el siguiente libro?

R.- Caramba, muchas gracias, no sé qué decir. La verdad es que tengo un libro de cuentos bastante avanzado, me imagino que estaré este año terminándolo y corrigiéndolo y luego le daré la terrible noticia a mi editor. Así que me imagino que de aquí a un par de años ese libro de cuentos estará en la calle, paseando, a ver si se encuentra contigo.

P.- ¿que piensa de todos los consursos de narrative breve que existen hoy en dia en España? ¿participaria en alguno de microrrelatos?

R.- No tengo una opinión demasiado formada sobre los concursos de cuentos, porque me he presentado a pocos. Conozco excelentes cuentistas que viven de ellos y lo hacen muy bien, pero yo en general prefiero guardarme los cuentos para la caja maravillosa de los libros. Si no se quedan con los derechos, sí participaría en alguno, sobre todo si está bien pagado, je. ¿De microrrelatos? Por qué no.

P.- ¿Considera el cuento mas proximo a la poesia o a la novela?

R.- Lo considero milagrosamente equidistante. Pero tengo claro que es una especialidad. Como verás, mi respuesta ha sido de cuentista, no de novelista.

P.- ¿qué conserva de su paso por la facultad de letras de Granada?

R.- Conservo aprendizajes de cafetería (los más) y académicos (algunos). Hice algunos amigos inolvidables, aprendí con ellos a escribir poesía, traficando con nuestros poemas y corrigiéndonos mutuamente. Tuve algunos buenos profesores a los que les agradezco infinitamente sus clases: Juan Carlos Rodríguez, Álvaro Salvador, Luis García Montero, Miguel d Ors y algunos más. Hicimos una revista, Letra Clara, que todavía existe. También me aburrí mucho, pero volvería a hacer la carrera. Y volvería a la cafetería.

P.- Querido Andrés, eres un magnífico poeta, y eso me parece uno de los mejores elogios posibles. Una duda: ¿se puede ser escritor sin publicar? ¿O el círculo no se cierra hasta llegar al libro? Ufff, más que pedir consejos te pido que me desees suerte.

R.- Querido Ahí, a tus pies me tienes. Y que te toque todísima la suerte. ¿Se puede ser escritor sin publicar? Bueno, Macedonio Fernández, por seguir con autores argentinos, es casi más un mito por lo que no escribió o pudo escribir que por lo que publicó. Creo que círculo se cierra al publicarse, pero sobre todo al ser leído por alguien: cuando el libro deja de pertenecernos. La satisfacción mayor es escribirlo, convivir con él. El último paso, el de la edición, más que un gozo es un alivio, una especie de olvido necesario. Ojalá tengas alivio siempre que lo necesites.

P.- ¿Que hay que tener en mente a la hora de escribir un cuento? aileon

R.- Bueno, eso es como preguntar en qué piensa uno para excitarse: es una cuestión tan caprichosa como personal. Ahora bien, yo necesito un personaje (al menos su cara, al menos un gesto nítido) y una imagen muy precisa que me sirve para empezar a mover la manivela. Por lo demás, a mí la mayoría de los cuentos me suceden por casualidad: voy por ahí distraído, de pronto veo algo y saco la libreta. El cuentista es un merodeador.

P.- qué opinión tienes de los escritores mallorquines Eduardo Jordá y José Carlos Llop?

R.- A Eduardo Jordá lo identifico, pero reconozco que no he leído nada de él aún. De José Carlos Llop me gusta sobre todo su poesía, me parece un poeta sugestivo y con una combinación entre ironía y emoción que me atrae.

P.- A qué cosas le temías de niño, y cómo ha afectado tu infancia en tu forma poética de entender el mundo?

R.- Le temía a la muerte, incluso más que ahora, y a volverme loco sin que nadie se diese cuenta. Para mí la escritura fue una ventana abierta que me protegió de esos miedos y les dio un sentido. También le temía, cuando me ponía de portero, a que me metieran un gol vergonzoso y mis compañeros me retirasen el saludo.

P.- Te ves viviendo fuera de Granada en un futuro cercano? Por qué? Gracias.

R.- Me pasa algo curioso: me veo viviendo en cualquier parte, y a la vez me gusta estar quieto. Granada es una belleza y también puede atraparte y asfixiarte. Eso me comentan también algunos amigos granadinos, pero yo tengo la suerte o la desgracia (la suerte) de ser un poco extranjero y sigo viviendo aquí como por casualidad, aunque lleve trece años y esté enamorado de sus luz, de las calles, del sosiego. Así que de momento no me agobio especialmente. Nunca me he planteado irme a Madrid o Barcelona, por ejemplo. Por lo demás, viajo bastante y procuro tener también curiosidades y amigos más allá de mi casa. Lo decía Lorca: el problema de Granada es que no sabe salir de su casa. Pues eso.

P.- Hola Andrés, ¿Qué opinas de la música argentina, Serú Giran, Almendra, Spinetta, Los abuelos? ¿Y de los Hispano-argentinos, Calamaro, Rot, Makaroff, Coti Sorokin, etc...?

R.- Almendra, Serú Girán (y Sui Generis) me encantaban de adolescente y me siguen gustando mucho. Siempre me he preguntado por qué no se han difundido en España. Calamaro me gustaría casi tanto como ellos si no hiciese discos tan desiguales y excesivos. De Ariel Rot me agrada su gusto clásico (además, hace muchísimos años mi padre le dio clases de música, quién iba a decirlo...) De Makaroff he escuchado poco. Los Abuelos de la Nada no me gustaban mucho de niño, pero hace años que no los escucho. También me entusiasmaba Soda Estereo. No sé si me convendría volver a esos discos. Hace unos meses estuve en Costa Rica y me enteré de que Charly García era un héroe nacional. Qué mundo, éste.

P.- Qué novelas de las que leistes de adolescente te hicieron querer ser escritor?

R.- Libros: los cuentos de Poe; las historias de cronopios y de famas, de Cortázar; la antología fantástica de Borges y Bioy; la poesía de Oliverio Girondo; los cuentos de Gogol; las novelas de Kafka; la poesía de Rimbaud. Ésos fueron los impactos mayores, me parece. También leía cómics eróticos, todo hay que decirlo. Bueno: los sigo leyendo, ejem.

P.- ¿Crees que hay una dicotomía entre vida y literatura?

R.- No, por dios, todo lo contrario: creo con firmeza en los puentes entre vida y literatura. No es que sean lo mismo, sino que se explican una a la otra. Sería como pensar que en una persona hay una dicotomía entre la imaginación y la conciencia, o entre los apetitos físicos y las ideas. Son partes de una unidad que buscan un sentido lo más amplio posible. A mí no me interesa que la literatura invente otra realidad, sino que me ilumine ésta, porque sospecho que no nos enteramos demasiado. Antes que volar, lo urgente sería aprender a cavar en el suelo que pisamos. Al menos ésa es mi opinión.

P.- ¿Cual es la magia de los personajes de los cuentos que en su brevedad se hacen inolvidables?

R.- Creo que la magia está en su economía, en su discreción: un solo gesto, una sola palabra, una sola decisión, resumen toda una ética que nos sirve para pensar en nuestra vida. Qué invento milagroso, el de contar historias cortas. Además, todo el mundo ejerce el cuento, aunque no escriba. No conozco a nadie que no diga a menudo, abriendo mucho los ojos: No sabes lo que me pasó... Ése es el poder. Un instante extraordinario que necesita compartirse.

P.- Hola Andrés!! ¿Una dirección o una página dónde podamos dejarte opiniones y ponernos en contacto contigo? ¿sueles contestar?

R.- Hola, encantado, aquí estamos, fantaseando. Si te apetece decirme o contarme algo, te propongo una cosa: escríbela y mándala a la editorial Anagrama (la dirección está en cualquier libro), a mi nombre. Ellos me la reenviarán a mí. Sí, procuro contestar. Siempre que la carta sea agradable, claro. Hasta entonces. Déjame una dirección de correo electrónico en la carta, si te parece.

P.- Bariloche fue todo un descubrimiento para mi, y se lo tengo que agradecer. ¿Tiene pensado escribir alguna novela que transcurra en España o seguira transportandonos a su Argentina?

R.- Muchas gracias por visitar mi sur, amigo lector. Hace algunos años tengo pensada y he tomado notas para una historia a caballo entre Francia y España, y también para otra que sucedería en Alemania. Así que, por el momento, y si no se cruza algún sueño, dejaremos descansar a Argentina.

P.- Si contestas bien a la pregunta eres el hombre de mi vida, ¿Borges o Benedetti?

R.- No tengo ni idea de cuáles son tus gustos, y tal vez los míos te decepcionen, pero no puedo contestar otra cosa que Borges. De Benedetti me gustan mucho sus cuentos y sobre todo su persona. Pero si hablamos de la importancia de la obra literaria, el cómputo global me parece claro.

P.- ¿Te gusta el fútbol?, ¿qué te parece el fútbol como tema literario?

R.- Me encantaba jugar al fútbol, y ahora disfruto mirándolo por televisión o yendo de vez en cuando al campo, sin fanatismos ni tirándole latas al árbitro. Admiro la capacidad metafórica del fútbol, porque es un equilibrio misterioso entre iniciativa individual y comportamiento colectivo: el fútbol es como una sociedad. También me entusiamaba participar de esa lucha entre la belleza o la habilidad y la fuerza física. Claro que ahora no estoy para muchos trotes. He dejado de fumar. A ver si así...

P.- Hará un año que escribí un libro de relatos; sin embargo, con el tiempo, me parece que no me pertenecen. Tú, que pareces un escritor asentado, ¿te ha ocurrido algo parecido?

R.- Es que creo que es bueno que sientas eso. Hombre, si sientes que además de ajenos son malos, pues igual habrá que intentarlo de nuevo. Pero, si al releer esos textos, aunque te suenen como escritor por otro, no te desagradan demasiado, entonces adelante: es el estado de ánimo ideal pera corregir un libro. Corregir es distancia de uno mismo, así que no podría hacerse si uno se identifica demasiado con lo escrito. Ánimo, en cualquier caso.


Entrevistado por El Mundo

El 02 de Febrero de 2004

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Andrés Neuman
Escritor

Andrés Neuman ha sido finalista del último Premio Herralde, con su novela Una vez Argentina. Sobre ella y sobre su trayectoria como joven narrador y poeta ha charlado con los internautas.



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