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Entrevista a Alfredo Grimaldos el día 17 de Diciembre de 2004

Pregunta.- Señor Grimaldos ¿Cree usted que el gusto por la crispación de la derecha española son resultado de las luchas de poder durante la transición? ¿Como es posible que, aún hoy, halla tanto rencor?

Respuesta.- Pienso que la Transición fue un proceso que se cerró en falso. Las direcciones de los partidos de izquierda cedieron a las presiones de los franquistas que dirigieron el cambio y dejaron reivindicaciones elementales de lado. La derecha siempre conservó el control sobre la economía y los aparatos del Estado, incluso durante los gobiernos de González. La reconciliación auténtica no se hizo realidad. En muchos cementerios españoles aún sigue habiendo placas de homenaje a los "caídos por Dios y or España", mientras miles da familiares de republicanos fusilados aún reclaman la rehabilitación de sus seres queridos. Casi 30 años después de la muerte del dictador.

P.- Hola, enhorabuena por su libro. ¿Sabe usted si Martín Villa fue miembro de algún grupo violento en su juventud franquista?

R.- Rodolfo Martín Villa inició su carrera política dentro del SEU, organización universitaria franquista cuya misión era controlar y reprimir los movimientos estudiantiles independientes. No hay constancia de que él personalmente participara en acciones violentas, pero sus huestes sí reprimieron movimimentos universitarios de protesta contra el régimen. Posteriormente desde la cúspide del Sindicato Vertical y como gobernador civil de Barcelona, utilizo sistematicamente a sus matones, como relata el sindicalista Juan Ramos al principio de mi libro. En su etapa como ministro del Interior se produjeron numerosos muertos a manos de las Fuerzas de Orden Público y él siempre supo utilizar según sus intereses a la extrema derecha.

P.- Sr, Grimaldos, no he leido su libro, pero esta navidad lo haré. Ahora una pregunta, con respecto a los asesinatos de la extrema derecha durante la transición, es algo que no sabia. Me pregunto si el Gal fué una copia de aquellos asesinatos impunes. Muchas gracias y un saludo.

R.- El PSOE se encuentra en 1982 con una policía cuajada de elementos ultraderechistas. algunos de ellos han participado en los atentados del Batallón Vasco Español contra militantes vascos. Barrionuevo hereda a estos elementos y en muchos casos los asciende. El GAL es una continuación del BVE.

P.- A mi entender, el PCE cometió un grave error en aquel momento, compitiendo en moderantismo con el PSOE, quizás porque soñaba en convertirse en un PCI a la española, y renunciando a reivindicar sino la legalidad republicana y un juicio al franquismo, al menos, el derecho a decidir la forma de Estado, república o monarquía, que por su lucha y sufrimiento durante los duros años franquistas le correspondía. ¿Qué piensa usted?.

R.- Santiago Carrillo buscó su propio espacio político renunciando a reivindicaciones básicas de la oposición antifranquista. En mi libro cito los grandes elogios que Martín Villa le dedica al ex secretario general del PCE en su obra "Al servicio del Estado". Es lógico, le hizo gran parte del trabajo de neutralizar la organización política y social de la izquierda. La neutralización de las organizaciones populares está en el origen de la partitocracia que sufrimos ahora. Recuerdo perfectamente la cara de algunos viejos militantes comunistas cuando se veían obligados, por disciplina de partido, a enfrentarse, en el año 77, con quienes desplegábamos las banderas republicanas en las manifestaciones aún ilegales.

P.- ¿Qué porcentaje de la población era realmente consciente del cambio histórico que se estaba producienco?

R.- La gente comprometida y consciente, en casi todas las situaciones históricas, es una minoría. Al final del franquismo y durante los años de la Transición, hubo una incorporación más nutrida a la lucha en el mundo laboral, universitario y ciudadano, pero la mayor parte de la población siguuió enterándose de los acontecimientos por televisión. Y Adolfo Suárez era un maestro en su manejo. Y después, las corruptelas del felipismo contribuyeron a inmoralizar la sociedad y provocaron el desencanto.

P.- ¿Pudo haberse producido la transición sin el Rey?

R.- Debería haberse hecho una transición que concluyera con una verdadera ruptura democrática y con el samenamiento del aparato de estado. Al Rey lo puso en el trono Franco y, desde entonces, lo que Juan Carlos ha buscado ha sido continuar en él. Y ha sido listo, hasta ahora lo ha conseguido. Uno de los puntos reivindicativos básicos de la Junta Democrática era el de convocar un referéndum sobre la forma de Estado, monarquía o república. Todavía lo estamos esperando. Los juancarlistas no paran de elogiar aspectos del Rey, como su intervención para parar el golpe del 23-F, pero ni ese ni otros puntos están nada claros. Y no hay que ovlidar que el franquismo tiene que reciclarse no porque el Rey, Suárez o Martín Villa se conviertan de repente en demócratas, después de haber jurado los Principios del Movimiento, sino por la presión social. Los protagonistas de la Transición son los muertos, heridos, torturados y encarcelados durante años, no el Trono ni los políticos profesionales.

P.- Saludos. A estas alturas, tras veintiseis años de democracia, ¿podemos decir que la transición ha finalizado? Porque la sombra del dictador es demasiado alargada y aun parece planear sobre nuestras cabezas. Gracias. Jacobo (Girona)

R.- La transición permitió que la sombra del franquismo se siguiera cirniendo sobre la justicia, la policía y otros ámbitos del aparato de estado. Con los funcionarios del régimen reciclados pervivieron muchos hábitos antidemocráticos. Hasta hoy. Sólo hay que ver el oscurantismo con que actúan los partidos con representación parlamentaria. Ya en el 78, se produjo un escándalo cuando la revista Cuadernos para el Diálogo filtró el borrador de la Constitución, que se estaba elaborando por consenso, o se, en secreto. Esos son los métodos de actuación pública que se han impuesto.

P.- Señor Grimaldos, ehnorabuena por su valentía: La transición no fué ninguna bicoca. Una pregunta ¿Que opina usted de individuos como Pío Moa, y de la visión sesgada y reencorosa que da este periodista en sus libros?

R.- Pío Moa, alias "Verdú", fue miembro de los GRAPO y salió de la organización después de la caída que supuso la liberación de Oriol y Villaescusa. Hasta ese momento era uno de sus miembros más radicales y agresivos. Sorprendentemente, y a pesar de haber estado detrás de algunas acciones armadas, Moa nunca fue detenido por la policía, juzgado ni encarcelado. Además, comenzóa producirse en él una insólita metamorfosis que le fue acercando a posiciones ideológicas fascistas. Tomó contacto con la Fundación Francisco Franco y empezóa a publicar libros sobre la historia reciente de España en los que hace una revisión ultraderechista de la República y la Guerra Civil. Siempre extremista y visceral, ha viajado desde el maoísmo más intransigente y sectario, del que fue fanático abanderado, hasta la oscuridad del franquismo reclacitrante y revanchista. Como dicen en mi barrio, ha ido a favor de obra.

P.- Dicen que usted era un gran delantero centro, ¿por qué escogió el periodismo y no siguió la estela de Di Stefano?

R.- Ante tan insidiosa pregunta de algún portero goleado, debo reconocer que abandoné el fútbol hace poco cuando ya me encontraba en el ocaso de mi vida deportiva. Seguramente, con el periodismo voy a conseguir recaudar tanto como con el fútbol. Lo que sí es absolutamente cierto es que mi padre me puso Alfredo por Di Stéfano. Nací en 1956, pocos meses después de que el Madrid ganara la primera copa de Europa.

P.- ¿Para cuándo en Televisión la obra sobre la Transición que hiciste junto a Rubio y Cerdán? Muchas gracias, maestro

R.- Durante los años 2001 y 2002 tuve la suerte de trabajar, junto a mis amigos Antonio Rubio y Manolo Cerdán, en el equipo de investigación de la serie Crónica de una Generación. 26 capítulos de una hora que abarcaban desde 1975 a 2000. Algunas de las investigaciones que hicimos entonces la he recuperado para este libro. Gracias al trabajo de la serie, conseguí encontrar al confidente Espinosa, organizador del atentado contra Cubillo por orden de Martín Villa. También conseguimos que se abriera el campo de tiro de Hoyo de Manzanares a civiles, or primera vez después de más de 25 años. Allí fueron fusilados tres de los últimos cinco ejecutados por Franco. La serie, a la parecer, no le cayó en gracia a uno de los jefes de la cadena de televisión que la había contratado.

P.- ¿Que opina usted de los estudiosos anglosajones del franquismo tipo Payne, Gibson, o Southworth?

R.- No soy un especialista en historia y mi opinión sobre ellos no creo que sea demasiado acreditada com para hacerla pública. Mi trabajo está más relacionado con la crónica y el periodismo de investigación. En mi libro hablo de acontecimientos que he vivido y de otros que he investigado y conocido de cerca durante ya casi 30 años de profesión. He ido a las fuentes y he hablado con protagonistas, testigos y víctimas de los hechos. Cuando murió Franco, yo tenía 18 años y todavía corría mucho.

P.- ¿Conoce el papel que jugó Joaquín Satrústegui? ¿Cuál fue? ¿Cómo lo interpreta ud.?

R.- En la introducción de mi libro hablo de él como "opositor". Así, etre comillas. Estaba aparentemente fuera del régimen pero plenamente identificado con la operación juancarlista. Fue nombrado senador por designación real en las primera cortes surgidas de las urnas, en 197En 1973 decía: "Hay que domeñar, a costa de lo que sea, a los comunistas, sobre todo, y, más importante aún, hay que integrar a sus dirigentes en nuestro proyecto, para que sean ellos mismos los que controlen y eviten la violencia de las huelgas y las revueltas estudiantiles, sobre las que tienen gran autoridad e influencia. Hay que evitar a toda costa que se proclame al República de nuevo". Carrilló se lo aprendió a la perfección.

P.- ¿no le parece a usted que hay mucha historia escrita con fines partidistas o ideologicos de buenos y malos? Me parece que ultimamente se han olvidado de la matanza de paracuellos (Santiago Carrillo), de la persecución religiosa de en la que fueron asesinados 2584 frailes y monjas 4184 sacerdotes y aproximadamente 3000 seglares. ¿no cree que se debe escribir toda la historia?

R.- Efectivamente, hay mucha historia inventada con fines partidistas. Se debe escribir todo lo que sea comprobable.

P.- ¿Que opina de la visión sobre la transición que dió Victoria Prego en sus reportajes para TVE? A mi personalemnete me parece que adolecen de un falso dramatismo, para según que cosa, mientras que obvia completamente otros aspectos importantes. Muchas gracias y suerte con su libro.

R.- Es la visión de los protagonistas oficiales. Falta la perspectiva de los que se manifestaban, peleaban y sufrían la represión. Pero en la serie hay un trabajo documental muy importante. En aquella época TVE no grababa nada de lo que sucedía en la calle y recurrieron a importantes archivos extranjeros.

P.- ¿Existirá el flamenco en el siglo XXII o este país debe seguir sumido en la ignorancia y el tercer mundismo para que se den las condiciones idóneas?

R.- Y para terminar este encuentro, una respuesta flamenca. Como decía el maestro Fernando Quiñones, el flamenco es sólo una de las habitaciones de mi casa, pero una de las más grandes. No tengo ni la más remota idea de cómo puede ser esta sociedad dentro de cien años y , por tanto, es imposible hace flamenco ficción. Lo cierto es que, ahora mismo, el cante, que es la columna vertebral del arte jondo, tiene muchas menos figuras de calidad que hace 20 años. Quedan maestros como Morente, Chano, Menese o Lebrijano, pero ya al final de su carrera. Después, otro buen ramillete de figuras de alrededor de cincuenta años. Pero el problema es que no salen cantaores jóvenes. La búsqueda del éxito rápido, el esquema de trabajo de las compañías discográficas y el cambio en los hábitos de relación han producido esta situación. A cambio, los artistas están mucho mejor considerados socialmente y el flamenco goza de mayor prestigio que nunca. De momento, tenemos flamenco para unos cuantos años.


Entrevistado por El Mundo

El 17 de Diciembre de 2004




Alfredo Grimaldos
Político

Alfredo Grimaldos cuenta en La sombra de Franco en la Transición (Oberon) que la mitificada Transición en España no fue pacífica ni modélica: desde la desaparición física del dictador hasta la aprobación de la Constitución, elementos de las fuerzas policiales y de la extrema derecha asesinaban con impunidad, mientras personajes como Rodolfo Martín Villa o Juan José Rosón encabezaban el Ministerio del Interior.



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